|
Antonio
Guerrero Rodríguez
Ingeniero civil en construcción de
aeródromos
Antonio Guerrero Rodríguez nació en Miami el 18
de octubre de 1958 en el seno de una familia humilde que regresó
a Cuba en los primeros días de enero de 1959, después del
triunfo de la Revolución Cubana.
“Tony”, como le llaman sus amigos, dejó huellas
de su carácter firme y afable por todas las escuelas donde cursó
estudios, junto a muchas anécdotas de su meticulosidad, hábitos
vegetarianos y afición a los ejercicios yoga, que le han ganado
entre sus compañeros de prisión el jocoso mote de "El Fakir".
Luego de regresar a Cuba con sus padres, en 1962
inicio su vida escolar, cursó parte de la enseñanza secundaria
básica y todo el Bachillerato en el Instituto Preuniversitario "Vladimir
I. Lenin", de La Habana. En 1974 ingresó en la Unión de Jóvenes
Comunistas (UJC) y en 1983 terminó con honores la carrera de
Ingeniería en Construcción de Aeródromos en la otrora Unión
Soviética.
En todos los lugares lo recuerdan tras el balón
de fútbol, como poeta y activo dirigente estudiantil. En 1989
ingresa como militante del Partido Comunista de Cuba.
Mientras trabajaba en Cubana de Aviación,
contrajo matrimonio con una ciudadana panameña y viajó a aquel
país. Allí tuvo un hijo, pero finalmente se divorcia y traslada
a Miami, donde trabajaba y vivía austeramente. Allí conoce a la
norteamericana Margaret Becquer, Maggy, con quien contrajo
matrimonio en 1998. Su madre se nombra Mirta Rodríguez Pérez.
LA MISIÓN
El caso de Antonio Guerrero, como el de los otros
cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la
seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es
otra vendetta política de Washington contra la revolución
cubana.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la
Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmó ante los
delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco
cubanos presos como terribles espías en las cárceles
estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información
sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que
operan desde la Florida.
Expuso que para entender la misión que realizaron
en territorio estadounidense era preciso analizar la
indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con
respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.
Los ataques y acciones terroristas contra Cuba
desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución-- causaron la
muerte a más de tres mil cubanos y lesiones físicas a otro
número similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos
100 mil millones de dólares, añadió.
Alonso, quien además conduce un espacio
televisivo sobre temas de interés de primer orden para la
sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron
arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció
que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la
Revolución Cubana.
Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una
audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una
amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas
(Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era
punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales
para combatir ese flagelo.
Sin embargo, relató Randy, dos meses después
(julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la
actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha
radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana,
el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el
arresto de los cinco cubanos.
De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior
de Cuba entregó abundante material sobre la actividad
contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así
como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en
parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.
Solamente en la década pasada, cuando la Isla
atravesaba su peor crisis económica después del triunfo
revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington,
lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de
atentado contra el presidente Fidel Castro.
Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en
Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua,
sí recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país,
pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense
porque, además, no tenían acceso a información clasificada.
"Ellos trabajaban y vivían como podían, no
recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas
estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil.
ACUSACIÓN
La primera acusación que presentó la fiscalía fue
de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y
predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra
para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación,
en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Es entonces
cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar,
basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo,
en el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo
cubano en febrero de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un
tema principal de la mafia terrorista y de las campañas
escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda
acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el
proceso y está un poco más documentada, en la intención de
tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene
el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante
8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han
demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un
juicio político, claramente amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la
conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito
contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
El segundo cargo es el de espionaje, es decir,
recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da
por sentado que se trata de una información que concierna a la
seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración
con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El tercer cargo se trata de conspiración para
cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo
para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias
personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el
supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.
El cuarto cargo es la falsificación de documentos
o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales
para obtener documentos.
Y el último cargo, más formal que los otros, el
de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un
gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal
General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el
delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en
ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin
estar identificado.
LA SENTENCIA
De amoral y cínica fue calificada en La Habana
por un panel de expertos la Fiscalía de Miami que pidió la
condena contra Antonio Guerrero, tras acusarlo de atentar contra
la seguridad nacional de Estados Unidos.
En la vista de sentencia contra Guerrero, de 42
años, se le impuso cadena perpetua y otras dos penas de cinco
años de privación de libertad.
El catedrático en Derecho de la Universidad de La
Habana, Dr. Julio Fernández Bulté, afirmó que no hubo ninguna
prueba demostrada de los delitos imputados en el caso de
Guerrero, cuya sentencia a perpetuidad carcelaria califico de
"terrible violación jurídica”.
Del total de los cinco cubanos acusados en este
caso, tres fueron sancionados a privación de libertad de por
vida, uno a 19 años y otro a 15, sin embargo en Cuba se les
considera inocentes por cuanto se alega que ellos sólo
recopilaron información sobre planes terroristas contra su país.
Al igual que el resto de los procesados, Guerrero
no se arrepintió de su misión en Estados Unidos y reiteró el
derecho de la Isla a defenderse, tras ser agredida y calumniada
durante más de cuatro décadas por los sectores de la
ultraderecha radicados en Miami.
Los actos criminales reportados en Cuba en 43
años, según dijo en su alegato, se originan en los planes
terroristas organizados y financiados en su gran mayoría en
Estados Unidos, con la tolerancia de las autoridades de ese
país.
Prácticamente no se ha hecho nada para evitarlos
y la agresión no ha cesado, mientras personas responsables de
estos hechos deleznables caminan por las calles de Miami y en
las estaciones de radio se siembra el odio y promueven otras
acciones similares, señaló Guerrero al dirigirse al tribunal.
LA CARCEL
Antonio Guerrero cumple su condena de cadena
perpetua y dos penas adicionales de 5 años de cárcel en Florence,
una prisión del Estado de Colorado, alejado con toda intención
del resto de sus compañeros, como si la distancia física pudiese
destruir la unión entre personas cuyo vínculo fundamental son
sus ideas y patriotismo comunes.
El abogado, Jack Blumenfeld había declarado su
descontento por el traslado de los cinco cubanos a prisiones
lejanas y alegó, citando una investigación periodística, que la
cárcel en Denver (Colorado), que acogerá a Guerrero, registró
homicidios de detenidos perpetrados por guardianes.
Durante un panel en la televisión cubana, los
participantes contrastaron las condiciones de encierro de este
luchador contra el terrorismo con las lujosas cárceles en que
terroristas probados y confesos, como el anticubano Luis Posada
Carriles, reciben en Panamá la visita de sus amigos mafiosos de
Miami y donde elucubran con ellos nuevos actos de terror contra
Cuba.
Los cinco jóvenes cubanos condenados en Miami
fueron trasladados primero, bajo severa vigilancia, a prisiones
de Atlanta y Oklahoma, y de allí llevados a sus definitivos
centros penitenciarios en cinco diferentes y distantes Estados.
"Fuertemente esposados, desabrigados en medio de
un intenso frió, sedientos y hambrientos durante el traslado y
después sometidos a las duras condiciones del hueco (celdas de
aislamiento), nuestros cinco héroes permanecen con la moral alta
y su honor intacto. Nada podrá doblegarlos", afirmó el
periodista Randy Alonso, moderador de una mesa redonda
transmitida por la Televisión Cubana.
El presidente Fidel Castro aseguró el 23 de junio del 2001
que esos cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos son presos
políticos.
|