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Fernando
González Llort, licenciado en el
Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García
Fernando es un
cubano típico, dice su mamá
Fernando González Llort nació en Ciudad de La Habana el 18 de
agosto de 1963. Desde muy joven asumió responsabilidades de
dirección en las organizaciones estudiantiles de la enseñanza
secundaria y en la universidad, así como en la Unión de Jóvenes
Comunistas.
Es
graduado universitario con Título de Oro en el Instituto
Superior de Relaciones Internacionales. En su etapa de
estudiante, recordó su madre, le gustaba ir a fiestas, a la
playa con una tienda de campaña, y animaba siempre a los amigos
porque "siempre veía las cosas desde un punto de vista positivo
y trataba de no atormentarse".
“Fernando es un cubano típico –precisó la madre al pretender
caracterizarlo---, no es un ser extraordinario ni súper
maravilloso, le gusta jugar pelota, participaba en todos los
trabajos voluntarios, es un ser normal, intenta bailar, le gusta
la música y prefiere al cantautor cubano Silvio Rodríguez.
En
otro momento del encuentro y con vivacidad, Magali Llort Ruiz
--madre de Fernando—reveló que su único hijo varón prefiere, por
encima de cualquier comida, la yuca con mojo, "desde que se fue
nunca más la he cocinado, y no lo voy a hacer hasta que vuelva.
Aquí se va a poner yuca en la mesa el día que regrese", aseguró
Cumplió voluntariamente misión como combatiente
internacionalista en la República de Angola, en un batallón de
tanques.
En
1988 ingresó en el Partido Comunista de Cuba y a mediados de los
años 90 salió de Cuba a cumplir la tarea de salvaguardar la vida
de sus compatriotas amenazados por 43 años de agresiones
terroristas gestadas desde territorio de Estados Unidos.
Reafirmo mi orgullo de ser parte del pueblo cubano y de su
Revolución, afirmó Fernando González, en carta a las madres de
sus compatriotas, momentos antes de recibir su sentencia de 19
años en el juicio amañado y vengativo que se desarrolló contra
cinco heroicos cubanos en Miami.
Durante la vista de sentencia general celebrada en Miami,
Fernando se enorgulleció igualmente de haber sido uno de quienes
han prevenido a su país de actos terroristas y reiteró que ni él
ni sus compañeros nunca conspiraron contra la seguridad nacional
de los EE.UU., ni espiaron instalación estatal ni militar alguna
de aquella nación.
Es
un hombre enamorado de su esposa Rosa Aurora Freijanes Coca,
quién destacó, entre las cualidades más reveladoras de Fernando,
su lealtad a sus compañeros, a sus amigos, a la Revolución y a
sus principios.
FERNANDO VIGILABA A TERRORISTAS
La
misión de Fernando González, sentenciado en Miami el 18 de
diciembre del 2001 a 19 anos de cárcel bajo cargos de poner en
peligro la seguridad de Estados Unidos, era vigilar a un hombre
de origen cubano señalado como terrorista por las autoridades de
la Isla.
La
revelación la hizo el panelista Lázaro Barredo en el programa
televisivo Mesa Redonda, que esta tarde analizó la condena
impuesta al cuarto de los cinco cubanos juzgados en una corte
federal de la ciudad florida.
"Fernando tenia como única misión: vigilar a un conocido
terrorista, a Orlando Bosh", apunto Barredo.
Bosh está acusado de ser uno de los autores intelectuales de la
voladura en pleno vuelo de un avión comercial cubano en octubre
de 1976, que costó la vida a 73 personas. También está implicado
en otras acciones contra el gobierno de la Isla, y pese a estar
registrado como terrorista en los archivos policiales
norteamericanos, se pasea libremente por las calles de Miami,
recordaron los panelistas.
En
el alegato leído en la corte, poco antes de recibir la
sentencia, Fernando González denuncio la complicidad existente
entre el gobierno de Estados Unidos y los extremistas
anticubanos que actúan contra la Isla.
"Los grupos terroristas de la extrema derecha de Miami fueron
creados y entrenados por la CIA", expreso el acusado.
Por
ello, aseguro, el pueblo cubano tiene derecho a defenderse,
porque hasta ahora el gobierno norteamericano, que es el
encargado de hacer cumplir las leyes, ha hecho muy poco, o nada,
para detener las actividades contra Cuba.
"Nunca puse en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos,
no fue esa mi intención ni la de mis compañeros", afirmo
Fernando González en su alegato.
Las
vistas de sentencia contra Gerardo Hernández, Ramón Labañino y
Rene González fueron celebradas la semana pasada, y los dos
primeros recibieron cadena perpetua, mientras que el tercero
pasara 15 anos en prisión. El quinto de los cubanos detenidos en
septiembre de 1998, Antonio Guerrero, enfrenta otra condena a
perpetuidad más dos sanciones adicionales de 5 años cada una.
El
gobierno de Cuba asegura que el grupo sólo se dedicaba a buscar
información sobre los planes terroristas de las organizaciones
anticubanas radicadas en el sur de la Florida.
Cuba también considera que sus ciudadanos han sido sometidos a
un juicio "político y amañado, diseñado para satisfacer la sed
de venganza" de los sectores extremistas de la comunidad cubana
en el país norteño.
No
puede haber dobles raseros, el terrorismo debe ser combatido y
eliminado tanto si comete contra un país poderoso como contra
una nación pequeña, aseveró González, al defender su actuación
dentro del territorio norteamericano.
Los
panelistas de la Mesa Redonda denunciaron también lo desmesurado
de las sentencias dictadas contra sus cinco compatriotas y la
intolerancia política de las organizaciones anticubanas de
Miami, que convocaron a una protesta frente a la casa del
abogado, Joaquín Méndez, un cubanoamericano que defendió a
Fernando González.
ACUSACIÓN
La
primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9
páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y predominan los
adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar
tiempo hasta que se presenta una segunda acusación, en mayo de
1999, ocho meses después de la detención. Es entonces cuando se
presentó el cargo de conspiración para asesinar, basado en la
supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo, en el derribo
de las avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en febrero
de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un tema principal de
la mafia terrorista y de las campañas escandalosas e incesantes
de la prensa de Miami. Esa segunda acusación cuenta ya con 40
páginas, con cargos para abrir el proceso y está un poco más
documentada, en la intención de tipificar las supuestas acciones
que se han cometido, pero tiene el regusto del cargo que se ha
"cocinado" a fuego lento, durante 8 meses, para complacer a los
enemigos de Cuba. Con ello han demostrado de modo inobjetable
que se está en presencia de un juicio político, claramente
amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la conspiración,
que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los
Estados Unidos o engañar a ese país.
El
segundo cargo es el de espionaje, es decir, recopilar
información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da por sentado
que se trata de una información que concierna a la seguridad de
los Estados Unidos o una pretendida colaboración con un gobierno
extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El
tercer cargo se trata de conspiración para cometer asesinato. Es
la conspiración premeditada un acuerdo para llevar a cabo
deliberadamente la muerte de una o varias personas. Este es el
cargo que le imputan a Gerardo por el supuesto delito de
conspirar en el derribo de las avionetas.
El
cuarto cargo es la falsificación de documentos o hacer
declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para
obtener documentos.
Y
el último cargo, más formal que los otros, el de agente
extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno
extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General
de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito
en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser
agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar
identificado.
LA
SANCION
Fernando González fue sentenciado el 18 de diciembre del 2001,
en Miami, a 19 años de cárcel, bajo cargos de poner en peligro
la seguridad de Estados Unidos, pero su misión era vigilar a un
hombre de origen cubano, Orlando Bosh, acusado de terrorista y
fichado como tal por las autoridades norteamericanas.
Un
tribunal federal de La Florida condenó el 14 de diciembre del
2001 a 15 años de privación de libertad a René González, uno de
los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos, acusados de poner
en peligro la seguridad nacional de este país.
Esa
semana la misma jueza, Joan Lenard, impuso condenas a cadenas
perpetuas a Gerardo Hernández y Ramón Labañino, inculpados de
intentar penetrar instalaciones militares estadounidenses y de
infiltrarse en grupos anticubanos radicados en la ciudad de
Miami.
Antonio Guerrero recibió también condena de cadena perpetua y
otras dos adicionales de cinco años de reclusión cada una, y
René González, otro de los cinco cubanos detenidos en Estados
Unidos, acusados de poner en peligro la seguridad nacional de
este país, fue sentenciado a 10 años porque, según la Fiscalía,
no se inscribió como agente de una potencia extranjera en
Estados Unidos, y a cinco más por conspiración para espiar.
El
Gobierno cubano sostiene que esas cinco personas sólo
recopilaban información para evitar actos terroristas que desde
territorio norteamericano planean y ejecutan contra Cuba grupos
anticubanos radicados en Miami, y en ese sentido califica a los
sancionados de patriotas y luchadores contra el terrorismo.
Cuba sostiene que estas vistas de sentencia fueron manipuladas e
influenciadas por la extrema derecha cubano-norteamericana y
calificó el proceso de "amañado, desinformado y efectuado bajo
colosal presión".
Una
nota oficial leída en la televisión cubana denunció que la
"danza de la venganza y de la ignominia se está ejecutando en
Miami, dos valerosos patriotas cubanos, Gerardo Hernández y
Ramón Labañino, han sido condenados a cadena perpetua por el
grave delito de proteger a su pueblo de la muerte".
LA
PRISION
Fernando González cumple su condena de 19 años de cárcel en una
prisión de Minnesota, alejado con toda intención del resto de
sus compañeros, como si la distancia física pudiese destruir la
unión entre personas cuyo vínculo fundamental son sus ideas y
patriotismo comunes.
Durante un panel en la televisión cubana, los participantes
contrastaron las condiciones de encierro de este luchador contra
el terrorismo con las lujosas cárceles en que terroristas
probados y confesos, como el anticubano Luis Posada Carriles,
reciben en Panamá la visita de sus amigos mafiosos de Miami y
donde elucubran con ellos nuevas actos de terror contra Cuba.
Los
cinco jóvenes cubanos condenados en Miami fueron trasladados
primero, bajo severa custodia, a prisiones de Atlanta y
Oklahoma, y de allí llevados a sus definitivos centros
penitenciarios en cinco diferentes y distantes Estados.
"Fuertemente esposados, desabrigados en medio de un intenso
frió, sedientos y hambrientos durante el traslado y después
sometidos a las duras condiciones del hueco (celdas de
aislamiento), nuestros cinco héroes permanecen con la moral alta
y su honor intacto. Nada podrá doblegarlos", afirmó el
periodista Randy Alonso, moderador del panel informativo
trasmitido por la Televisión Cubana.
El presidente
Fidel Castro aseguró el 23 de junio del 2001 que esos cinco
cubanos encarcelados en Estados Unidos son presos políticos.
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