|
René González, Gerardo Hernández, Antonio
Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino no cometieron
ninguno de los delitos por los que fueron juzgados y condenados.
De hecho, no fue posible demostrar su culpabilidad por ninguno
de los cargos que se les imputaron.
Ellos no espiaron al ejército ni trataron de
atentar contra la seguridad nacional de los Estados Unidos. Su
misión era la de proteger las vidas y los bienes de los
ciudadanos cubanos, informando a tiempo de los ataques
terroristas organizados por los grupos contrarrevolucionarios de
Miami.
Las condenas impuestas Gerardo (dos cadenas
perpetuas más 15 años), Ramón (una cadena perpetua más 18 años),
y Antonio (una cadena perpetua más diez años), son absurdas,
imposibles de cumplir por ningún ser humano.
No son delincuentes, no violaron las leyes
norteamericanas. Son víctimas de la venganza y la frustración de
la mafia miamense, por no haber podido detener el avance del
pueblo de la Isla, ni impedir que crezca la solidaridad del
propio pueblo de los Estados Unidos.
|