|
Ramón
Labañino Salazar, licenciado en
Economía,
graduado con diploma de oro en la Universidad de La Habana
Ramón Labañino Salazar nació en La Habana el 9 de
junio de 1963. Pionero, militante de la Unión de Jóvenes
Comunistas , activo participante en las escuelas al campo,
dirigente estudiantil en el preuniversitario Manolito Aguiar, de
Marianao.
Licenciado en Economía, con Título de Oro en la
Universidad de La Habana. Está casado con Elizabeth Palmeiro
Casado. Tiene tres hijas, Aily, 13 años fruto de su primer
matrimonio, y Laura y Lisbet (nueve y cinco años,
respectivamente) las más pequeñas.
Ramón, es uno de los cinco jóvenes cubanos
apresados en Miami en septiembre de 1998, acusados de poner
supuestamente en peligro la seguridad nacional estadounidense y
fue condenado a cadena perpetua y trasladado a una cárcel en
Loreto, Pennsilvania, luego de un amañado juicio en La Florida.
La suya es una casa común de la barriada de El
Vedado, pequeña y acogedora, y su esposa, Elizabeth Palmeiro
recuerda la agitada pero feliz vida familiar, en la estrecha
sala del apartamento, rodeados de fotos de ella con Ramón, de
las niñas en diferentes actos públicos relacionados con el
padre, una bandera cubana, flores y sencillos adornos.
Con emoción habló también de los años que pasó
sola, sus embarazos, de la vida complicada de su compañero,
sumido en un trabajo que ella desconocía, y confiesa que después
de 27 meses sin saber de él, la sorprendió la noticia de la
detención y las características de las labores que él realizaba.
Elizabeth, con una gran elocuencia, describió en
detalle al esposo ausente a quien considera un hombre inmenso.
"Después de 12 años de relaciones con él, me pareció que lo
descubrí de nuevo cuando me enteré que estaba arrestado, yo
recuerdo aquellos momentos, se descubrió ante mí como una
persona increíble, me casé con mucho amor, pero después que todo
sucedió, me enamoré‚ más de él".
Durante la conversación, Elizabeth reafirmó
enérgicamente la inocencia de su esposo quien -dijo- fue víctima
de un proceso lleno de suciedades, bajezas y malas jugadas de la
fiscalía, presionada por el pequeño grupo de mafiosos de Miami:
la extrema derecha anticubana.
"En las vistas de sentencia en que estuve
presente, sólo en dos, me di cuenta de qué nosotros tenemos que
mantener la fortaleza de la Revolución, porque si esa gente de
Miami algún día pone los pies en este país más nunca volveremos
a ser lo que somos, tienen tanto odio, tanto rencor hacia todas
las conquistas de la Revolución, que serían capaces de cometer
cualquier atrocidad".
“Yo no pude asistir a la vista de sentencia
contra Ramón porque la Oficina de Intereses de Estados Unidos en
La Habana me pospuso la visa argumentando que no existían
elementos de peso, motivos realmente humanos para que fuera
allá, sin tener en cuenta que la mamá de Ramón falleció y yo soy
su familiar más cercano”, nos explicó con indignación al
recordar el momento.
Continuamos la entrevista en la reducida sala,
cuyas paredes, casi desprovistas de adornos, destacan la
sencillez de esta persona, compañera en la vida de un hombre que
recibió a finales del 2001 la distinción de Héroe de la
República de Cuba y graduado en Economía en la Universidad de La
Habana.
Elizabeth se confiesa asombrada de la jovialidad
que mantiene Ramón, a pesar de estos duros momentos, siempre
interesado por las niñas, por su educación en la cual siempre
ella mantiene presente la figura del padre, a quien describe
como ejemplar con las pequeñas.
Mientras, Laura, la hija mayor, rubia y de ojos
rasgados igual que Ramón, trae algunos de los dibujos que
siempre envía a su padre y la pequeña Lizbeth, permanecía en un
cuarto y disfrutaba de los programas infantiles de la
televisión.
Con añoranza enumera las preferencias de su
esposo, de 38 años, quien disfruta practicar artes marciales, le
gusta la música pero no es un gran bailador, ir al teatro, al
cine y disfruta de las canciones de los cubanos Silvio
Rodríguez, Pablo Milanés y Vicente Feliú.
LA MISION
El caso de Ramón Labañino, como el de los otros
cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la
seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es
otra vendetta política de Washington contra la revolución
cubana.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la
Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmo ante los
delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco
cubanos presos como terribles espías en las cárceles
estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información
sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que
operan desde la Florida.
Expuso que para entender la misión que realizaron
en territorio estadounidense era preciso analizar la
indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con
respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.
Los ataques y acciones terroristas contra Cuba
desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución- causaron la
muerte a más de tres mil cubanos y lesiones a otro numero
similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos 100 mil
millones de dólares, añadió.
El día de su boda con Elizabeth
Alonso, quien además conduce un espacio
televisivo sobre temas de interés de primer orden para la
sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron
arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció
que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la
Revolución cubana.
Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una
audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una
amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas
(Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era
punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales
para combatir ese flagelo.
Sin embargo, relató Randy, dos meses después
(julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la
actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha
radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana,
el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el
arresto de los cinco cubanos.
De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior
de Cuba entregó abundante material sobre la actividad
contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así
como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en
parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.
Solamente en la década pasada, cuando la Isla
atravesaba su peor crisis económica después del triunfo
revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington,
lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de
atentado contra el presidente Fidel Castro.
Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en
Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua,
si recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país,
pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense
porque, además, no tenían acceso a información clasificada.
"Ellos trabajaban y vivían como podían, no
recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas
estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil.
ACUSACIÓN La primera acusación que presentó la
fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a
hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una
maniobra para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda
acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención.
Es entonces cuando se presentó el cargo de conspiración para
asesinar, basado en la supuesta relación de uno de los acusados,
Gerardo, en el derribo de las avionetas que violaron el espacio
aéreo cubano en febrero de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un
tema principal de la mafia terrorista y de las campañas
escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda
acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el
proceso y está un poco más documentada, en la intención de
tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene
el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante
8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han
demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un
juicio político, claramente amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la
conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito
contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
El segundo cargo es el de espionaje, es decir,
recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da
por sentado que se trata de una información que concierna a la
seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración
con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El tercer cargo se trata de conspiración para
cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo
para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias
personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el
supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.
El cuarto cargo es la falsificación de documentos
o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales
para obtener documentos.
Dibujos como éste le envía su hija hasta la remota cárcel de
Texas
Y el último cargo, más formal que los otros, el
de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un
gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal
General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el
delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en
ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin
estar identificado.
SANCION Y CARCEL Ramón Labañino fue condenado a
cadena perpetua y 18 años de prisión que cumple en Beaumont,
Texas.
El largo, brutal y profundamente injusto encierro
no lo ha amedrentado, ni lo debilitaron las torturas y las
presiones psicológicas que ha sufrido, o la ausencia de sus
familiares y sus amigos, nada doblega su espíritu indomable.
Carente de lo más elemental para organizar sus
ideas y plasmarlas por escrito, fue capaz de alzarse sobre la
inmundicia que intentaba aplastarlo y hacer un formidable
alegato que virtualmente lo convirtió de acusado a acusador.
“Nosotros, que hemos dedicado nuestras vidas a
luchar contra el terrorismo, a evitar que actos tan atroces como
estos ocurran; que hemos tratado de salvar la vida de seres
humanos inocentes no sólo de Cuba, sino del propio Estados
Unidos; hoy estamos aquí en esta Sala para que se nos condene
precisamente por evitar actos como estos. ¡Esta condena no puede
ser más irónica e injusta!”, explicó en ese alegato.
“¿Es que acaso esta "lucha contra el terrorismo"
es pura retórica?. No, el sentido común indicaría que no; y es
por eso precisamente que hoy nosotros estamos aquí; porque no
queremos que nada de esto ocurra en Cuba ni en Estados Unidos,
ni en Miami, ni en ninguna parte del mundo. Todo lo que hemos
hecho es eso: tratar de salvar la vida de seres humanos
inocentes, evitando el terrorismo y evitando una estúpida
guerra.” “Con nuestra detención todo lo que se ha pretendido es
silenciar la fuente de la información, para que actos
terroristas tan graves no se conozcan, y ocultar esta verdad que
hoy nos golpea de manera brutal. Así también el FBI se ha
confabulado con los mismos terroristas y el ala derecha
extremista de Miami para perjudicar y obstaculizar todo tipo de
acercamiento y cooperación entre nuestros dos pueblos y
gobiernos. Mientras tanto, los criminales están alegremente
recorriendo hoy día las calles allá afuera, burlándose de esta
Sala. No puede haber una mayor ofensa y mancha para estas
autoridades, para esta bandera que preside este local y ese
escudo que representa el ideal de la verdadera justicia.” ¡Si
por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por defender
a nuestros dos países del terrorismo, y evitar una invasión
inútil a Cuba es por lo que se me condena hoy, pues bienvenida
sea!, exclamó.
Labañino hizo enmudecer al auditorio cuando
aseguró ante sus verdugos: “¡Llevaré el uniforme de recluso con
el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más
preciadas insignias!”. “¡Este ha sido un juicio político y, como
tal, nosotros somos prisioneros políticos!”
|