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René
González Sehwerert
Instructor de vuelo y especialista en
técnicas de aviación
Rene González Sehwerert nace en Chicago, EEUU, un
13 de agosto de 1956 en el seno de una familia cubana emigrada
en la que el padre laboró como obrero metalúrgico.
De regreso a Cuba la familia en octubre de 1961,
después del triunfo de la Revolución Cubana, realizó estudios
primarios en la escuela José Martí, en Santa María del Mar como
becado.
Siempre tuvo la aspiración de ser piloto, sin
embargo, cuando tuvo esa oportunidad, la pospuso para cumplir
con un deber que el consideraba inaplazable. Primero causó baja
médica por hepatitis de la escuela de cadetes Camilo Cienfuegos
(los llamados Camilitos), en el nivel secundario básico, y luego
porque siendo militante de la Unión de Jóvenes Comunistas,
responde a un llamado para integrar el destacamento pedagógico
Manuel Ascunce Domenech, y ya incluso estando impartiendo clases
en un aula en la Escuela Secundaria Básica en el Campo (ESBEC)
“República Socialista de Rumania”, le llega la citación para
alistarse.
Pasó el Servicio Militar General de manera
voluntaria a tenor con su nacionalidad estadounidense,pese a la
nueva posposición que ello significaba de sus aspiraciones de
convertirse en piloto.
Sin embargo, al poco tiempo, ya estaba contento
con su nueva especialidad en el Servicio Militar. Su amor por el
tanque en el que se desempeñó en la unidad militar lo llevó a
escoger el Día del Tanquista, el 17 de abril, para casarse con
Olga Salanueva Arango, su actual esposa y madre de sus dos
hijas: Irmita e Ivett.
Al finalizar este período de su vida, termina con
calificaciones sobresalientes y con la anhelada boleta en la
mano para matricular en una escuela de aviación, pero al saber
que su unidad tenía la misión de marchar a la República Popular
de Angola a combatir por la independencia de ese país, él mismo
aplaza su sueño supremo de la vida.
Cumplió misión internacionalista en Angola y a su
regreso finalmente se hizo piloto en la Escuela de Aviación
Carlos Ulloa, laborando como instructor de vuelo en la Sociedad
de Educación Patriótico Militar. Fue jefe de escuadrilla en la
base de San Nicolás de Bari y jefe de la sección de deportes
aeronáuticos.
En 1990 ingresa en las filas del Partido. A
finales de ese año parte hacia EEUU.
Sus relatos del juicio amañado efectuado en
Miami, donde fue injustamente sancionado junto a otros cuatro
compatriotas, revelaron las excepcionales cualidades que posee
como escritor y periodista.
Su mamá se nombra Irma Sehwerert Mileham y su
padre Cándido René González
La Misión
El caso de René González, como el de los otros
cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la
seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es
otra vendetta política de Washington contra la revolución
cubana.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la
Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmo ante los
delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco
cubanos presos como terribles espías en las cárceles
estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información
sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que
operan desde la Florida.
Expuso que para entender la misión que realizaron
en territorio estadounidense era preciso analizar la
indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con
respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.
Los ataques y acciones terroristas contra Cuba
desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución- causaron la
muerte a más de tres mil cubanos y lesiones a otro numero
similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos 100 mil
millones de dólares, añadió.
Alonso, quien además conduce un espacio
televisivo sobre temas de interés de primer orden para la
sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron
arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció
que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la
Revolución cubana.
Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una
audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una
amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas
(Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era
punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales
para combatir ese flagelo.
Sin embargo, relató Randy, dos meses después
(julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la
actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha
radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana,
el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el
arresto de los cinco cubanos.
De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior
de Cuba entregó abundante material sobre la actividad
contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así
como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en
parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.
Solamente en la década pasada, cuando la Isla
atravesaba su peor crisis económica después del triunfo
revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington,
lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de
atentado contra el presidente Fidel Castro.
Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en
Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua,
si recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país,
pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense
porque, además, no tenían acceso a información clasificada.
"Ellos trabajaban y vivían como podían, no
recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas
estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil.
ACUSACIÓN
La primera acusación que presentó la fiscalía fue
de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y
predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra
para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación,
en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Es entonces
cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar,
basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo,
en el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo
cubano en febrero de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un
tema principal de la mafia terrorista y de las campañas
escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda
acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el
proceso y está un poco más documentada, en la intención de
tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene
el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante
8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han
demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un
juicio político, claramente amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la
conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito
contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
El segundo cargo es el de espionaje, es decir,
recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da
por sentado que se trata de una información que concierna a la
seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración
con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El tercer cargo se trata de conspiración para
cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo
para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias
personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el
supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.
El cuarto cargo es la falsificación de documentos
o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales
para obtener documentos.
Y el último cargo, más formal que los otros, el
de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un
gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal
General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el
delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en
ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin
estar identificado.
CONDENAN A 15 AÑOS DE CÁRCEL A RENÉ GONZÁLEZ
Un tribunal federal de La Florida condenó el 14
de diciembre del 2001 a 15 años de privación de libertad a René
González, uno de los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos,
acusados de poner en peligro la seguridad nacional de este país.
La vista de sentencia de González, iniciada la
víspera, fue extendida hasta esa mañana para dar a conocer el
fallo de esa Corte distrital.
González fue sentenciado a 10 años porque, según
la Fiscalía, no se inscribió como agente de una potencia
extranjera en Estados Unidos, y a cinco más por conspiración
para espiar.
Esa semana la misma jueza, Joan Lenard, impuso
condenas a cadenas perpetuas a Gerardo Hernández y Ramón
Labañino, inculpados de intentar penetrar instalaciones
militares estadounidenses y de infiltrarse en grupos anticubanos
radicados en la ciudad de Miami. Fernando González fue
sancionado a 19 años de prisión, mientras Antonio Guerrero
recibió condena de cadena perpetua y otras dos adicionales de
cinco años de reclusión cada una.
El Gobierno cubano sostiene que esas personas
sólo recopilaban información para evitar actos terroristas que
desde territorio norteamericano planean y ejecutan contra Cuba
grupos anticubanos radicados en Miami, y en ese sentido califica
a los sancionados de patriotas y luchadores contra el
terrorismo.
Cuba sostiene que estas vistas de sentencia
fueron manipuladas e influenciadas por la extrema derecha
cubano-norteamericana y calificó el proceso de "amañado,
desinformado y efectuado bajo colosal presión".
Una nota oficial leída en la televisión cubana
denunció que la "danza de la venganza y de la ignominia se está
ejecutando en Miami, dos valerosos patriotas cubanos, Gerardo
Hernández y Ramón Labañino, han sido condenados a cadena
perpetua por el grave delito de proteger a su pueblo de la
muerte".
LA CARCEL
René González cumple su condena de 15 años de
cárcel en una prisión de Pennsylvania, alejado con toda
intención del resto de sus compañeros, como si la distancia
física pudiese destruir la unión entre personas cuyo vínculo
fundamental son sus ideas y patriotismo comunes.
Durante un panel en la televisión cubana, los
participantes contrastaron las condiciones de encierro de este
luchador contra el terrorismo con las lujosas cárceles en que
terroristas probados y confesos, como el anticubano Luis Posada
Carriles, reciben en Panamá la visita de sus amigos mafiosos de
Miami y donde elucubran con ellos nuevas actos de terror contra
Cuba.
Los cinco jóvenes cubanos condenados en Miami
fueron trasladados primero, bajo severa custodia, a prisiones de
Atlanta y Oklahoma, y de allí llevados a sus definitivos centros
penitenciarios en cinco diferentes y distantes Estados.
"Fuertemente esposados, desabrigados en medio de
un intenso frió, sedientos y hambrientos durante el traslado y
después sometidos a las duras condiciones del hueco (celdas de
aislamiento), nuestros cinco héroes permanecen con la moral alta
y su honor intacto. Nada podrá doblegarlos", afirmó el
periodista Randy Alonso, moderador de una mesa redonda
transmitida por la Televisión Cubana.
El presidente Fidel Castro aseguró el 23 de junio del 2001
que esos cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos son presos
políticos.
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