Las insolentes ofensas del neoliberal Jair Bolsonaro, sin trepar aún a la silla de mandatario en el Palacio de Planalto, condujeron a la interrupción de tan humanitaria ayuda, hecho que ha concitado un gran rechazo en la nación latinoamericana.
El doctor Alfonso Rodríguez González, especialista de Primer Grado en Medicina General Integral (MGI) del policlínico Manuel (Piti) Fajardo, prestaba servicios en el barrio Arizona y las comunidades rurales de Pinheriño, Bajo, Medio y Alto, Línea Sao Pedro y Río Du Dentro, a 50 kilómetros de su residencia, al lado de una serranía.
"Yo solo atendía a los pacientes de esos apartados lugares, en los cuales dejé con profundo dolor a casi tres mil desprotegidos, pues los médicos brasileños, rentados por la ganancia y el dinero, no acuden allí a curar a los enfermos necesitados de salud.
"Anemias, estrés, presión arterial, parasitosis, enfermedades crónicas no transmisibles, intoxicaciones provocadas por los químicos aplicados al arroz y otros cultivos, son las principales patologías que quedaron sin tratamiento, luego del tremendo impacto.
"Ahora esas personas no tendrán con qué financiar una consulta médica, fijada en 300.00 reales, equivalente a 80.00-90.00 dólares al cambio oficial de la moneda local, en un país de enormes riquezas mal distribuidas, el mismo que me ofreció villas y castillas para que desertara y abandonara la colaboración; pero los valores y los principios humanos están por encima de todo el dinero del mundo.
"Seguiré con mi labor en Cuba o donde me necesiten los pueblos. Fueron indescriptibles las manifestaciones de solidaridad desde la llegada al aeropuerto internacional José Martí y al paso de la caravana de autos desde La Habana hasta mi terruño de Río Potrero, en Las Tunas".






















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