Los antecedentes sin embargo, se ubican en el verano de 1995. Sergio Nessi, activista italiano de la solidaridad con Cuba llegó al país con una importante donación de medicamentos. Él lo recuerda así: “Carlos Tristá, que atendía a Italia en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) me propuso ir a Las Tunas. Fui, conocí a Georgina (entonces delegada del ICAP en el territorio), quien me atendió; visité el hospital Ernesto Guevara y otros lugares.
“En 1996 y los primeros meses del 1997 se decidió que, después de un acuerdo firmado por quienes en ese momento eran los presidentes del ICAP Sergio Corrieri y de la Asociación de Amistad Italia-Cuba (AAIC) Arnaldo Cambiaghi, el coordinamiento regional de Lombardía de la AAIC se hermanaría con Las Tunas”. Ese fue solo el comienzo.
¿Cómo resumir dos décadas?
“Lo más importante es la relación de amistad de solidaridad que se ha establecido entre Lombardía y Las Tunas”, dice Nay Caballero Hernández, delegado del ICAP en la provincia. Y precisa: “Las brigadas de trabajo voluntario Giovanni Ardizzone, los grupos, delegaciones y directivos han visitado en el territorio a un número apreciable de instituciones, centros u organismos y mantienen relaciones con los mismos. Esto ha hecho que en Las Tunas se conozca bien el hermanamiento y también que los amigos de Lombardía vean los logros de la Revolución en la práctica, con sus propios ojos”. “Nosotros, aclara, aprendemos de ellos, de su cultura y nos hemos nutrido mucho de eso, de las cosas que son positivas”.
A mediados de los 90, hermanamientos similares a este se establecieron entre las diferentes regiones italianas y las provincias cubanas. Pero, ¿qué hizo posible que el Lombardía-Las Tunas haya fructificado en el tiempo?
Sin asomo de regionalismo y sí con mucho orgullo, Caballero Hernández opina que “eso se debe en primer lugar a la labor del Coordinamiento de la AAIC en Lombardía y de los 19 círculos que lo integran y por supuesto a cada uno de sus integrantes que son miles. Es la región que más miembros tiene dentro de la Asociación. Su gran esfuerzo, su sistematicidad, responsabilidad y la seriedad de ellos en ese trabajo tiene mucho que ver con ese éxito.
“A la vez hemos correspondido a través de los organismos e instituciones de la provincia, y de una gran cantidad de personas que a nombre de esas instituciones, pero también con su esfuerzo personal, con su apoyo, han hecho posible que triunfe y dé sus frutos el hermanamiento”.
Por su puesto que para los amigos italianos la experiencia ha sido igualmente enriquecedora. Desde Lodi, Franco Tonon, titular del Círculo de la AAIC en esa ciudad de Lombardía destaca que “hacer contacto con esta experiencia histórica y política importante ha ayudado a darme aún más determinación y confianza en la lucha que estoy haciendo en mi país”.
“Regularmente, dice, hablamos del internacionalismo en los documentos, en las consignas. Pintar la pared de una escuela junto a un trabajador cubano no es solo hacer algo útil, uno se siente parte de algo importante, de la lucha de tantos compañeros en el mundo”.
Tonon tiene palabras para quienes hicieron mucho y ya no están físicamente: “hablo de Gianni Montemartini y Margarita Caperdoni. Dos compañeros que amaron mucho a Cuba y que con su ejemplo, fueron cruciales en la existencia de nuestro Círculo en Lodi y para los 20 años de amistad entre nosotros”.
¿Y el futuro del hermanamiento?
Entre el 14 y el 19 abril próximos será la celebración oficial, la cual traerá a la provincia al mayor grupo de amigos de Lombardía que se haya visto aquí en mucho tiempo.
“Este aniversario, insiste Caballero Hernández, es un punto de partida porque debemos aprovechar todo el caudal de experiencias acumulado durante estas dos décadas. No todo es perfecto. Hay algunas direcciones de trabajo que no están lo suficientemente sólidas como para sentirnos satisfechos. Sabemos que esas direcciones debemos perfeccionarlas conjuntamente”.
Franco como el resto de los brigadistas cuenta los días para el reecuentro.
Siempre, concluye, estará “la fuerza de nuestro compromiso en las brigadas de trabajo voluntario en Cuba. En especial nuestra batalla en Italia, contra las mentiras y la desinformación de la prensa. Conociendo mejor la experiencia de la Revolución Cubana, su estilo de vida, su deseo de libertad e independencia. Siempre estaremos a su lado”.

Giovanni Ardizzone






















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