De modo que, hasta este miércoles, sumaban ya tres las jornadas de total silencio en la zafra, y lo peor de la situación es que la "bola" puede picar y extenderse quién sabe por cuantos días más, no solo por la posible continuidad de las precipitaciones, sino por el alto grado de humedad existente en los campos cañeros.
Así de complejo y tenso se pinta el panorama para los hombres y las mujeres en campaña, quienes lejos de cruzarse de brazos aprovechan el impasse para pasarle la mano a la maquinaria industrial, combinadas, camiones, tractores, alzadoras, equipos ferroviarios y centros de recepción.
Priorizar aquellas instalaciones concebidas para enfrentar el volumen de tierra que pueden mover las combinadas al cortar la caña a ras de suelo, en un esfuerzo por disminuir las pérdidas en las cosechas, las que en los últimos años han excedido el 10 por ciento, principalmente, por dejar tacones altos en los plantones.
En fin, crear las condiciones para reiniciar las operaciones con todo el potencial agroindustrial en alta, en virtud de lograr resultados que posibiliten rebajar, jornada tras jornada, el cúmulo de atraso que ya en la provincia rondan las 9 mil toneladas de azúcar.






















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