
Las Tunas.- Por segunda ocasión, el joven escritor tunero Armando López Carralero (Mandy) conquistó la Beca de Creación Gilberto E. Rodríguez, esta vez con Laderas (iniciación del diluvio), “conjunto compuesto por 11 textos, donde el agua aparece como símbolo de lo cotidiano, la paternidad y otros tópicos”, según expresó el autor.
En el contexto de la peña El tercer deseo, que funciona en la sede del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), se dio a conocer el resultado en voz de la escritora Marina Lourdes Jacobo, otrora presidenta de la vanguardia artística en el territorio y miembro del jurado, junto a Miguel Navarro y Yuslenis Molina. Esta última también es la anfitriona del espacio cuyo nombre nos hace pensar irremediablemente en un genio de mágica lámpara.
El jurado, luego de reconocer la calidad de las obras presentadas, premió por unanimidad a Laderas… por su discurso coherente, exquisito gusto estético, su desbordamiento de la conciencia, así como la incorporación de “una reflexión sobre la herencia colonial, notable eficacia expresiva y una economía de recursos, capaz de tejer universos profundamente personales”, entre otras fortalezas.
“Obtener reconocimiento en un concurso que lleva por nombre Gilberto E. Rodríguez significa mucho, pues en los primeros años de mi juventud fui un lector incansable de su obra poética. Siempre me resultó atractivo el discurso de este escritor, sobre todo el que construyó a partir de la poesía rimada”, expresó Mandy.
Quien dirige, además, la biblioteca provincial José Martí había ganado en el 2024 esta beca con El tamiz de Sócrates, "un proyecto de libro donde la prosa poética sirve de herramienta expresiva al autor, coexistiendo un continuo rejuego de palabras, con engranaje perfecto de sílabas potentes, muy cercanas al argot popular"; un texto que se acerca a temas como la emigración, lo diverso, la inclusión, la belleza, el abandono, las relaciones carnales, las nuevas tecnologías y otros.
La creación de López Carralero, tanto en literatura para adultos como para niños y jóvenes va in crescendo, validada por libros y premios diversos, ubicándose así entre las voces más consolidadas de la literatura hecha por escritores bisoños en Las Tunas. Por ese ímpetu y entrega a la poesía seguramente Montaraz (seudónimo de Gilberto E. Rodríguez) también estaría hoy feliz.