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Las Tunas.- Disfrutar obras en la sala Raúl Gómez García, sede del guiñol Los Zahoríes, es una añoranza para los hijos de esta tierra. Aunque persisten allí situaciones como la inexistencia de tramoya, problemas con los aires acondicionados y alguna que otra gotera, sus integrantes (menos que en años anteriores) se niegan a dejar morir el legado del primer colectivo escénico de la provincia.

Por eso, ante el advenimiento del aniversario 55 de esa agrupación, decidieron abrir sus puertas para que el público tunero recordara cuánto caudal existe aún en Las Tunas en materia titiritera. Así, en el marco de la jornada Tunita, se presentan puestas en escena que disfrutan tanto grandes como chicos.

Luego de una exhibición de muñecos que formaron parte de diferentes puestas de nuestro guiñol, los jóvenes se adueñaron del tabloncillo para compartir una pieza que reflexionó sobre la naturaleza y la importancia de los elementos que la integran, especialmente desde la personificación de la brisa y el sol.

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Frank Herrera, joven que recordamos por otras propuestas y el humor criollo que le imprime a su actuación, dirige Fábula de un caminante (como se llama esta obra) y también actúa, acompañado de dos noveles artistas, emanados de los talleres de creación que impulsa actualmente Los Zahoríes.

Por su parte, la maestra de las tablas Verónica Hinojosa, Premio Nacional de Cultura Comunitaria, llegó entre bambalinas con un pequeño retablo y algunos títeres para atrapar con su virtuosismo y carisma las sonrisas de los presentes. Sus dones de cuentacuentos se mostraron esta vez a través de El tesoro de papel, una suerte de libro de donde emergían historias maravillosas. Así, el caballo Pirulí, la niña Rosalía y hasta una vaca que se escapó de traviesa a tomar cerveza con un caballo, salieron a relucir entre otros personajes de sus cuentos.

Vale destacar las enseñanzas que fluían de su unipersonal, desde la importancia de la autoaceptación, el valor del amor, el apego a la familia y la perseverancia. Canciones, trabalenguas, el dominio de múltiples títeres (con sus voces y personalidades incluidas) y una proyección escénica a toda prueba, fueron algunos elementos distintivos.

Por la tarde, desde el teatro de Buena Vista, también brilló Yaima Guerrero, como nos tiene acostumbrados con su personaje Tonguita. Mientras que este domingo vuelven las puestas en la mañana a la “Raúl Gómez García” y el lunes, fecha del cumpleaños 55, no faltará el homenaje a quienes a lo largo de la historia de Los Zahoríes, contra viento y marea, no han dejado de defender la magia de un títere.

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