Las Tunas.- Herbert Toranzo quizás no sea el autor más mediático ni el que caiga mejor, pero tiene una obra digna, y eso nadie puede negarlo. De su ingenio han nacido más de 20 libros y atesora en su palmarés premios tan prestigiosos como el Calendario, Fundación de la Ciudad de Santa Clara y Cucalambé.
Recientemente, otro lauro llegó para reforzar su camino, pues resultó el ganador del concurso provincial de poesía Antonio Borrego, convocado por la Filial de Escritores del Comité Provincial de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). El resultado se dio a conocer allí, en la sede de la vanguardia artística tunera, durante la tertulia Inquieto oficio y también como parte de las celebraciones por la Jornada de la Cultura Tunera. Un buen momento teniendo en cuenta todo lo que representó el autor que reverencia esta lid, considerado el poeta más popular de su generación.
Con el poemario Te vendo mi autoría, Herbert Toranzo, avileño residente en Las Tunas, conquistó el preciado galardón, en una tierra que (sabemos) posee grandes paladines en el universo de las letras.
El jurado del certamen, integrado esta vez por Adalberto Hechavarría, Javier Castro y Armando López, luego de evaluar las obras presentadas, otorgó por unanimidad el premio. En ese sentido, el dictamen reconoció "su originalidad y riesgo formal, así como el dominio de un lenguaje poético de gran densidad metafórica, capaz de indagar, con ironía y lucidez, en los límites de la autoría, la identidad y la tradición literaria. Sobresale igualmente su estructura orgánica, articulada en secciones que dialogan entre sí -de El falso libro a El verdadero libro-, y una voz personal que combina reflexión metapoética, humor negro y una notable madurez expresiva".
"No acostumbro a hacer libros demasiado conceptuales sobre un único tema, más bien escribo de mis puertas hacia dentro, sobre todo abordo lo psicológico y hasta psiquiátrico", confiesa.
En cuanto al título refiere: "Tiene que ver con el concepto de autoría y cada quien puede interpretarlo a su manera. Como dice una frase al comienzo del libro: 'Todo es perfectamente negociable'. Eso incluye, por supuesto, ser el autor de cualquier obra literaria.
"Si lo vemos desde el punto de vista bíblico: 'Todo es vanidad'. La autoría no es nada del otro mundo. Te la vendo porque no he sabido hacer nada con 'ella', para ver si sabes darle un mejor uso que yo, porque no puedo vivir de 'ella' en la actualidad... Hay mil posibles interpretaciones", agrega.
Aunque quizás conozcamos a Herbert más por su faceta como decimista, ha escrito muchísima más poesía libre. De hecho, el "Antonio Borrego" llegó de la mano de este tipo de estrofa. "Cultivo también la narrativa. Tengo tres libros de cuentos publicados. Trabajo en una novela...", añade.
Sobre Borrego, en particular, agradece el haberlo conocido, pues aunque en ese entonces Herbert vivía en Ciego de Ávila, viajaba con cierta frecuencia al Balcón de Oriente. "Me topaba a cada rato con él. Conversábamos algunas veces. Me pareció una persona interesante. Siempre admiré también su poesía, especialmente la rimada; era un gran sonetista. Lamenté mucho su muerte; una gran pérdida para Las Tunas y Cuba, en general. Ganar este concurso con su nombre me honra y alegra mucho", destaca Toranzo.
Así, el autor de títulos como La Torre de Donovan, Las calles del purgatorio, Poemas casi humanos y Pruebas de mi inexistencia, no detiene su andar en ese "inquieto oficio" de la escritura.