La delegación del municipio de Puerto Padre obtuvo la mayoría de los premios en la edición del 2018 del Festival de la Creación Infantil Cantándole al Sol, que tuvo lugar en la ciudad capital del Balcón de Oriente, del 30 de mayo al primero de junio.
Cantándole al Sol se convierte cada año en una cita necesaria para la preservación y el desarrollo del repertorio musical de la nación dedicado a la niñez; más que un evento, es una plaza de confrontación fraternal al que asisten autores, músicos, intérpretes y público, todos unidos en el deber de mantener un espacio de altísimo compromiso social.
El gran premio ahora fue a manos de la intérprete puertopadrense Natalia Goya Menéndez, con la obra Lo contó el Librero, de los autores Midalmis Pérez Batista, Miguel Navarro Díaz y Amado Puig Suárez.
En el certamen se entregaron lauros de composición para las piezas Me dijo el Espejo, también rubricada por Midalmis Pérez Batista y Miguel Navarro Díaz; Mi Tierra, de Tania Pérez Arco y Alexis Torres Diéguez, y En busca de un sueño, de la tunera Mónica Miranda Miranda.
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Los reconocimientos de interpretación fueron para Natalia Goya Menéndez, Raquel Estefanía Nocedo Grass y Keilin de la Caridad Ricardo Maqueira, la más pequeña de la cita, que se alzó, también, con el Premio de la Popularidad.
Una vez más, el municipio de Puerto Padre resultó galardonado por la calidad de sus presentaciones, en un espectáculo realizado en el teatro Tunas, con guion de Ernesto Guevara y bajo la dirección artística de Anais Ray Haynes.
Aunque el sol brilla para todos, este Festival es perfectible desde varios aspectos. No son los niños los que van a acercarse con mirada crítica a un certamen en el que Puerto Padre aporta más del 70 por ciento de las obras, al menos en las dos últimas ediciones, lo cual además de patentizar la fortaleza del norteño territorio, deja ver la ausencia de encuentros de base en el resto de los municipios tuneros y eso es una debilidad, ante la instancia provincial.
Por otra parte, el vínculo entre la Organización de Pioneros José Martí y el Centro Provincial de Casas de Cultura muestra fisuras que desfavorecen la espiritualidad de la lid. Lucrecia Pérez Vargas, metodóloga provincial de la organización, cargó la totalidad de las coordinaciones, cuando debió ser compartida para un mejor resultado.
La transportación afectó un programa que, a ciencia cierta, se conformó sobre la marcha y limitó oportunidades para un mejor aprovechamiento de los intérpretes infantiles en la superación o el intercambio en el Palacio Provincial de Pioneros, sitio en el que faltan condiciones para el necesario descanso, como ventiladores, más si por la noche hay mosquitos y calor.
Es preciso concebir el espacio como una celebración y no como un albergue donde se hospedan los niños para el espectáculo final. Hay maneras de que el aspecto competitivo no sea el centro de la justa y sí la confraternización entre todos los participantes.
En el campo de las orquestaciones debe existir mayor respaldo financiero para los arreglistas y lograr con esas canciones productos artísticos que perduren y puedan promoverse en el intermedio de cada edición. Es hora de realizar una antología de piezas escogidas y galardonadas durante este concurso, en el que Las Tunas, con autores como Argelio Puig, Juan Manuel Herrera, Tony Miranda, Leonel Pérez y la pujante nueva hornada, ha dado fe de compromiso y calidad.
La utilización del presupuesto ha de ir hacia un equilibrio mejor concebido, porque aunque los premios en metálico desaparecieron, tienen que existir para la infancia maneras de estimular, contempladas dentro de ese monto económico y que rebasen el diploma, catalizando con mayor intención el desarrollo individual y cultural del territorio.
El sol brilla con sus luces y manchas. El trabajo nuestro debe perfilarse hacia la que dedicamos nuestro mayor esfuerzo: la infancia, esa que con su resplandor extingue la sombra del descuido.






















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