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Sábado, 30 Junio 2018 06:17

El retorno, con sus paisajes

Escrito por Dayana Menzoney Justiz (Estudiante de Periodismo)
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El retorno, con sus paisajes Foto: ReyLópez.

Las Tunas.- Llega a Cuba después de un tiempo y lo hace para rendir tributo a El Cucalambé y a las tradiciones que lo mantienen atado a esta tierra.

Sus trabajos cuentan con un alto sentido de pertenencia, y es por ello que el público tanto nacional como foráneo siente atracción por lo que tiene que decir a través del lienzo, Wilber Ortega Aldaya, exponente del paisajismo en nuestro país.

Sus orígenes están en el movimiento Confluencia, el cual tuvo mucho auge en sus inicios. "El objetivo - nos dice- estaba bien centrado, queríamos el rescate de un paisaje que fuera renovador, manteniendo lo académico; nuestra mayor inquietud en ese momento era preservar la tradición paisajística sin intereses de proponer o buscar renovación".

Sus necesidades estaban claras y querían servir de escuela, "porque siempre ha existido un grupo de jóvenes que se acercan a nosotros buscando aprender; para esto los llevábamos a la orilla del río, con un caballete y un lienzo y allí hacían los ejercicios al natural.

"Al año siguiente fue creciendo el número de participantes y la casa de cultura comienza a organizarlo como el Proyecto Los Laureles; los mismos creadores de la provincia se integraron, y aprovechamos el evento para sumar otras manifestaciones artísticas.

"Además de recoger toda la labor cultural que desarrollaba el territorio, invitábamos a teóricos y especialistas para que impartieran talleres relacionados con las artes. También asistían personalidades de la plástica del país como Nelson Domínguez".

Con pesar explica que por falta de presupuesto dieron fin a esa iniciativa, "pero los instructores de arte continuaron haciendo citas pequeñas para intentar que no muriera. En Majibacoa la mantienen, pero es una necesidad que sienten los paisajistas en la provincia de tener nuevamente ese espacio en el que en conjunto se sienten en crear.

"El abuso de los comerciantes hace que la plástica deje de ser algo sentimental y expresivo y pase a ser una labor fantasma, pero nosotros en esencia siempre tratamos de plasmar una atmósfera de quietud, porque de eso se trata el pintar paisajes, de sensibilizar a las personas del cuidado del medio ambiente".

Después de conocer parte del mundo se percata de que no debe dejar de lado sus costumbres y por eso cree que "la Cucalambeana es necesaria y se ha de seguir apoyando para que las nuevas generaciones entiendan quiénes son, qué hacen los tuneros, de dónde venimos y lo que nos conforma como cubanos. Este es el pretexto que encontramos los pintores para reunirnos y admirar nuestras tradiciones a través del arte".

Cuando siente la necesidad de volver, de escuchar el caudal del río, de mirar los campos que lo conquistan y de usar un sombrero de guano, Wilber se inspira y crea en tan solo cuatro meses una exposición. Algunos dicen que no es posible, pero él demuestra que la añoranza hace los más grandes logros y aunque recorra el mundo, es un hijo que se va y siempre regresa.

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