Miércoles, 30 Enero 2019 07:15

Congojas de museos y de historias

Escrito por Esther De la Cruz Castillejo

Las Tunas.- Varias veces ha escuchado esta periodista el criterio de que no existe en Las Tunas una estrategia sólida para la protección monumental. El más reciente ejemplo de esa opinión me llegó durante la sesión de trabajo que analizó la labor del año en la Dirección Provincial de Patrimonio.

La mayoría de los directivos municipales interrogados en el plenario sobre el funcionamiento de las comisiones ratificaron su inoperancia. Las excepciones que reconocieron su actividad destacaron que lo hacen lejos de la constancia y sensibilidad que necesita un ente con la función de aglutinar en nombre de la conservación.
Tres de las historias que se compartieron allí resultan las más apremiantes en tal sentido: los museos de Puerto Padre y Manatí y la Casa Natal de los Hermanos Ameijeiras, en "Jesús Menéndez".
El primero, cerrado al público desde el 2014, ya reinició sus labores de restauración. Un proceso lento, que pasa ahora mismo por el "destrabar los mecanismos del presupuesto" para que la brigada del Fondo de Bienes Culturales, que tan buena faena ha hecho en la planta alta hasta la fecha, reanude su pausada y colosal tarea.
Los puertopadrenses repiten con agrado: "El museo Fernando García Grave de Peralta es el edificio de mayores valores arquitectónicos de la ingeniería civil en Las Tunas". Y eso, en sí mismo, complejiza el panorama. Nos lo dijo su directora, Marisol Rojas: "Es un edificio grande, con un marcado deterioro. Se está trabajando todavía en la planta alta y falta mucho por hacer. No creo que esté listo en lo que queda de año. Tenemos materiales suficientes para continuar, lo mismo cemento, que yeso, ladrillos, arena; pero no deben alcanzar para concluir las obras. Sin embargo, se avanza".
El caso del "Jesús Suárez Gayol", en Manatí, es más complejo. Desde hace tres años mantiene las puertas clausuradas al público y no parece disponer en el 2019 todavía del dinero necesario para la inversión que requiere su estado constructivo. Sus trabajadores tienen la intención de concretar una apertura parcial, entre otras razones, porque conocen que la apuesta del país es la de reducir la cantidad de museos dispersos por toda la geografía antillana.
Y no porque sea una pretensión nacional el desentenderse de la historia que estos sitios atesoran, sino porque resulta sumamente costoso mantener funcionando los 538 museos que ahora tiene Cuba. De hecho, 220 de ellos están cerrados.
La Casa Natal de los Hermanos Ameijeiras, en "Jesús Menéndez", tampoco tiene un camino de sonrisas por delante. Los expertos utilizaron el término "situación precaria" cuando se refirieron a su actual compostura. La institución requiere una cantidad de madera por encima de los presupuestos posibles para su reparación total y no se avizora allí una solución a corto o mediano plazo.
Lo sabe muy especialmente su colectivo. Muchos de sus integrantes ni siquiera han visto el recinto abierto durante sus años de trabajo. Su directora, Magdaleidis Negrín, comentó que su colección está a buen recaudo en calidad de depósito en el museo municipal Andrés Cué. También dijo de cómo va con sus especialistas hasta las escuelas y las comunidades con charlas educativas e información valiosa de la historia local. Pero saben, no es suficiente.
La ciudad de Las Tunas no escapa a este desamparo. Tal vez el caso más triste dentro de la urbe sea el del memorial Vicente García, en el mismo corazón de la urbe. Especialmente la cubierta del inmueble está deteriorada al punto de que el agua cae a cántaros hasta el salón principal.
El ingeniero Carlos Morfis, especialista de Crever, comentó a esta reportera que la última vez que subió hasta el techo de la institución fue hace unos tres años y ya, desde entonces, "aquello parecía a punto de colapsar". Los encargados del seguimiento tienen a la casa en la categoría de "regular crítico" en su estado general. La inversión que requiere es grande, afirman algunos entendidos, "pero si no la asumimos pronto cualquier día nos cae en la cabeza una construcción tan importante como esa, Monumento Nacional".
Hablan además, de un presupuesto destinado a la conservación monumental del que dispone la Empresa de Comunales en Las Tunas, que hace muy poco por espacios como este. Me dicen que la mano de la sensibilidad y el establecer políticas unitarias, que pongan a todas las entidades en función de estos espacios y le den la prioridad que exige lo que ellos representan, es lo más relevante.
Esta reportera se limita a las presentes líneas y apela a que usted, entrañable lector, se estremezca y recuerde sus pasos de infancia por sitios así. Cuánto de historia local, humanismo, libertad y defensa del ser humano aprendimos sin demasiadas palabras. Solo andando en silencio, con las manos detrás de la espalda, alelados por la entrega mayúscula de hombres y mujeres que todavía hoy, se niegan a morir.
Tal vez su estupor y el mío den frutos. Alcanza con que convide a reflexionar, pensar en cómo hacer, desde el sitio en que cada uno de nosotros está, para que no se pierdan. Eso es también defender al país que tenemos, para este y para todos los tiempos.           (E.C.C.)

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