Madurez, eso se tiene cuando ocho lustros hablan desde un almanaque, y eso exhibe el quehacer local si de escultura se habla. Autores de generaciones diversas ponen nombre a este devenir, algunos protagonistas de las primeras páginas que se escribieron en los años 70 cuando los encuentros nacionales de escultores, los mismos que luego devinieron en bienales.
"Yo soy uno de los primeros estudiantes formados por la enseñanza artística en nuestra localidad, mi caso y el de muchos fue que escogimos la especialidad inspirados por Rita. Recuerdo aquellas citas iniciales, venían muchos escultores, cerca de 60, todos convocados por ella", rememora Manuel Montero, uno de los más experimentados creadores de la provincia.
A esa mujer incansable Las Tunas le debe tener hoy un patrimonio escultórico de pequeño y gran formato de altísimo calibre, de imprescindible mención si alguien escribe una radiografía de los valores y la identidad del Balcón de Oriente, llamado con justicia en su momento como la capital de la manifestación en el país.
Lástima que no hemos sabido proteger y alzar lo suficiente esa riqueza y hoy no todas las piezas exhiben el mejor estado, y las bienales sufren demasiados inconvenientes antes de su concreción. Ese epíteto anda tambaleándose.
"Considero que el movimiento escultórico tunero está estancado, y no por falta de artistas, sino porque necesitamos más apoyo para que estos eventos conquisten mayor brillantez, y tengan un impacto nacional. El cartel de capital no fue regalado, se ganó aquí con esculturas hechas y emplazadas", comenta Pedro Escobar, importante creador que participó en la restauración de la Fuente de las Antillas.
Él junto a tres autores más, entre ellos otro tunero, Leandro Olano, dieron vida a cuatro obras en la XI Bienal, celebrada en diciembre último, expuestas actualmente en la Plaza Cultural de esta ciudad hasta que encuentren su sede definitiva. La belleza y calidad de esas propuestas hablan de cuánto bueno pueden lograr dichas citas.
"De las artes plásticas la escultura siempre fue la hermana pobre, y en Cuba con la Revolución se retomó –afirma Othoniel Morffis, curador y director de la galería taller de escultura Rita Longa. Lleva trabajo, es muy costosa, pero cuando se respalda mira las buenas cosas que suceden, estas piezas son excelentes ejemplos de arte contemporáneo.
"Pienso que el Movimiento está vivo, solo hay que ver la cantidad de jóvenes que se interesan por exponer, sin dudas es una manifestación difícil".
Una de esas voces noveles es Leandro Olano, formado en la Academia Profesional de las Artes Plásticas, tristemente cerrada aquí. "Me siento parte de un Movimiento, comparto con satisfacción con los escultores de mayor experiencia, que son muy buenos y muchos fueron mis profesores. Estamos juntos en eventos y aprendo de ellos. Conozco a otros jóvenes con talento para esta vertiente, solo deben dar el paso adelante y presentar proyectos".
Con el futuro, con eso sueña el arte tridimensional en Las Tunas, con la ocasión en que las bienales se planifiquen y aseguren sin errores o insensibilidades de por medio, y solo les reste impactar.
Ya no son los tiempos del mármol de Carrara o un hotel copado de escultores, son los tiempos de crear con los pies en la tierra, pero siempre crear, no puede ser una opción el inmovilismo. Un patrimonio real, sentido, espera porque no cometamos el suicidio de olvidar.
A 40 años, ¿con qué sueña el Movimiento Escultórico Tunero?
Escrito por Zucel de la Peña Mora
Las cabezas contrapuestas de los caciques Maniabo y Jibacoa, obra del artista José Antonio Fuentes, es un verdadero símbolo de Las Tunas.
Las Tunas: Cuatro décadas carga sobre su espalda el Movimiento Escultórico Tunero. Esa edad la cumplió oficialmente el pasado 24 de febrero, cuando tras un largo proceso de restauración quedó reinaugurada la Fuente de las Antillas, conjunto escultórico de Rita Longa, la misma obra que 40 años atrás dio inicio al capítulo más importante del arte volumétrico aquí.
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Las Tunas mi querida Tunas, que una vez fue la capital de la escultura, porque hoy no creo que sea lógico llamarla así y no se trata de tener esculturas de mármol de carrara como se dice en el artículo, sino de que a veces se abusa demasiado del arte no figurativo y la estética en la realización de las obras deja mucho que desear, es como si los escultores le temieran a la belleza, porque un pedazo de metal con otro soldado en donde el sentido solo lo entiende el que lo hizo, eso es positivismo puro, eso no es arte, porque para que este sea reconocido tiene que estar implícita la belleza y Las Tunas puede ser hoy la capital, sí pero de las esculturas más feas de cuba, salvando la fuente de las antillas , la de nuestro leon de santa rita,y el monumento a las madres en el parque maceo no hay nada que realmente se pueda decir que es bello y que valga la pena sentarse al menos un minuto a admirar, esperemos que la estética y la belleza regrese al buen gusto del tunero, que se le devuelva a la ciudad aquello que se le arrebató un día por causas nobles como nuestra guerra de independencia, pero que la chapucería y el mal gusto no sigan haciéndose dueña de la ciudad.
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