Miércoles, 08 Marzo 2017 10:33

Transiciones, el sabor de la catarsis

Escrito por Alexeis Rodríguez Mora (Crítico de Arte)
Transiciones, el sabor de la catarsis Foto: Rey López

● Un joven expone su quehacer en la galería de arte del Comité Provincial de la Uneac. Entrañable inspiración lo anima: la mujer

Las Tunas: Plurales son los recorridos y avatares que todo artista asume para orientar y reorientar su creación. Iván Pérez-Rolo (Las Tunas, 1993) encauzó su primera producción autoral a partir del cuestionamiento de ciertas problemáticas que él tradujo en: "... obras que tienen que ver con la política, con cuestiones sociales".

Se trata de una zona de su creación que lo ha enmarcado dentro de los contestatarios. Desligarse de catalogaciones se torna tarea ardua, ¿qué sentido tiene categorizar? Cada quien escoge lo que quiere, o puede. Es por ello que pretender reducir expresiones artísticas mediante demarcaciones, es la más presuntuosa de las ilusiones.
Ahora Iván sorprende con Transiciones, una muestra pictórica personal alejada de cualquier historiografía. Un cambio de perspectiva que, más allá de lógicas o ilógicas decantaciones "... reúne una serie de obras diferentes. Es como transitar hacia otra forma de hacer, a partir, incluso, de otros soportes. No pretendo cuestionar, es algo más retiniano, esteticista, para sentirse bien consigo mismo, una válvula de escape".
Acostumbrados como estamos al discurso crítico en la producción de Pérez-Rolo, Transiciones genera cierta paranoia receptiva. Es verdad. A decir de Rufo Caballero, el entrenamiento conceptual no resulta ocioso jamás para ningún artista, en la medida que supone un laboratorio, un taller que permite mover las neuronas y después, renunciar si se quisiera y tomar la ruta que se estime. En este sentido, Iván vuelve la espalda al conceptualismo, y se sacude el polvo de infructuosas catalogaciones.
Pudieran diluirse las fronteras entre lo que exhiben y sugieren las piezas, perceptualmente, según el color del cristal con el cual se mire: la recepción tradicional del arte valida interpretaciones unilaterales, aunque sabemos que todo texto ofrece pluralidad de significados y potencialidades.
La brecha abierta por estos lienzos discursa acerca de un vocabulario de formas voluptuosas, elementos naturales, decorativos, para ser asumidos sin importar niveles, solo preservar estados de voluntad y afirmación. ¿La mujer como pretexto, crimen perfecto, elemento de seducción? Solo Dios sabe.
Estas muchachas no quieren ser observadas filosófica ni ideológicamente. Emergen desde el fondo y mantienen cierta complicidad a partir de una mediación; interactúan, desgarrada la piel, intacta la epidermis, contra esa realidad viciada de arabescos, para mostrarse tímidas, desprejuiciadas, eróticas, enfáticas.
Transiciones no reivindica un pensamiento determinante, acaso cierto intercambio entre imagen y pensamiento expresado a partir del juego poético, metafórico, catalizador del lenguaje hacia una vocación generacional por encima de cualquier sentido. Solo la fábula resulta leitmotiv.
Las poses, los estiramientos y las miradas son comunes, aun cuando pertenecen a una circunstancia que las mantiene atadas a su realidad. La escenografía creada al efecto legitima el constructo conceptual que obliga a Pérez-Rolo a desafiar dominios entre la elaboración académica y la naturalidad del discurso.

Visto 2343 veces Modificado por última vez en Sábado, 11 Marzo 2017 07:51

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Kika

    Este articulo esta muy confuso y utiliza fraseologia o palabras demasiado cripticas. Es un lenguaje ampuloso y seudo intelectual porque en definiva no dice nada nuevo. Lo lamento, pero nio me gusta

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