Qué mejor manera de festejar su natalicio y obsequiarle la eternidad que celebrar la tan anhelada Jornada Cucalambeana. Reconocer la destreza, la belleza de sus versos y la cubanía enraizada en ellos es parte del homenaje al genuino representante del siboneísmo y el criollismo en la poesía de la Mayor de las Antillas. Recordar su Rumores del Hórmigo, clásico de la lírica en nuestra Isla, llena de gozo el alma tunera.
Conservar la más genuina expresión de la cultura tradicional, espiritual y material campesina; más difundir el desarrollo de la décima escrita y repentizada, junto a las tonadas, son algunos de los objetivos que persigue este gran festejo, que tiene como sede central El Cornito, lugar donde vivió Nápoles Fajardo.
Es sello de identidad defender nuestras raíces, la herencia campesina que nos corre por las venas: ese traguito de café amargo bien temprano en la mañana, el aroma del tabaco que se percibe en el aire, el sombrero de guano, el tres acompañando una décima que se alza y alegra el corazón de quienes la viven. Son expresiones de cubanía que nos han identificado a través de la historia y que deben atesorarse como algo preciado. Justo lo que la Cucalambeana logra sin reservas.
Pero no solo Las Tunas, Cuba se siente regazo en este jolgorio, y ahí está otro de sus valores. Aquí, poetas y artistas, en general, de buena parte del país se unen para festejar la estela del bardo. Y como si fuera poco, la cita sobrepasa las fronteras nacionales y se convierte en abrazo multicolor, al darles la oportunidad a disímiles naciones a que expresen las costumbres que llevan consigo, la marca que las distingue del resto del mundo, su tesoro más preciado. Ese intercambio permite que conozcan nuestras tradiciones y encontremos, entre todos, puntos de contacto.
Asimismo, en pleno guateque ocurre algo que impacta y es que, a pesar de los obstáculos y trabas que impone el imperialismo, se impone la solidaridad y fraternidad entre los pueblos de Iberoamérica. Y como hermanos nos unimos con singular complacencia y gratitud, para disfrutar de nuestros patrimonios culturales.
La Fiesta Suprema del Campesinado Cubano, que hoy culmina su quincuagésimo segunda edición, desborda identidad y sentido de lo cubano. Saca a flote la defensa de la tradición y hermana tierras. No hay que buscar más argumentos para comprender que, de tal manera, El Cucalambé permanece más allá de los límites, del tiempo y geográficos, late con gran fuerza y logra llegar hasta el corazón del mundo entero, hoy, mañana y siempre.


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