Artistas del calibre de Yamila Coma, Leonardo Fuentes, Liusan Cabrera, Harold Rodríguez, Nelson Téllez y José Manuel Mayo se juntan para regalarnos, desde la mirada de cada uno, la figura del mítico Comandante. Los creadores comparten paletas, pinceles, carboncillos y espacio. No por gusto desfilan por el lienzo lo mismo altas palmas, que rostros de mujer, nubes y tierra. Porque cada cubano tiene a su Fidel dentro y lo dibuja en el lienzo o las paredes, a su antojo.
Domínguez también aporta lo suyo. Y más de un lugareño se detiene en el amplio portal del Centro Provincial de las Artes Plásticas mientras él, silencioso y con tabaco en mano, remueve la paleta y garabatea formas que a ratos se nos antojan una gran piedra y, en otros momentos, apuntan a una muchedumbre que levanta y acompaña desde colores diversos, vigorosa.
La visita del artista al Balcón de Oriente ha sido excusa además, para la inauguración de la exposición personal Mi amiga Alicia. La misma está abierta al público en esa institución hasta los primeros días de enero próximo. Son poco más de 40 obras con las que el laureado creador recorre todo el país desde antes del fallecimiento de la gran diva del ballet cubano.
"Estoy orgulloso de haber sentido la proximidad que nos tocó vivir a mi generación: conocer a los grandes pintores, a quienes guardo en sagrado recinto. Así también apareció Alicia en mi camino. La he pintado y la pintaré, porque de su grandeza se nutre la cultura de la nación cubana y universal".
Domínguez confesó al auditorio que le gusta mucho conversar, pero solo en su casa. Y compartió algunas de sus anécdotas con el Líder Histórico de la Revolución. Un hombre que, dijo, "tenía en mi tamaño la altura necesaria para que su brazo descansara cuando estaba hablando. Por eso, cuando estábamos reunidos y yo lo veía venir sabía que era para seguir conversando con todos y poner su brazo en mi hombro. A veces era mucho tiempo, porque Fidel resultó siempre un excelente orador. Y yo me quedaba quieto y lo escuchaba, porque sabía que para él el gesto era como un instinto. Y me sentía orgulloso de eso.
"Yo, de niño, viví en la Sierra Maestra. Recuerdo una vez que Fidel llegó y se puso muy bravo por algo. Comenzó a dar patadas a una planta amarilla de transmisión, porque todas las plantas del Ejército Rebelde eran de ese color. Recuerdo que dijo muchas palabras obscenas y yo le pregunté a mi papá que quién era ese señor que hacía eso. Mi padre me contestó que era un hombre que tiene un gran problema.
"Muchos años después se lo recordé a Fidel, porque evidentemente luego supe que el señor con problemas era Fidel Castro. El Comandante rio mucho y se sorprendió de que recordara con tanto detalle eso. Al rato todavía decía: 'Verdad, las plantas eran amarillas'. Y seguía sonriendo".
Las actividades en Las Tunas por el tercer aniversario de la muerte del Líder Histórico de la Revolución continúan en horas de la tarde con el protagonismo de los jóvenes y los pioneros. En la noche se realizará una cantata especial en la Plaza Martiana. Allí se alzarán las voces de los miembros de la Asociación Hermanos Saíz.
![]() |
![]() |





Escriba su comentario
Post comentado como Invitado