Sábado, 03 Marzo 2018 05:40

Nuestro parque Maceo

Escrito por Juan Morales Agüero

Las Tunas.- Zona de trasiego cotidiano, sitio de encuentro entre enamorados, lugar inmejorable para el diálogo de atardecer, el parque Maceo es uno de los espacios públicos más acogedores de nuestra ciudad capital. ¿Qué tunero no se ha tumbado a descansar alguna vez en uno de sus bancos de granito o no lo ha recorrido de un extremo a otro en urgentes menesteres de trabajo?

El terreno donde se asienta esta entrañable y recurrente instalación a cielo abierto era apenas un solar yermo durante el mandato del siglo XIX. No fue hasta las postrimerías de la mencionada centuria en que se comenzaron a construir las primeras edificaciones a su alrededor. Se le dio por llamar entonces Plaza Cristina, en honor a cierta soberana española del mismo nombre.

Al hacer su debut el año 1900 todavía no se apreciaban por allí muchos inmuebles residenciales. Tiempo después, sin embargo, el área comenzó rápidamente a poblarse y a exhibir una intensa actividad comercial y cultural por intermedio de la venta de diversos productos al detalle, la proliferación de negocios particulares y el alquiler de terrenos para que los circos levantaran sus carpas repletas de payasos, animales y trapecistas.

La inmejorable ubicación de la otrora Plaza Cristina permitió que fuera notoriamente privilegiada por el florecimiento económico de la ciudad. Después del parque Vicente García, que por entonces se llamaba Plaza de Armas, resultó el área de mejores posibilidades en ese sentido. Las fuerzas vivas tuneras levantaron campamento en su torno, a sabiendas del filón que se les ofrecía. Sí, el desarrollo citadino de la época tuvo entre sus incentivos este lugar de mil remembranzas por tantos y tantos motivos nostálgicos.

A finales de la primera década del pasado siglo, adoptó el nombre de parque Maceo, como manera de recordar eternamente a una de las figuras más recias y valerosas de nuestras guerras independentistas decimonónicas. Se convirtió en un espacio de amplia raigambre popular, adonde acudían y acuden los tuneros para conversar sobre los más disímiles asuntos. Allí colocaron, para homenajearlas, el Monumento a las Madres.

Los estudiantes de las escuelas públicas cercanas nunca estuvieron ajenos a la connotación del parque Maceo, y contribuyeron a fomentarle un futuro lleno de verde follaje. Para ello comenzaron a celebrar lo que llamaron Día del Árbol, jornada en la que acostumbraban sembrar una planta que solía ser, por lo común, un pequeño laurel. Algunos han llegado hasta nuestros días.

Hoy, el parque Maceo forma parte indivisible del centro histórico de la comarca. En sus inmediaciones se agrupan importantes dependencias, tales como la Dirección Provincial de Educación, la fábrica de tabacos Enrique Casals, la sede de la Uneac, el Palacio de los Matrimonios y algunas tiendas y talleres.

Quien visite Las Tunas no puede prescindir de llegarse por el lugar, sin dudas, uno de los sitios más pintorescos de nuestra localidad capital.

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