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0508 bloqueo apretando el nudo

La Habana.- El gobierno de Estados Unidos ha reforzado sus líneas de fuego contra el pueblo cubano, aun sin disparar un tiro, tras la firma de la orden ejecutiva del primero de mayo que recrudece el castigo colectivo.

El mismo día que más de cinco millones de personas salieron a las calles en toda la isla para expresar su vocación de paz y el rechazo a la guerra y al bloqueo, en Washington anunciaron una vuelta de tuerca más a la política de asfixia total.

Fue un acto de firma contra firma. Acá se publicó el dato auditable de que 6 millones 230 mil 973 personas rubricaron el documento Mi firma por la patria, y allá se mostró el texto genocida con las credenciales imperiales que en términos pitagóricos equivale a un bloqueo al cuadrado. O al triple, o al cuádruple.

La más reciente decisión ejecutiva ratifica, sin máscaras ni afeites diplomáticos, la orden de disparar a bocajarro contra un pueblo entero con balas que matan igual, pero poco a poco: imposibilitando los accesos a recursos internacionales imprescindibles para vivir.

La actual administración ha releído como ninguna antes las bases a partir de las cuales fue establecido el bloqueo económico, comercial y financiero hace más de 60 años, y coloca parches de hierro donde ha visto hendijas.

El 29 de enero el inquilino de la Casa Blanca firmó otra orden ejecutiva con el propósito genocida de desestimular las ventas de combustible a la isla, amparado en una supuesta emergencia nacional, que nadie ha podido demostrar con argumentos.

Pero esa medida se quedó por debajo de las expectativas hegemónicas, ante la capacidad de resistencia de un pueblo que sabe el precio de la independencia y solo aspira a vivir en paz y en un ambiente de respeto con todos sus vecinos.

El primero de mayo el emperador sacó otro documento de igual jerarquía ejecutiva y el mismo objetivo: tratar de torcer a la mayor brevedad posible el rumbo soberano de Cuba.

Por la envergadura del texto nadie duda de que estuvieron preparándolo con mucho tiempo, hurgando en cada frente del castigo colectivo para blindarlo alevosamente. Los alcances son ilimitados. Nadie escapa a una posible sanción unilateral, arbitraria y sin previo aviso, sea estadounidense o extranjero, e incluso tiene carácter retroactivo, lo cual aumenta el carácter intimidatorio.

Hasta quien envíe medicamentos o recursos para asegurar energía en los hospitales podría ser objeto de sanciones, a tenor de la política aplicada por Estados Unidos contra Cuba: el fin genocida justifica los medios.

El mundo debe saber que el mayor imperio conocido por la humanidad ha redoblado sus líneas de fuego con balas, aparentemente invisibles, pero muy letales, contra el pueblo de una isla vecina que jamás ha significado amenaza para la gran potencia.