Martes, 21 Mayo 2019 07:23

¿A cada cual según su capacidad?

Escrito por Yuset Puig Pupo
¿A cada cual según su capacidad? Foto: ReyLópez.

Las Tunas.- Julián siempre quiso ser médico, pero en sus tiempos de Preuniversitario surgió la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y le trastocó la vocación. La mayoría de sus amigos decidieron emprender viaje hacia La Habana y a él le quedó clarísimo, sería informático. Comenzó a imaginar el universo de la programación y el lenguaje binario.

No fue sencillo. Su aproximación a la materia había sido muy elemental, apenas los turnos de clases en el "pre". En casa eran muy humildes como para permitirse comprar una computadora. Le tocó esforzarse muchísimo, regresar a Las Tunas solo dos veces al año y amoldar sus pocos recursos a la vida de estudiante en la capital.

Diez años después, Julián trabaja como informático en una institución educativa. Se graduó con honores y ha creado varios programas para facilitar el desempeño docente. Tiene una bicicleta que cuida como la niña de sus ojos y apenas regresa a casa se quita la ropa y empieza a alimentar a sus cerdos, porque necesita un poco de dinero extra para comprarse de vez en cuando una muda de ropa.

Yosvani es su mejor amigo. Estudiaron juntos en la Primaria y la Secundaria. A diferencia de Julián al otro nunca le gustaron los estudios. La Matemática no le entraba en la cabeza. Terminó la escuela a duras penas y le consiguieron una plaza de carnicero.

Contra toda lógica es Yosvani quien invita cuando salen con sus parejas a comer en algún restaurante. Pudo reparar completamente la casa de sus padres y construirse una para él. Tiene el celular más caro y la ropa del momento. Sus ingresos, o sus movimientos extraños, le permiten disfrutar de las vacaciones en playas y piscinas, y hace poco se compró una moto.

La historia de Julián y Yosvani no es para nada azarosa. Se me antoja como consecuencia de un fenómeno que en Cuba se ha vuelto común, la pirámide está tan invertida que muchos profesionales gozan de menos recursos que los cocheros, panaderos, zapateros y otros oficios que ni siquiera requieren de estudios superiores o grandes esfuerzos físicos.

En este panorama, los jóvenes tienen sus propias prerrogativas ante el hecho de qué quieren ser en el futuro. La notoria frase de "estudia para que puedas prosperar y ser alguien en la vida" hoy se redirecciona solo hacia algunas profesiones que ofrecen visibles ventajas económicas. Otras tantas, igual de importantes para la sociedad, no ofrecen ciertamente muchos beneficios y por ende, cada vez gozan de menos adeptos.

Me pregunto dónde va quedando la vocación en estos días. Conozco varias anécdotas sobre padres que cuando sus hijos dicen que quieren ser maestros, filólogos, letrados, o incluso, periodistas, ponen el grito en el cielo porque no les parece ventajoso. Y es que la sociedad, en su mayoría, juzga según los beneficios económicos que hoy les atribuyen a los puestos de trabajo.

Hace unos días, en la guagua, escuché a un jovencito expresar: "Para qué romper zapatos cinco años en la Universidad si el título no me va a mejorar la vida". Me alarmó un poco la conclusión del muchacho. No estaba del todo equivocado, pero definitivamente, así no es la sociedad que queremos que hereden nuestros hijos.

Yo siempre seré de las que piensan que la vocación te pega fuerte en el pecho y no deja otra opción que seguir su curso. Es bien triste no poder explotar las potencialidades y malgastar, de alguna manera, el talento. Las necesidades materiales no pueden dejarse tampoco fuera de la ecuación. Lo ideal sería materializar aquello de "a cada cual según su capacidad, y a cada cual según su trabajo".

Visto 940 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Mayo 2019 13:25

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Joven Cubano

    Una de las tristes realidades de nuestra Cuba actual, cuántos prefesionales no han migrado, no sólo del país, sino a otros sectores que no tienen nada que ver con su formación profesional, todo por tratar de mejorar su economía. Desarrollar un profesional cuesta, aunque en nuestro país la educación es gratis ésta consume grandes recursos, además del esfuerzo propio que representa para una persona invertir tiempo y medios materiales, para al final terminar haciendo otra cosa. El trabajo calificado de nivel superior está altamente devaluado, qué incentivos aparte del de migrar con un título universitario en mano hay para estimular el desarrollo de estas fuerzas productivas. Mientras en muchos países falta este tipo de recurso humano en Cuba se tiene el lujo de desaprovecharlo, y con la economía como está. ¿Hasta cuándo?

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