Esta política agresiva de Estados Unidos contra la Isla, que ya suma cientos de miles de millones de dólares en daños económicos, entorpece el legítimo derecho que tienen los cubanos de vivir en paz.
Su implementación se ha convertido en un proceso de guerra para asfixiar el país y constituye una herramienta para tratar de hacer ver que Cuba es parte del territorio de Estados Unidos, añade la declaración.
Para la CTC, mantener este cerco financiero no solo representa un retroceso en las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, también perjudica al pueblo estadounidense.
Los ciudadanos de esa nación norteña están privados del derecho de viajar a Cuba y de conocer de cerca la realidad de nuestro país; y también se les prohíbe a sus empresarios sostener vínculos económicos con la Mayor de las Antillas.
A pesar de estas dificultades, el cerco económico y financiero «continúa siendo inútil intento por doblegar a la Revolución Cubana», señala la organización.
Romper las barreras que esta política impone continuará siendo nuestra alternativa, asegura la organización.
Los trabajadores cubanos, precisa, han padecido como todo nuestro pueblo los efectos del cerco económico, comercial y financiero más prolongado de la historia.
«Seguiremos buscando soluciones a las dificultades, convirtiendo a cada centro y puesto laboral en un bastión inexpugnable que impida poner de rodillas a nuestro pueblo a partir de la inteligencia, la creatividad y el ingenio colectivo».
En la declaración pública, la CTC también instó «a las organizaciones sindicales del mundo, a los trabajadores y trabajadoras y a los amigos que siempre nos han apoyado, a que nos acompañen en la denuncia de esta cruel y despiadada política».






















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