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Las Tunas.- Si esto fuera una décima, posiblemente no me atrevería a escribir ni un solo verso. Pero es una entrevista y, aunque su protagonista no viva de esos “humos”, de que la merece, la merece.

Para un periodista cultural eventos como la Jornada Cucalambeana resultan adictivos. Demasiados artistas y cultores al derredor y, algo así como un poeta repentista (si se me permite la analogía), con poco tiempo para contar tanto, para desmembrar -en el buen sentido de la palabra- la fibra de la cita, la esencia de la historia, el latir de sus artífices…

Pero esta entrevista, aunque tuvo su versión radial y no es todo lo extensa ni profunda que su protagonista amerita, debía escribirse, aun una semana después de que él dejara nuestra tierra, luego de participar en la Fiesta Suprema del Campesinado Cubano. Sindy Manuel Torres Rodríguez es, por mucho, un joven con un talento descomunal para la improvisación.

sindy cucalmabeana las tunas 3Y no lo digo por su sexta vez al frente del Concurso Nacional Justo Vega, que ya es mucho. Ni por las sacudidas de escenario que ha dado en encuentros que llevan la huella refrescante de Oralitura Habana, o invitaciones de ese calibre. Es por la velocidad con que logra engranar versos de altura con la mayor naturalidad del mundo. Por la fuerza escénica que desborda. Y, especialmente, por la humildad con que luego abraza a sus colegas, como si nada, sabiéndose parte de algo más, algo superior que no todos entienden, algo que se llama poesía, se cante o se escriba.

Aquí les va este diálogo a destiempo con el campeón de este y muchos otros años…

Sindy, subir por sexta vez al podio del “Justo Vega”, qué significa para ti.

Más que todo, significa la alegría y la oportunidad de haber defendido por tantos años esta tradición guajira, de compartir con poetas maravillosos… Son las experiencias vividas, más allá de cualquier lauro.

Cuando pase el tiempo y converses con tus nietos sobre este certamen, qué les dirías…

Recordaré del “Justo Vega” las grandes amistades que el concurso me dejó, porque -aunque parezca que somos una tropa peleando por un premio- la realidad es que, cuando bajamos del escenario, somos una gran familia; amigos, poetas, con muchas cosas en común. Me quedo con eso, con esas amistades que pretendo conservar toda la vida.

De los contendientes que has tenido, cuál te ha movido un poco el piso, como decimos en buen cubano.

He participado a lo largo de estos años con muchos poetas, varios de los cuales ya no se suman desgraciadamente, pero existe uno con el que he batallado muchas veces, con el que me he dividido los premios, y es el avileño Reiber Nodal.

¿Qué consideras que distingue al “Justo Vega”?

Lo distingue la organicidad que ha mantenido durante tanto tiempo y las reglas con las que han elaborado el concurso. Es una lid que, a diferencia de otras, ha mantenido siempre la competición por temas, desde la palabra del poeta. Ha mantenido los pies forzados durante mucho tiempo, y en esta edición complejizó esa modalidad.

Nosotros normalmente, cuando veníamos a competir en otros años, tomábamos el pie forzado inicial o el final, y lo hacíamos de manera individual. En esta final, el Comité Organizador y el jurado, decidieron hacer la modalidad de pie forzado extremo, que es mucho más difícil. Y, felizmente, todos los poetas lo defendimos con un gusto estético muy alto.
¿Recuerdas alguna vez que hayas sudado de verdad ejerciendo la improvisación en Las Tunas?

sindy cucalmabeana las tunas 1Más que en la competencia -que los nervios, el rigor y el querer ganar te dan un extra-, donde más me exijo, donde más le exijo a la palabra, es en las presentaciones durante las galas que se realizan en las noches.

¿Cuán diferente crees que sería Sindy si no estuviera la poesía en su vida?

Creo que Sindy no fuera si no existiera la improvisación poética. Si yo no hiciera uso de este, dígase don, dígase aprendizaje, dígase forma de expresar y ver la vida, no fuera yo. Para mí la improvisación tiene un valor importantísimo. Por eso es que trato, en la medida de lo posible, de no faltar un solo año a Las Tunas y defender con mi presencia la tradición que me ha dado tanto, en mi vida profesional y personal.

Defender una tradición guajira frente a los tiempos que cambian, ese sigue siendo el mayor reto que tenemos los poetas improvisadores en la Cuba de hoy.

Ciertamente, los tiempos cambian, las corrientes de pensamiento evolucionan, pero ahí está el poeta, persistiendo. Se sabe dueño de una bendición devenida responsabilidad. Por eso Sindy, aunque regrese a Consolación del Sur, su municipio, vuelve siempre a Las Tunas. No es a probarse como versador, aunque también; es porque conoce bien (y no como Sísifo) el hermoso peso que lleva sobre sus hombros.