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Las Tunas.- La mirada de Julián advierte preocupación, pesar. Más de 80 años sobre la espalda le ciñen ahora a pasos muy cortos, obligadas siestas diurnas y un bastón de madera como extensión de su brazo izquierdo. No es el único que tiene el brillo de exaltación desbordando por los ojos, pero sí el primero que conversa con 26 y expone sus preocupaciones sobre el ordenamiento económico.

“Yo tengo una chequera con la que me alcanza para vivir, la verdad no hago grandes gastos salvo el café, que no puede faltarme varias veces al día. Hace años que busco el almuerzo y la comida al 'mercadito de la familia'. Muchas veces lo que llevo en la cazuela no tiene ni la mínima calidad, pero como era barato uno no echaba a verlo, ahora con un precio mucho más alto no debería ser igual.

“Yo he escuchado todo lo que se dice por la Mesa Redonda y los programas locales y me preocupa qué se va a hacer para garantizar que se cocinen los alimentos como se debe y me pregunto si ya no vamos a recibir el pollo o la carne de cerdo que nos ofertaban en algunas ocasiones, porque haría muy caro el precio”.

Las dudas de Julián se multiplican en muchos hogares tuneros. La provincia ha experimentado una reducción considerable de los comensales adscritos a esta modalidad desde que inició enero y, por ende, el ordenamiento económico con los consabidos procesos cambiarios. Para esclarecer el desenvolvimiento de este tema, 26 conversó con Luis Manuel Páez, director de Gastronomía del Grupo Empresarial de Comercio en la provincia.

“Sabemos que el cambio de precio de los alimentos no les agradó a los beneficiarios del Servicio de Atención la Familia (SAF). Nosotros hemos intercambiado con ellos y se les ha explicado que el aumento de su nueva chequera obedeció justamente a que se elevarían otros costos. Muchos abuelitos han entendido estas razones.

“Ciertamente, lo que ellos más exigen es que se eleve la calidad de los alimentos, y lo hacen con toda razón. Tenemos que confesar que en estos momentos no contamos con todas las materias primas, como puré, tomate, variedad de especias para cocinar como es debido. Nuestra principal meta es lograr estos abastecimientos para seguir protegiendo la tercera edad.

“Debemos impulsar el encadenamiento de toda la rama y hacer el mayor esfuerzo para que los beneficiados se sientan satisfechos. Les estamos insistiendo a los suministradores, a Acopio, porque esta es una tarea sensible que tiene prioridad para Gastronomía.

“Reitero, los alimentos destinados al SAF son centralizados y no tendrán variación. En la provincia se reciben alrededor de 3,8 toneladas de carne al mes, 1,3 de vísceras, más de 3,3 de pescado, y alrededor de seis toneladas de otras carnes. Por supuesto, se recibe una cuantiosa cantidad de huevos, porque este se distribuye en 21 frecuencias al mes entre almuerzo y comida.

“En la conformación de los nuevos tables hemos previsto que se logre el balance para que entre almuerzo y comida no exceda los 26.00 pesos, pero esto no quiere decir que no se le mantenga la oferta de pollo frito el día que corresponda o carne de cerdo, solo se intentará balancear los costos entre almuerzo y comida.

“Otra variante que se ha adoptado es extender las carnes y confeccionarlas en arroz o sopas y así también bajamos los precios. De cualquier manera, la calidad tiene que ser una garantía y hay que conversar con los comensales y preguntarles cómo prefieren los productos, qué es lo que van a consumir y qué no”.

La provincia cuenta actualmente con alrededor de cuatro mil 82 beneficiarios del SAF. Su asistencia a los “mercaditos” últimamente se ha comportado entre un 62 y 64 por ciento. La Gastronomía ha puesto sus metas en función de garantizar la calidad del servicio, para los que como Julián dependen de los alimentos que allí se elaboran.

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