quédate en casa

Las Tunas.- Se llama Melissa y ronda los 23 años. Estudia para ser doctora y habla con la boca, con los ojos y con las manos, a la manera en que solo sabemos hacerlo los cubanos.

Desde hace más de 100 días, supe tras un rato de diálogo, dedica sus jornadas a pesquisar en el reparto La Loma, de esta ciudad. “Es lo que nos toca, para eso estamos estudiando, para ayudar siempre a la gente”. Lo dice mientras sonríe y tal vez sea la determinación que luce la que me desarma.

Entonces mi cantidad de preguntas sobre el sol, el nasubuco, el posponer el tercer año de la carrera desde la habitual perspectiva curricular y todo lo demás, quedan pospuestas.

Parece, sin embargo, que las adivina. “Mira, es difícil. No te lo voy a negar, sobre todo, porque tenemos que subir muchas escaleras en la calle 60. Pero ahora mismo, eso es lo que toca. Y te aseguro, con la mayor sinceridad de la que soy capaz, que me siento muy satisfecha, porque es muy gratificante.

“En medio de esta situación, los estudiantes de Ciencias Médicas hemos sido verdaderamente útiles. La gente necesita sentirse segura y el que toquemos la puerta, los saludemos, nos preocupemos por cómo están, si tienen fiebre, les da seguridad.

“Nos reciben con mucho agradecimiento, porque sienten que estamos todos preocupados por la salud a tiempo completo. Eso vale mucho. Y lo estamos haciendo bien, con compromiso. Eso que nadie lo ponga en duda”.

No tengo una sola foto para acompañar estas líneas, porque fue el nuestro, un encuentro casual. Melissa es apenas una, entre los alrededor de mil 500 estudiantes de batas blancas que en Las Tunas están en las calles, dando el frente a la Covid-19, desde los primeros indicios. Sin tacha.

 

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