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Las Tunas.- Dicen las personas de más edad que cada uno debe buscar su horizonte, su meta; o sea, marcar su propósito, sus intenciones, sus deseos, y luego reacomodar las acciones de modo que lleven o -al menos- acerquen al cumplimiento de ese objetivo.

Ampliando el concepto más allá de los seres humanos, algo así se requiere de nuestras tierras, esas que según un viejo estudio (de los años 80 del pasado siglo) están evaluadas, en su mayoría, entre regulares o malas, porque les faltan nutrientes y sufren de manera intensa los fuertes rayos del sol.

Nunca la solución será quedarse de brazos cruzados, esperando que los suelos de Las Tunas se deterioren mucho más y que los alimentos lleguen de otras localidades o provincias. Eso no es lo que se necesita en estos tiempos convulsos ni es lo que desean los productores, dueños legales de sus fincas o trabajadores estatales.

Por eso aplican alternativas, la mayoría aprendidas o aprehendidas de sus antepasados, quienes apenas sabían leer o escribir, pero dominaban cabalmente cuál era la fecha óptima para cortar la madera, destetar al ternero, injertar un naranjo o regar las semillas.

recorrido pto padre13Poco a poco se fue encontrando una explicación científica a cada una de esas acciones y aunque el cambio climático transformó estaciones y procesos, fueron evidentes las mejorías de las producciones cuando se hacía lo que decían los ancianos y se obviaba parte de la modernidad, especialmente los fertilizantes químicos.

Más o menos así surgió el movimiento agroecológico De campesino a campesino -impulsado por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños- hace ya 24 años, aunque sus inicios fueron en el centro del país y al territorio tunero llegó en el 2003.

Desde entonces, ha sido una prioridad y actualmente existen 18 fincas agroecológicas y 388 en transformación. En ellas, como requisitos indispensables, hay diversificación de productos, no se emplean tractores y sí bueyes. Además, los abonos que se usan son naturales, con énfasis en el humus de lombriz.

El municipio de Puerto Padre está a la vanguardia y se impone un mayor y mejor trabajo en "Amancio", donde no se reporta ninguna área que cumpla esos requerimientos. Y bien valdrá la pena, porque la aplicación de la agroecología es directamente proporcional a alimentación sana y mayores producciones.

La provincia prevé tener, en el próximo calendario, unas 100 áreas cumplidoras de los requerimientos, lo que las haría sostenibles y permitiría un mejor manejo de los recursos naturales que intervienen en su entorno (agua, suelos, bosques, flora y fauna silvestres, cultivos y crianzas).

El camino está marcado y, para los hacendosos, amantes de la naturaleza y convencidos de que solo el trabajo transforma la realidad, la brújula siempre señalará el porvenir. Entonces no hay más opciones: o la finca se transforma o se deteriora.