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El cierre efectivo de esta vía expone una verdad incómoda: la economía mundial sigue siendo prisionera de la geografía.

Londres.- El cierre del estrecho de Ormuz sume hoy a la economía global en una crisis sin precedentes a juzgar por los impactos en diferentes mercados y el criterio de los analistas.

A 38 días del bloqueo, el tránsito de buques se desplomó 95 por ciento, los fletes se multiplicaron por 12 y el mundo enfrenta amenazas a la seguridad alimentaria y energética.

Estos criterios los generan Gulf News / AIE/EIA, UNCTAD/Naciones Unidas, Lloyd’s/Ti Insight, El Financiero y El Heraldo/Prensa Libre, por solo citar algunas fuentes.

El estrecho de Ormuz, la garganta marítima más vital del planeta, permanece este martes prácticamente sellado.

Lo que comenzó el 28 de febrero como una escalada militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán se transformó en una crisis sistémica que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) califica como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero.

El cierre efectivo de esta vía, por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial y una quinta parte del gas natural licuado, expone una verdad incómoda para la era de la globalización digital: la economía mundial sigue siendo prisionera de la geografía.

Según datos de Naciones Unidas, el tránsito diario de buques se desplomó de un promedio de 129 en febrero a solo seis en marzo, una caída del 95 por ciento.

Pero el mecanismo de bloqueo no ha sido únicamente militar. El mercado asegurador actúa como un cuchillo de doble filo aún más rápido que los buques de guerra.

En apenas 48 horas, las primas de seguro de riesgo bélico saltaron del 0,2 por ciento al uno por ciento del valor del casco -unos 800 mil dólares adicionales por viaje para un superpetrolero- y para embarcaciones con vínculos estadounidenses o británicas alcanzaron el 7,5 por ciento.

La consecuencia fue la parálisis comercial: el seguro puede cerrar una ruta comercial más rápido que los propios buques de guerra.

El impacto en los fletes resultó catastrófico. Neil Roberts, responsable de la aseguradora Lloyd’s, confirmó que los fletes ya se han multiplicado por 11 o 12 veces desde el inicio del conflicto.

Ante la imposibilidad de atravesar el golfo y la inseguridad en el mar Rojo, las navieras se ven forzadas a recuperar la ruta del cabo de Buena Esperanza, añadiendo hasta cuatro mil millas náuticas a cada viaje entre Asia y Europa.

El sector de la aviación también sangra. Al haberse cortado el suministro de casi una quinta parte del queroseno marítimo mundial, las aerolíneas están aplicando recargos de combustible y reduciendo frecuencias.

En Asia, el epicentro de la crisis por su dependencia del crudo del golfo, ya se reportan cancelaciones de vuelos y racionamiento de combustible en aeropuertos de Vietnam y Myanmar. (PL)