
Islamabad.- La delegación de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, llegó hoy aquí para las negociaciones sobre la guerra en Medio Oriente, 12 horas después del arribo de la representación de alto nivel de Irán.
En un mensaje en la red social X, la Cancillería paquistaní confirmó la presencia del grupo estadounidense, que incluye al enviado especial para la región Steve Witkoff, y el asesor de la Casa Blanca Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
A su llegada a la capital de Pakistán, los estadounidenses fueron recibidos por el viceprimer ministro y canciller, Ishaq Dar, el jefe de las Fuerzas de Defensa y jefe del Estado Mayor del Ejército, Asim Munir, y el ministro del Interior, Syed Mohsin Raza Naqvi.
En la ocasión, Dar expresó la esperanza de que las partes participen de manera constructiva en las negociaciones para poner fin a la crisis en el Medio Oriente provocada por la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.
También reiteró el deseo de Pakistán de seguir facilitando que las partes alcancen una solución duradera al conflicto.
Alrededor de 12 horas antes había llegado a Islamabad la representación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento Bagher Ghalibaf y el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi, la cual fue recibida por las altas autoridades paquistaníes.
Las negociaciones en curso, que concentran este sábado el foco de la atención internacional, tienen como objetivo consolidar un frágil alto el fuego y explorar vías hacia un acuerdo más amplio.
Se estructuran en torno a dos propuestas contrapuestas: un marco de 10 puntos presentado por Irán y un plan de 15 puntos impulsado por Estados Unidos; si bien ambas partes han expresado su disposición a dialogar, persisten diferencias significativas, resalta el diario The News.
En el centro de las negociaciones se encuentra el programa nuclear de Irán, el cual Washington presiona para su suspensión con el pretexto de supuesto desarrollo de armas por parte de Teherán.
Sin embargo, Irán busca el reconocimiento de su derecho a llevar a cabo actividades nucleares con fines pacíficos —incluido el enriquecimiento—, lo cual considera una cuestión de soberanía nacional.
Otro tema central constituyen las medidas económicas unilaterales impuestas por Estados Unidos y países europeos, las cuales Irán exige su levantamiento inmediato y total, y la liberación de los activos financieros iraníes congelados en el extranjero.
El control y el acceso al estrecho de Ormuz son también un importante punto, sobre el cual Teherán busca el reconocimiento formal de su función reguladora sobre este paso marítimo, citando su importancia geográfica y económica.
Washington presiona también porque Irán ponga fin a su apoyo a sus aliados en todo Medio Oriente, mientras que Irán exige el cese de las acciones militares, incluidas las de Israel, contra dichos grupos y una desescalada más amplia en los conflictos regionales.
De igual modo, las autoridades iraníes solicitaron la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y una garantía formal de no agresión, algo sobre lo cual Estados Unidos no ha manifestado disposición alguna a cumplir, pues vería mermada la protección de sus intereses estratégicos en Medio Oriente. (PL)