
En su cada vez más evidente obsesión por estar varios pasos por delante de lo que consideramos ciencia ficción, China ha subido otro escalón con el despliegue de 15 robots policía en el centro de Hangzhou.
Aunque como Robocop lo tendrían crudo en la Detroit futurista de la saga de películas, como unidad de tráfico están increíblemente bien pensados.
Pintados de amarillo y con ruedas que les permiten moverse con facilidad y evitando tropiezos, esta primera remesa de robots policía de China cumplen tres funciones distintas.
La primera de ellas es servir de apoyo a los turistas, permitiendo que la gente se acerque a ellos para consultas y que su pantalla táctil indique la mejor ruta para llegar a cierto sitio o muestre qué ruta de transporte público deberían tomar.
La segunda pasa por conectarlos a la red de semáforos de la zona para servir como agentes de circulación. Mediante los clásicos gestos de los guardias de tráfico, los robots pueden coordinarse con las señales del semáforo, o suplir la falta de ellas, para intentar reducir atascos y aglomeraciones sin que un policía tenga que acudir a la zona para echar una mano.
Por último, sus sistemas de videovigilancia permiten analizar el entorno para detectar infracciones y emitir avisos.
Vamos, que si un niñato se salta un semáforo conduciendo a toda leche en patinete, el policía robot no va a dudar en llamarle la atención. ¿Le va a poner también una multa? De momento no, pero sí tiene la posibilidad de avisar a sus compañeros humanos, si la infracción se mantiene, para que sean ellos los que tomen medidas.