
El Mossad israelí destinó mil millones de séqueles y un equipo de cientos de personas a un proyecto destinado a derrocar al régimen en Irán, pero con resultados decepcionantes.
El Canal 12 israelí reveló este sábado, citando a dos fuentes informadas, que el vicepresidente del Mossad, conocido públicamente bajo la letra A, obtuvo hace aproximadamente un año un presupuesto que ascendió a mil millones de shekels.
Los fondos, sumados a un equipo compuesto por cientos de operativos, fueron asignados con el objetivo expreso de ejecutar un proyecto estratégico diseñado para “derrocar el sistema en Irán”.
Sin embargo, la cadena televisiva enfatizó que los resultados de dicho plan secreto no fueron en absoluto impresionantes, sino que, por el contrario, resultaron ser muy decepcionantes para la jefatura de la entidad sionista.
Esta falta de efectividad ha arrastrado consecuencias en el plano político internacional. El pasado 22 de marzo, el periódico estadounidense The New York Times reveló que el primer ministro Benjamín Netanyahu se basó deliberadamente en el optimismo ciego del Mossad sobre la ocurrencia de un presunto levantamiento popular en Irán para convencer a Donald Trump de que derrocar el régimen de Teherán era una meta realista.
De acuerdo con el medio norteamericano, Netanyahu ha mostrado su malestar ante la posibilidad de que la Administración estadounidense detenga el conflicto militar mientras las costosas operaciones de inteligencia del Mossad sigan sin dar los frutos esperados.
En la escena interna de la ocupación, el fracaso operativo ha desatado una ola de recriminaciones. Durante los últimos meses se ha intensificado el intercambio de acusaciones en Israel, dirigidas de manera particular contra el aparato del Mossad, al que se responsabiliza directamente por la permanencia del sistema político iraní.
Las críticas arrecian debido a que el liderazgo de inteligencia civil había emitido estimaciones previas que aseguraban el estallido inminente de la calle interna en Irán como consecuencia directa de los ataques concentrados estadounidense-israelíes.
Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión militar conjunta contra la República Islámica de Irán el pasado 28 de febrero, la cual se extendió por un período aproximado de 40 días, sin lograr quebrar la estabilidad del Estado iraní.