
Madrid.- La crisis migratoria desatada el 30 de julio en Ceuta, con una avalancha de cerca de 80 mil personas que ingresaron desde Marruecos, sigue hoy sin cerrarse y coloca a España en difícil situación.
Aunque abortada, la pretendida nueva invasión instigada desde redes sociales el pasado 15 de agosto, surtió el efecto psicológico para la población ceutí y reavivó las críticas a la actuación del Gobierno central.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España había pedido extremar precauciones ante la “amenaza creíble”, que obligó a España a reforzar las medidas de seguridad en las fronteras de Ceuta y Melilla, las dos ciudades autónomas, en los límites con el país magrebí.
Según fuentes diversas, Marruecos tomó cartas en el asunto y frenó la acción, aunque no de la forma vertical deseada por Madrid y con la expulsión incluida de periodistas de la agencia EFE y de RTVE.
El presidente del Gobierno de Ceuta, Juan Jesús Vivas, renovó este lunes las críticas a la actuación de la Moncloa ante un panorama que revela el movimiento por la ciudad de miles de inmigrantes irregulares y de más de un millar de menores.
Vivas subrayó la «falta de respuesta adecuada» por parte del Gobierno de España y acusó al Ejecutivo de «maquillar la realidad afirmando que en 48 horas Ceuta había recuperado la normalidad».
Ante esta situación, advirtió que si en 30 días no mejora la situación acudirá a «las Cortes (Parlamento) o al Poder Judicial».
Reprochó al Ejecutivo que dos días después de la entrada masiva, indicó que quedaban apenas dos mil 500 personas de los que cruzaron, cuando en verdad aún permanecen en la ciudad autónoma entre ocho mil y 10 mil personas, según sus cálculos.
Por su lado, la ministra de Sanidad, Mónica García, enfatizó hoy en la necesidad de crear centros provisionales para la atención médica a las personas que llegaron y no se conocen sus condiciones de salud, tras visitar ayer Ceuta.
“Nos estamos jugando, en el caso de mis competencias, una prevención de la salud pública y de la transmisión de enfermedades. El Gobierno está ahí desde el minuto uno, no ha habido abandono y sí intento de solucionar una situación muy compleja, buscando soluciones compartidas», declaró al programa La Hora de la Uno de TVE.
Pese a las reiteradas expresiones de figuras del Gobierno español ensalzando la cooperación de Rabat, analistas locales y expertos en temas internacionales, señalan que como mínimo, la pasividad de Marruecos alentó la llegada de 72 mil personas a Ceuta el pasado 30 de julio.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, recibió el respaldo casi unánime de la opinión pública cuando recalcó hace dos días que Ceuta y Melilla son “españolísimas” y “no se les toca”.
Cualquier agresión a Ceuta o a Melilla, es una agresión a España entera, sentenció la titular en referencia a manifestaciones soberanistas de altos funcionarios de Marruecos.