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delcy rodriguez alocucionEn mensaje a la nación en la noche de este sábado, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que el acuerdo energético con el Gobierno de Estados Unidos a 25 años, anunciado el viernes, es un paso estratégico para transformar las inmensas riquezas del subsuelo del país en bienestar social, desarrollo industrial y estabilidad económica a largo plazo.

La mandataria encargada subrayó que poseer las mayores reservas petroleras del mundo carece de sentido si los recursos se reducen a cifras estadísticas. El objetivo central del Ejecutivo nacional es convertir esta riqueza en prosperidad concreta para los venezolanos y venezolanas, garantizando mejores ingresos, servicios públicos robustos, salud, educación y vialidad, al tiempo que se aporta a la seguridad energética del hemisferio.

“De nada sirve tener nuestras reservas petroleras bajo tierra únicamente para que aparezca en una estadística, cuando no podemos convertirlo y traducirlo en desarrollo para Venezuela”, reconoció y subrayó que el convenio apunta a consolidar a Venezuela como una potencia energética global, bajo un esquema contractual que preserva la propiedad estatal sobre las reservas.

Rodríguez destacó que los recursos obtenidos se destinarán de forma directa a la modernización de los servicios públicos, la salud, la educación y la infraestructura nacional. “Estamos decididos en la Venezuela del futuro próspero, que podamos tener los venezolanos y las venezolanas una mirada hacia el futuro dentro de un año, cinco años, 10 años, 50 años. Estamos pensando en la Venezuela del futuro”, afirmó.

VENEZUELA NO HACE UNA CESIÓN: CONSERVA SOBERANÍA Y PROPIEDAD SOBRE SUS RECURSOS 

En su alocución al pueblo de Venezuela, Rodríguez explicó que el proyecto binacional, suscrito por un período de 25 años, se fundamenta en una premisa de complementariedad: Venezuela aporta su crudo, su industria y la experiencia acumulada por sus trabajadores durante más de un siglo, y conserva soberanía y propiedad sobre sus recursos, mientras que Estados Unidos aporta el capital y la tecnología necesarios para recuperar y dinamizar los activos operativos.

Con esa precisión, despejó cualquier lectura de cesión de activos. Al reconocer la existencia de diferencias previas entre ambos gobiernos, presentó el acuerdo energético como vía para superarlas. “Elegimos el camino de la diplomacia con EE. UU. para convertir nuestras diferencias en cooperación”, dijo.

Este entendimiento, fruto de la vía diplomática para transformar las diferencias en cooperación económica, consolida un mercado internacional más equilibrado y abre un horizonte de certidumbre y prosperidad para el desarrollo integral del país, recalcó.

Entre los principales beneficios derivados para el Estado venezolano, mencionó el impulso productivo mediante la generación de empleo, la inversión en infraestructura y los encadenamientos para la industria nacional.

Se suma el desarrollo de campos estratégicos que abarca 17 bloques orientados a alcanzar una producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.

CONSOLIDAR A VENEZUELA COMO POTENCIA ENERGÉTICA, PARA SU GENTE 

La ecuación económica del convenio fue expuesta en números. Con los resultados de lo pautado en el acuerdo, se contempla un fuerte impacto fiscal y tributario en el que, tomando como referencia un precio base estimado de 65.00 dólares por barril, se proyectan ingresos totales de hasta 209.335 millones de dólares para el Estado venezolano (19.00 dólares por cada barril vendido ingresarían directamente al país). Esa riqueza por vía fiscal se revertiría en desarrollo y bienestar social para la nación.

Todo ello -destacó la presidenta en funciones de Venezuela-, estaría respaldado por regalías optimizadas que, a diferencia de esquemas de hace tres décadas con mínimos del uno por ciento, establecen un piso de 16 por ciento en bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Delcy Rodríguez también señaló que la visión a futuro del Ejecutivo, que apuesta por Venezuela como potencia exportadora integral, no se limita exclusivamente al crudo.

La meta gubernamental contempla consolidar a la nación sudamericana como una gran potencia energética, impulsando también la exportación de gas y un fuerte desarrollo petroquímico nacional.