
Imaginen que todos los pobladores de la Unión Europea y Estados Unidos eligen el mismo día para armar sus valijas y salir de vacaciones por ahí. Suena a ciencia ficción, pero algo parecido está ocurriendo por estas horas con la denominada Semana Dorada del Día Nacional de China, el esperado receso del 1 al 7 de octubre que, para colmo de buenas, este año cayó cerquita del Festival de Medio Otoño, que tuvo lugar del 25 al 27 de septiembre. La proximidad de ambos festejos facilitó a muchos organizar una pausa laboral de hasta 13 días, lo que hizo que en el Ministerio de Cultura y Turismo empiecen a hacer cálculos para ver si superan los 888 millones de viajes internos y gastos de aproximadamente 114 mil millones de dólares, que se registraron en las celebraciones de 2025.
La idea de estas semanas doradas (hay otra a principio de año con el Año Nuevo Chino) se apoya en el tiáoxiu, un sistema de compensaciones que aprovecha los feriados, fines de semana y otras celebraciones para armar períodos de descanso más extensos. Su particularidad, a diferencia de los feriados puente de occidente, es que el ciudadano disfruta unas vacaciones largas en términos chinos pero, luego, tiene la obligación de trabajar algún que otro fin de semana para devolver los días que ligó de más.
Todos salen a pasear, pero nadie regala nada, parecen ser las dos caras de la moneda.
Valga el ejemplo de lo que ocurre hoy. Por ley, el Día Nacional de China sólo contempla los feriados del 1, 2 y 3 de octubre. Sin embargo, el Consejo de Estado "pidió prestadas" como jornadas laborales obligatorias el domingo 20 de septiembre y el sábado 10 de octubre, con el objetivo de armar un bloque de siete días seguidos. Podrá parecer poco, pero no lo es para un trabajador habituado a tener 5 días de vacaciones a lo largo de sus primeros 10 años de antigüedad laboral.
Zhang Peng, profesor e investigador de consumos culturales en la Universidad Normal de Nanjing, considera que “la concentración de días libres permite coordinar los calendarios familiares y habilita viajes de miles de kilómetros que serían difíciles de hacer durante un fin de semana común”.
La medida nació en 1999, en plena búsqueda de herramientas para estimular el consumo interno después de la crisis financiera asiática de 1997. La iniciativa buscaba favorecer los viajes largos, las noches de hotel y el consumo gastronómico. En aquella primera edición viajaron 28 millones de personas, una cifra mínima frente a la escala actual de un fenómeno turístico que el gobierno busca impulsar.
En efecto, el Ministerio de Cultura y Turismo puso en marcha en septiembre una campaña nacional con descuentos y subsidios destinados a estimular el consumo de servicios durante el Festival de Medio Otoño y la Semana Dorada del Día Nacional de China.
En distintas provincias se organizaron más de 20.000 eventos culturales y se volcaron unos 45,9 millones de dólares distribuidos a través de vales y promociones, informó la agencia china Xinhua. La oferta oficial incluye desde circuitos de turismo rojo - visitas a sitios vinculados con la historia revolucionaria - hasta degustaciones gastronómicas y recorridos culturales interactivos.
Servicios digitales como Meituan, Didi y Douyin entraron en este circuito de la semana dorada, con promociones que vinculan la entrada a un tren, recital o partido con descuentos en comercios y restaurantes.
La red ferroviaria registró 25,204 millones de viajes el 1 de octubre, estableciendo un nuevo récord diario, según informó China State Railway Group. Esta semana, se pusieron en servicio cuatro tramos ferroviarios de alta velocidad en el centro y norte del país que, según previsiones de la empresa estatal, permitirán realizar unos 284 millones viajes de pasajeros a destinos culturales y naturales como la represa de las Tres Gargantas, en Hubei, y los bosques de Yichun, en el extremo noreste del país.
Si bien los principales destinos son Beijing, Shanghái o Xi’an (donde se encuentran los Soldados de Terracota), muchos habitantes de estas ciudades aprovechan para hacerse una escapada a sus lugares de origen para visitar a sus familias. Datos de la plataforma de turismo Feizhu, propiedad de Alibaba, confirman subas superiores al 200por ciento en reservas hacia pequeños pueblos y condados rurales.
Respecto a los viajes al exterior, la Administración Nacional de Inmigración prevé más de dos millones de cruces fronterizos diarios, una circulación favorecida por esquemas de exención unilateral o recíproca de visados con 76 países y facilidades de tránsito vigentes con otras 57 naciones.
Según el balance de la agencia de viajes Qunar sobre el Festival de Medio Otoño, las reservas en destinos nacionales aumentaron un 60 por ciento interanual durante el Festival de Medio Otoño, al tiempo que más del 20 por ciento de los pasajeros que habían sacado vuelos de ida a distintos países aún no habían reservado pasajes de vuelta, una señal de que muchos siguen prolongando sus viajes.
Detrás de semejante volumen de viajes aparece cierta cautela entre los operadores turísticos: la cantidad de desplazamientos podría no traducirse necesariamente en un aumento equivalente del gasto. Un informe de la agencia británica Reuters señaló que, aunque se espera un nuevo récord de viajes impulsado por la posibilidad de encadenar hasta 13 días de descanso, persisten dudas sobre cuánto estarán dispuestos a gastar los consumidores.
El cine no parece ofrecer, por ahora, demasiadas señales en ese sentido. Hay 20 estrenos previstos para estos días, pero durante el Festival de Medio Otoño la taquilla superó los 40,2 millones de dólares, según datos de la plataforma Maoyan, con un detalle difícil de pasar por alto. La antesala de la fiesta patria le dio la espalda a las epopeyas nacionales y eligió como película más vista el reestreno de la estadounidense Avengers: Endgame: Encore. Los superhéroes de Marvel ofrecieron cinco minutos de escenas inéditas que, evidentemente, fueron irresistibles.
Durante una semana, China mete una pausa en buena parte de sus fábricas y satura trenes, rutas, hoteles, restaurantes y cines. Después vendrán los fines de semana que habrá que trabajar a cambio. Como diría un tanguero con características chinas: que me quiten lo bailado.