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democratas republicanos burros elefantes simbolos estados unidosA cuatro semanas del día de las elecciones, un número cada vez mayor de republicanos en la Cámara de Representantes teme en privado que sus posibilidades de conservar la mayoría se estén desvaneciendo y ha comenzado a concentrarse en cómo limitar el alcance de una posible ola demócrata.

Dentro del Partido Republicano en la Cámara, los legisladores observan con preocupación que los índices de aprobación del presidente Donald Trump han caído en sus propias encuestas internas durante las últimas dos semanas, incluso en territorios tradicionalmente republicanos, según más de una docena de personas familiarizadas con las conversaciones.

Ahora, los republicanos de la Cámara entraron en modo de contención. Según tres personas al tanto de las conversaciones, están analizando retirar recursos de campañas que antes eran competitivas, pero que ahora consideran demasiado difíciles de ganar, entre ellas las de la representante Mariannette Miller-Meeks, en Iowa; el representante Tom Kean, en Nueva Jersey, y un escaño abierto en Nebraska.

Sin embargo, el Partido Republicano mantiene una amplia ventaja en financiamiento y no todos sus integrantes son pesimistas. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, está “absolutamente convencido” de que todavía puede conservar la mayoría y no está retirando ningún distrito de su estrategia electoral, según un asesor político. Johnson regresó recientemente de Nueva Jersey y, de acuerdo con su equipo, tiene previsto participar la próxima semana en un acto de campaña con Miller-Meeks en Iowa.

El brazo de campaña de los republicanos en la Cámara también rechaza enérgicamente la idea de que la mayoría esté perdida.

“A 30 días de las elecciones, los republicanos de la Cámara están a la ofensiva y estamos superando a los demócratas en gasto durante la recta final en todas las contiendas”, dijo en un comunicado Will Kiley, portavoz del Comité Nacional Republicano para el Congreso. “Los republicanos de la Cámara van a desafiar la historia y vamos a ganar”, agregó.

Aun así, el creciente nerviosismo entre los republicanos refleja un panorama nacional desfavorable que ha encendido las alarmas en toda la boleta electoral. Los republicanos del Senado se han visto obligados de manera repentina a defender escaños en estados tradicionalmente republicanos, como Kansas, mientras el control de ambas cámaras del Congreso está en juego. Trump también intensificó su gira de campaña por todo el país, con actos en una zona más competitiva de Ohio, además de estados claramente republicanos como Texas, Oklahoma y Alabama.

“Hay muchas contiendas reñidas y es difícil hacer una predicción”, dijo esta semana el representante republicano Dan Newhouse, quien se retira del Congreso, al referirse a las posibilidades de su partido. No obstante, reconoció que “el costo de vida es un tema muy importante. La gente ve los precios de la gasolina todos los días”.

Aunque Newhouse afirmó que su partido ha trabajado para abordar el aumento del costo de vida, añadió que “hay muchas cosas que están dificultando la situación en las zonas rurales de Estados Unidos, de las que puedo hablar específicamente, pero también para los estadounidenses en todo el país”.

Muchos republicanos reconocen ante CNN que el deterioro del panorama nacional, impulsado por el fuerte aumento del precio del diésel, la persistente inflación y el creciente rechazo a la guerra con Irán, escapa en gran medida a su control cuando falta tan poco para las elecciones. Afirman que su estrategia ahora se centra en limitar la mayoría demócrata al mínimo posible, con la intención de dificultar al máximo la gobernabilidad para un eventual presidente de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, el próximo año.

La mayoría históricamente estrecha de Johnson, la más reducida desde antes de la Segunda Guerra Mundial, ha sido un importante dolor de cabeza para los dirigentes republicanos, ya que el legislador por Louisiana no ha logrado controlar el pleno en numerosas ocasiones. Los republicanos quieren que Jeffries enfrente el mismo problema.

Varias personas señalaron que el objetivo es mantener la ventaja de Jeffries por debajo de los 10 escaños. Si eso ocurre, un estratega republicano resumió la situación así: “¿Qué c**ajos van a poder hacer allá?”.

Pocos republicanos creen que su partido sufrirá una derrota total en la que los demócratas obtengan más de 30 escaños. Algunos consideran que todavía existe un camino para conservar la ajustada mayoría, especialmente si los precios de la gasolina bajan de manera significativa durante las próximas cuatro semanas. Los dirigentes del partido se muestran particularmente confiados respecto de dos representantes que buscan la reelección en distritos competitivos: Brian Fitzpatrick, en Pennsylvania, y Mike Lawler, en Nueva York, ambos en distritos que Kamala Harris ganó en 2024.

Sin embargo, crece la preocupación entre legisladores y asesores republicanos por defender zonas del país que no eligen a un demócrata para la Cámara de Representantes desde hace décadas: distritos que Trump ganó por amplios márgenes y que ahora se han vuelto competitivos, pese a que sus representantes rara vez enfrentan elecciones generales disputadas.

A comienzos de octubre, los republicanos todavía planeaban utilizar su amplia ventaja económica para respaldar a sus representantes más sólidos y, al mismo tiempo, intensificar la ofensiva contra sus principales objetivos, como la representante Marcy Kaptur, en el noveno distrito de Ohio; la representante Marie Gluesenkamp Perez, en el tercer distrito de Washington, además de superar ampliamente a los demócratas en gasto de campaña.

Mientras tanto, la amplia red de comités independientes de campaña vinculados al Partido Republicano ayuda a reforzar la defensa de sus bastiones más conservadores para evitar un revés electoral. Organizaciones relacionadas con Trump están invirtiendo recursos en distritos que antes parecían inalcanzables para los demócratas, pero que ahora son competitivos, como el quinto distrito de Colorado, el sexto distrito de Kentucky y el primer distrito de Montana.

“El panorama es malo, pero los demócratas todavía tienen que ganar en territorio republicano”, dijo un operador político del Partido Republicano.