Coincide esta grandiosa fecha con el aniversario 150 del comienzo de las gestas libertarias de nuestro pueblo por alcanzar su plena independencia, soberanía y dignidad; la justicia social; extraordinarios logros en su desarrollo cultural, educacional y científico; la profundización del socialismo; y tantos otros, que nos hacen a todos orgullosos de ser cubanas y cubanos.
Convencidos estamos que este orgullo por los logros del pueblo cubano en revolución es profundamente compartido por las mejores hijas e hijos de un mundo convulcionado por la maldad que le impone el imperialismo. El regocijo se hace universal.
Con la sabia dirección de Fidel y Raúl, y ahora con las nuevas generaciones de revolucionarios al frente del Estado y del Gobierno, la construcción de esta magna obra ha sido y continuará siendo trabajo arduo y de incalculable compromiso y sacrificio. Es obra de gigantes.
De amor, valentía, justeza, solidaridad y resistencia ha sido ejemplo el pueblo cubano en revolución para todos aquellos en el mundo que luchan por un mundo mejor. Demostración fehaciente, además, que a pesar de todos los pesares, sí se pueden lograr los ancestrales sueños de los mejores.
El imperialismo odia, desde lo más profundo de su sádica e impúdica naturaleza, el ejemplo victorioso de la Revolución del pueblo cubano, y nunca desistirá, de cualquier modo y por todos los medios por destruirla. Jamás lo logrará.
Primero, como afirmara José Martí, Apóstol de nuestra independencia, se unirá el mar del sur con el mar del norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila.
¡Viva Cuba Libre!






















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