"Junto con el dron de EE.UU., en la región también estaba presente un Boeing P-8 Poseidon estadounidense con 35 personas a bordo. Este aparato también entró en nuestro espacio aéreo y podríamos haberlo derribado, pero no lo hicimos", ha aseverado el alto cargo militar.
Un dron RQ-4 Global Hawk estadounidense fue derribado por Irán el pasado 19 de junio cerca del estrecho de Ormuz, en lo que los cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán califican como una violación del espacio aéreo del país.
Teherán sostiene que la aeronave de vigilancia había ingresado a su espacio aéreo en la provincia de Hormozgán al momento de su derribo, pero Washington, afirma que en ningún punto de su trayecto el dron salió del espacio aéreo internacional.
Por su parte, Donald Trump sugirió que el incidente pudo haber sido involuntario y obra de alguien "relajado y estúpido", pero alegó que en el país persa cometieron "un error muy grande" con esta acción. El mandatario añadió que se "sabrá pronto" si EE.UU. planea atacar a Irán luego de este suceso.
Varias aerolíneas, como la alemana Lufthansa, la británica British Airways, la australiana Qantas y la neerlandesa KLM, han decidido dejar de volar sobre el estrecho de Ormuz, después de que Irán derribara el dron estadounidense.
La Administración Federal de Aviación de EE.UU. vetó a las compañías del país norteamericano, la circulación aérea comercial sobre las aguas territoriales iraníes en el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán.


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