Esas fuerzas están desplegadas en varias ciudades de la provincia occidental de Kermanshah, donde el sismo de 7,3 grados en la escala de Richter, dejó los saldos negativos más notorios.
Según los recuentos más recientes, el seísmo y sus réplicas causaron 433 muertos, casi ocho mil heridos y decenas de miles de desplazados.
Desde todos los rincones de Irán hay envíos con ayuda para los damnificados como agua potable, comida, tiendas de campaña, mantas y ropa de invierno.
También las autoridades montaron una campaña para donaciones de sangre, a las que el pueblo persa ha respondido en masa.
Por las dificultades de acceso a las localidades afectadas por el movimiento telúrico, muchas víctimas reciben atención médica en hospitales de campaña.
El terremoto del pasado domingo fue uno de los más grandes y destructivos en la historia reciente de Irán. Los temblores se sintieron desde El Líbano hasta Kuwait.


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado