Viernes, 12 Enero 2018 12:48

El Monstruo del Cerro (+video)

Escrito por Dubler R. Vázquez Colomé
El Monstruo del Cerro (+video) Foto: István Ojeda Bello

La Habana: En su larga historia de siete décadas, muchas han sido las caras del otrora Gran Stadium del Cerro. Como un monstruo de 10 cabezas, el parque que hizo célebre la eterna disputa entre Almendares y Habana es capaz de tragarse dos grandes equipos, junto a más de 50 mil fanáticos, y devolver un espectáculo único, vibrante, sorprendente para el neófito, intimidante para el forastero.

Es el mismo escenario que vio nacer las series nacionales, donde Agustín Marquetti definió una época con aquel jonrón eterno que decidió el Campeonato del 86, momento cumbre en la mística de los Industriales de La Habana.
Allí, entre los muros y columnas de la catedral azul, desde 1961 estadio Latinoamericano, ha crecido el equipo más exitoso de las últimas seis décadas, ganador de 12 coronas y protagonista de una íntima relación de amor-odio con las dos mitades de la afición cubana que lo adoran o lo detestan con idéntica intensidad.
Y si encima se despide esa leyenda citadina que se llama Carlos Tabares y la manada de Leones se conjura para regalarle el juego perfecto, poco le queda por hacer al rival, como no sea resignarse al mal fario de haber entrado en curso de colisión justo con una de esas noches que trascenderán en el imaginario colectivo de los capitalinos.
Algo así vivieron los Leñadores de Las Tunas en la noche de este jueves, desbordados por un Latino delirante y por una sensación de electricidad en el aire que contagió a los jugadores locales: Acebey, Torriente y Camero realizaron tres fildeos espectaculares y decisivos; Yordanis Samón reclamó para sí toda la gloria ofensiva del choque; y el joven Misael Villa pudo haber dado un paso definitivo hacia su consolidación como mejor lanzador zurdo del país. 

A los dirigidos por Pablo Alberto Civil, en todo caso, les queda el consuelo de que no pocos han terminado por vencer al monstruo. Es cierto que allí donde cayó una de sus cabezas, nacieron siempre dos peloteros de la talla de Pedro Medina, Pedro Chávez, Javier Méndez, Juan Padilla o Rey Vicente Anglada, los hombres que acompañaron a Tabares en su adiós definitivo al deporte activo. Pero también es verdad que los tiempos son otros y ahora el equipo que encabeza Alexander Malleta carece del glamour de antaño.
Sin ir más lejos, esta misma temporada los Leñadores han sido capaces de remontar en sus visitas al Coloso del Cerro. Lo hicieron entre el 3 y el 5 de noviembre, cuando los Azules arrancaron con victoria y debieron conformarse con ceder luego par de veces ante el empuje de los orientales. En la otra aparición de la nave verdirroja por predios azules, la subserie se fue igualmente hacia el oriente cubano.
Pero incluso si fuera más que un estado de ánimo pasajero la euforia con la que jugó la noche del jueves el conjunto de Víctor Mesa, la lluvia podría convertirse en el penúltimo aliado de los tuneros, en su afán de avanzar por primera vez a la disputa del título.
Desde media mañana y pasado ya el mediodía del viernes, llovía con fuerza sobre el estadio Latinoamericano y en casi toda la capital cubana. Tal y como sucedió en Las Tunas, el agua podría apagar el fuego del equipo local, el ardor tremendo con el que los Leones consumieron a los Leñadores hace sólo una horas.
Para enfrentar a lo herederos del legendario azul de los Alacranes del Almendares y someter de una vez por todas al Monstruo de la barriada del Cerro, ninguna ayuda está de más.

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