
- A propósito del Día de la Ciencia Cubana, 26 acerca a los desafíos de una joven galena que hoy reescribe su superación profesional con la “materia prima” que la impulsó a investigar desde las jornadas científicas estudiantiles
Las Tunas.- No fue un solo paciente quien agitó las metas de Leidis, ni un día de consulta entre miradas confusas y aterradas; tampoco alguna cercanía familiar con dos monstruos como pueden ser el cáncer y las afecciones cardiacas. Desde segundo año de la Universidad de Ciencias Médicas traía en el bolsillo de su bata la certeza de que podía cambiar una realidad. Ahora, hacia allí camina firme…
Cuando habla de la Cardiología asegura que hay un entramado de exactitud del que ella fue consciente enseguida, una similitud con las matemáticas que se robaron la fascinación de la concursante de aritmética de sus años de “pre”. Pero la cardiotoxicidad fue una decisión de vida; el tema que la somete a largas horas detrás de una computadora, incluso después de un día duro, “como todos” en la sala H4.
A ESTETO QUITADO
La doctora Leidis Torres Velázquez, residente de segundo año de Cardiología en el hospital general Ernesto Guevara de la Serna, confiesa que siente mucha inclinación por la población con cáncer porque están dolientes, desesperados. Y lo que más le preocupa es que en sus sillas se sientan personas cada vez más jóvenes.
“Las Tunas se nos quedó un poco atrás en este tipo de estudios y ahora estamos logrando insertarla en la Red de Cardio-oncología Nacional. La meta aquí ha sido clara: que los pacientes con cáncer puedan acceder a una consulta de nuestra especialidad para poder diagnosticar a tiempo cualquier signo de cardiotoxicidad y tomar en conjunto una decisión que preserve sus vidas”, asegura la galena.
“El cáncer y las enfermedades cardiovasculares son los dos grandes problemas de este mundo. Y qué triste es que un mismo paciente luche contra los dos. Tiene su vida pendiendo de un hilo y necesita dos médicos de cabecera para luchar con él: un cardiólogo y un oncólogo. Eso es lo que queremos lograr.
”Tenemos muchísimos retos pero no son nada sin el apoyo del pueblo, sin que aumente la percepción del riesgo, porque nosotros todos sabemos que la dieta debe ser baja en sal para tratar la hipertensión arterial, que no deben fumar, evitar los hábitos tóxicos... Pero la cuestión es que el pueblo entienda esto y lo asimile para que no tenga necesidad de ver a un familiar en una situación de gravedad.
La doctora Leidi frunce el ceño demasiado cuando habla de la realidad tunera. “Se les explica a los pacientes que deben ver a un cardiólogo, porque la “quimio” es dañina, es tóxica. Y sobre todo para el corazón. Muchas veces no lo hacen; están tan abatidos que no entienden la seriedad de lo que se les recomienda.
”Así mismo como vemos que a las mujeres se les cae el pelo y que a veces es lo que más les preocupa, lo que más nos ocupa a nosotros es que su corazón esté latiendo y que les permita seguir luchando. El pelo vuelve a crecer, pero el corazón es más complejo, necesita terapias y sobre todo actuar a tiempo.
”Nosotros, ahora es que estamos abriendo la puerta de Cardio-oncología en la provincia. En cambio, en el mundo ya existen guías y protocolos de actuación para este tipo de pacientes. De ahí que sea tan importante la investigación, actualización y superación profesional.
Alega Leidis que es vital mantener una consulta de este tipo para recibir al paciente y estratificar el riesgo de acuerdo a sus antecedentes. “En el servicio, hoy, contamos con ella, desde enero del año 2025. Es uno de los grandes retos que hemos asumido.
”En lo que estamos viendo, ha sido evidente que no existe la suficiente percepción del riesgo, de la necesidad de ir a esta consulta; y esto es vital, porque la especialidad necesita determinar, incluso, si el paciente se puede dar quimio o debe esperar un poquito más hasta ponerle un tratamiento. Siempre el principal objetivo es acondicionar su corazón para recibir la terapia”.
SOBRE LA MESA…
Lograr un registro de cardiotoxicidad provincial es otro de los grandes retos que han asumido desde la sala H4. Buscan datos para poder hacer guías y protocolos de actuación al respecto. O, más sencillo aún: para saber cómo manejar a los pacientes desde el médico de la familia hasta el de urgencias.
“A veces los médicos pasamos por alto la cardiotoxicidad, y es imprescindible que existan guías de fármaco-vigilancia, porque hay que tener en cuenta cómo interactúan los fármacos, cuándo administrar uno, las combinaciones, cuándo suspender el medicamento...
”Otro gran desafío que impulsamos en el 2025 fue la creación del Proyecto Institucional de Detección Precoz de Cardiotoxicidad, integrado por cardiólogos y oncólogos de Las Tunas y aliados importantes, de primer nivel, de otras provincias. Desde la Universidad también hemos extendido los puentes. Creemos que con esa alianza podemos avanzar.
”Queremos que el personal sanitario y todo el mundo entienda la importancia de la cardiotoxicidad y la letalidad que tiene. Es triste que un paciente que tenga una tumoración devenga en la enfermedad cardiovascular y fallezca, no por el cáncer, sino por la complicación cardiovascular.
La dureza del día a día también rinde frutos. “Los resultados más bonitos que me han tocado, desde que empecé esta investigación, es ver la sonrisa de los pacientes, que me escriben, me llaman a toda hora… y están con su gorrito porque se les cayó el pelo, y a veces no pueden dormir y los atormentan los vómitos… Pero la sonrisa de ellos, porque su corazón está bien, no tiene precio”.
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La doctora Leidis Torres Velázquez, para orgullo tunero, resultó premiada en el Concurso de Casos Interesantes para Residentes, durante el I Congreso de Insuficiencia Cardíaca y sus Factores de Riesgo.
Actualmente cursa una maestría en ciencias sobre cardiotocixidad que tributa a una futura tesis doctoral sobre los cuidados continuos en los pacientes oncológicos. En su diálogo agradece el acompañamiento de su tutor, el doctor en Ciencias Médicas Maikel Santos Medina, jefe del servicio de Cardiología en Las Tunas, y quien ha sido un pilar y abrevadero en sus ansias de investigar.