
Las Tunas.- Primero fue una de las provincias más pulcras de Cuba. Su gente estaba orgullosa de las avenidas relucientes, de la severidad para mantener la higiene. Después comenzaron a unirse las bolsas de nailon con el cartón de los envases de pollo de la semana anterior, escombros, cáscaras de plátano, maleza…
A la vez, empezaron a emerger cientos de microvertederos, que matizaron un paisaje maloliente. Las personas se animaron a verter donde veían los bultos, en la esquina de la escuela, en el jardín del edificio… Hoy se eliminan las grandes montañas de basura y al rato vuelven a crecer. El fuego regula el tamaño de muchas. A su vera, proliferan vectores, hedor, desidia…
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Justo con el incremento de las arbovirosis y la secuela de malestares que impuso el chikungunya, la preocupación de los tuneros ha estado movida hacia la necesidad de evacuar de manera segura los desechos sólidos. Las alarmas no han dejado de insistir, pero la situación ahora mismo requiere de múltiples empeños, para resolver lo que puede convertirse, por las claras, en un problema de salud.
La doctora Yumara Acosta García, al frente del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, asegura a 26 que esta problemática es prioridad en sus rutinas de trabajo.
"Nos convoca, por supuesto, la evaluación sanitaria de los riesgos. Nosotros identificamos en los microvertederos cuáles son los peligros potenciales de generación de enfermedades, como la presencia de vectores y de contaminantes para el suelo o los acuíferos, además de la probabilidad de incendio, que es hoy una de nuestras grandes preocupaciones", alega la directiva.

"En cuanto al control ambiental y el saneamiento básico hemos establecido pautas con Servicios Comunales para la evacuación de los desechos sólidos. Realizamos el diagnóstico y la identificación de los microvertederos en los lugares con mayor riesgo entomoepidemiológico en la provincia, para incidir sobre ellos", aclara.
"Todas las semanas hacemos recorridos por las manzanas más complejas y sabemos con certeza cuántas hay por área de salud y cuáles adquieren mayor notoriedad. Hacemos un informe y, cada domingo, lo circulamos a los organismos y a las autoridades en general, para que tomen las decisiones precisas y que la población no esté en peligro. Asimismo, por sistema evaluamos los microvertederos certificados oficiales.
"La función de nuestra institución es el diagnóstico, el despacho y el control del cumplimiento. Establecemos plazos al organismo rector, que es Servicios Comunales, y constantemente chequeamos aquellos en los que se incide, los que se incorporan, los reiterativos".
La galena aclara que en medio de este contexto es vital continuar promoviendo el saneamiento en las comunidades, con el apoyo de los líderes en los barrios y de toda la población, pues una vez que los basureros se eliminen hay que evitar su resurgimiento.
Acosta García explica que "Nos toca seguir abogando por la educación sanitaria. Este es un problema de todos, que debemos asumir en conjunto, para lograr un entorno seguro. Se trata de la autorresponsabilidad ciudadana y de que nuestros cuerpos de inspección estén en las comunidades e insistan en el manejo adecuado de los desechos".
DE RESPONSABILIDADES Y EMPEÑOS
Piedad Herrera Núñez, directora de Servicios Comunales en el Balcón del Oriente, coincide en que en los últimos tiempos la recogida de los desechos sólidos ha estado muy afectada por el déficit de combustible, hecho que en estos momentos adquiere un matiz mucho más severo.
Aclara que hasta hace unos días la limpieza de la ciudad capital se llevaba a cabo con los equipos mecanizados, aun cuando la disponibilidad del petróleo fuera escasa. Hoy se imponen nuevas praxis ante la suspensión de este respaldo.
"Estamos afrontando un dilema arduo con los carretoneros -explica Herrera Nuñez. En toda la provincia, de los 657 que se demandan, solo contamos con 229. En el municipio cabecera, de 230 ahora mismo solo hay 84 trabajando y poco más de 60 en la ciudad. Por supuesto, esto resulta insuficiente.
"Teniendo en cuenta la importancia de su función, a los asociados se les incrementó el salario hasta 15 mil pesos, pero con los niveles de inflación existentes ellos aluden que en el pago a la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), la compra de yerba, miel y los herrajes se les agotan los ingresos; y lo cierto es que no logramos acrecentar la fuerza laboral.
"Por parte del sector nos hemos reunido con ellos, pero no concretamos el aumento que necesitamos. Y si algo tenemos muy claro es que, en medio de cualquier contexto, debemos realizar el saneamiento y hay que eliminar los microvertederos.
"No estamos de brazos cruzados. Tenemos en planes proyectos con formas no estatales, que puedan ayudarnos a mantener la higiene, hay dos bastante adelantados y estamos abiertos a buscar opciones; la cuestión es devolver la pulcritud que siempre caracterizó a Las Tunas".
INDISCIPLINAS SIN CONSECUENCIAS
Con el ceño fruncido, Piedad Herrera Núñez alerta sobre otros aspectos que empeoran la situación. "Nuestros cocheros vierten los desechos en los tres vertederos certificados, ellos cobran por el número de viajes que den hasta allá. Pero existen otros que son contratados por mipymes o vecinos, que descargan en los microvertederos de la ciudad y cobran su dinero como si nada.
"Que nadie crea que en esta provincia no se trabaja por eliminar la basura. En semanas anteriores tuvimos a las mecanizadas hasta la noche dejando áreas completamente limpias y unos días después todo está otra vez lleno. Ahí falta control, responsabilidad ciudadana y, alerto, los carretoneros que no pertenecen a Comunales están depositando ahí esas cargas.
"Con el surgimiento de las mipymes se han incrementado los residuos, ya sea cajas, latas, nailon... Hacia ahí tenemos que incidir".

Herrera Núñez asegura que la población, a base de fuego, acabó con los ampliroles en esta localidad, donde se acumulaban los desechos y posteriormente los carros o coches los recogían. "En la empresa de estructuras metálicas Comandante Francisco (Paco) Cabrera, Metunas, recuperamos dos deteriorados por las indisciplinas sociales y su reparación costó más de 400 mil pesos. Teníamos más de 60 para evitar que la basura se regara y solo dejaron tres", enfatiza la directiva.
"Hasta los microvertederos llegan también escombros, malezas, la caña molida de las guaraperas, en fin…, hay mucha irresponsabilidad. Por este motivo, insisto, con gran esfuerzo limpiamos un área y a las horas ya está igual, como si fuera un problema solo nuestro. Y la cuestión es que tiene que haber un entendimiento y una cooperación".
Danicelis Velázquez Martínez, subdirectora de Higiene y Necrología en Servicios Comunales, alega que se han visto muy afectados, porque ya no cuentan con inspectores propios, que velen por el cumplimiento de las normativas en los barrios. "Tenemos un contrato con la Dirección Integral de Supervisión (DIS), pero ellos no cuentan con suficiente fuerza laboral y ya no disponemos de un respaldo para hacer cumplir la ley.
"Cuando limpiamos un área se requiere de inspectores, que se encarguen de mantener la higiene y eviten que la gente eche escombros, tronco de árboles, ramas; que las mipymes saquen afuera cajas… y no se encarguen de ello. Estamos muy necesitados de un efectivo cuerpo de inspección".
ESTRATEGIAS SOBRE LA MESA
Al cierre de esta información, Yaniceidis Lluch Pupo, intendenta del municipio de Las Tunas, ya tenía definida una estrategia clara para la recogida de desechos sólidos en la ciudad, en medio del panorama de cero combustible.
"Lo primero que estamos haciendo, de conjunto con los cuerpos de inspección, es visitar a las formas de gestión no estatal, mipymes, trabajadores por cuenta propia, para notificarles que tienen que contratar de inmediato, por alguna vía, cómo evacuar sus residuos hasta los vertederos certificados. Es la primera vez que hacemos esto bajo acuerdo del Consejo de la Administración.
"Por la situación existente decidimos que toda mipyme que se apruebe debe venir con su contrato de la evacuación de basura. Vamos a ser rigurosos al respecto. Hemos llegado a negocios particulares, que tienen montañas de desechos al costado, y dicen que no es suya. Ahora actuaremos con más severidad.
"En las comunidades estamos incentivando el diálogo. La basura hay que echarla en algún lugar, pues decidimos, de conjunto dónde acumularla hasta que pase el coche y se la lleve; pero no puede ser al lado de la escuela, del consultorio o de la bodega, hay que tomar decisiones en colectivo.
"El panorama es complejo, eso es cierto. Hoy toda la limpieza se basa en los cocheros, sin mecanización. Solo contamos con un poco más de 80 carretoneros y hemos dispuesto que, una vez que recojan su área, trabajen también en la ciudad. Decidimos extender los días de recogida y les comunicamos que, por esta vía, tendremos que hacerles frente a los microvertederos".
La intendenta confirma que, además de permitirles cobrar por dos áreas el doble de su salario, están en diálogo para reducir o eliminar los impuestos de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), y que exista una comunicación con el banco, que les facilite extraer mayores cifras de dinero de su salario.
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Las Tunas sigue a la espera… A partir del 5 de febrero se incrementaron los escollos en un panorama epidemiológico de por sí ya difícil, a causa de los microvertederos. Las autoridades de la provincia buscan estrategias para aumentar las plazas de carretoneros y consolidar un esquema, que permita eliminar la basura de manera más efectiva; pero si antes era complicado hallar ese rumbo, ¡qué diremos ahora!, cuando hay menos carburante.
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A partir de los resultados de una encuesta realizada recientemente por 26 sobre este sensible asunto, la preocupación ciudadana habló alto y claro al respecto. Entre las recomendaciones más certeras estuvo la de establecer empresas privadas para apoyar este encargo. De igual modo, se exhortó a elevar los ingresos de los carretoneros, aumentar la actividad de los inspectores y apostar por el reciclaje.
En tiempos tan turbulentos la vox populi requiere de más atención. Se vuelve imprescindible el control de cómo las formas de gestión no estatal, grandes generadoras de desechos, tramitan su evacuación, y se requiere mayor presencia y efectividad de los cuerpos de inspección y de la actuación colectiva, para ponerle freno a un problema que crece.
La crisis nos convida a mirarnos por dentro y retomar empeños importantes. El proyecto Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (GRSU), desde la Universidad de Las Tunas, en colaboración con la Empresa de Recuperación de Materias Primas (ERMP), viene estudiando este universo desde el 2022 y tiene propuestas viables, basadas en la cultura del reciclaje, para recaudar los desechos que genera la población, así como las entidades. Esos horizontes podrían generar un cambio positivo.
Hay evidencia de que existen en el territorio profesionales comprometidos con esta misión, además de fuerzas desde las casas de altos estudios y otras iniciativas, como el proyecto Reciclo mi Barrio, pensando con ciencia en un entorno más saludable y próspero. Poner en práctica la estrategia de gestión de residuos, concebida para la ERMP hasta el año 2030, sería otro paso valioso.
De la basura puede salir la generación de ingresos económicos a mayor escala que la concebida en la actualidad aquí. Tenemos que abrir la mente y enfocar la solución en múltiples direcciones, pero aunados en el objetivo común.
En cualquier escenario la autorresponsabilidad será vital. Gestionar de manera segura los desechos en casa, sobre todo, es preservar la higiene, evitar roedores y enfermedades que, en primer lugar, nos afectan en carne propia y a nuestros familiares. Vivimos tiempos duros, ya lo tenemos claro, pero no podemos negociar ni posponer la salud, la civilidad y el derecho de nuestros hijos a la comarca limpia que una vez tuvimos.