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Drogas y embarazo.Imagen generada con IA.

Las Tunas.- Y otra vez volvió a consumir. Con su panza de más de 30 semanas y los sueños miles que portaba, porque cuando te haces adicto, la droga puede más que el amor, la lógica y hasta la rodilla en tierra puesta ante Dios, implorando apoyo divino.

Lo supimos gracias a la llamada diligente de uno de los médicos que siguió sus pasos; y pensamos, en el primer momento, en la tristeza que de seguro embargó a la joven doctora Dianelis Menzoney Justiz, jefa de un Grupo Básico de Trabajo en el policlínico Guillermo Tejas Silva, de esta ciudad.

Ella fue quien la recibió el día aquel en que, con un ultrasonido que confirmaba sus nueve semanas de gestación y la convicción de que era consumidora activa de cannabinoides sintéticos (“químico”), se hizo su captación.

“Se necesita tener mucha paciencia, porque son enfermos, la droga es quien los controla; tienen cambios emocionales diversos y, para lograr su bienestar, es indispensable ganarse su confianza”, eso nos dijo hace un tiempo la joven galena.

Y siguió. “Ha sido duro ver a su mamá llorar, y una tratar de mantenerse fuerte, porque quien debe tener la fuerza de voluntad para abandonar el consumo es el paciente y muchas veces casi lo logran, pero recaen. Además, en este caso, la gran preocupación está en el bebé que viene en camino y las diversas patologías que puede presentar en el futuro, por estar en contacto directo con la droga.

“Trabajar en equipo con otros médicos, con la familia y atender el entorno en que se desarrolla ha sido importante, aunque también puede ser complejo y estar marcado por los cambios propios de su dependencia”.

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El panorama que aún vive la doctora Dianelis es parte de una realidad gigantesca que se viene abriendo paso de forma evidente en la provincia, con una población que, todo indica, ha disminuido de manera notable la percepción de riesgo real ante el flagelo de las drogas y va viendo, mucho más pasiva de lo que debiera, cómo se entroniza entre sus jóvenes, punzante.

Los expertos en el territorio han confirmado a 26 que todavía existe mucho rechazo al tema y consideran que hay un grupo etario que ya normalizó el hecho de llegar a probar, aunque sea una vez.

Para que se tenga una idea de esta cadena de crecimiento, nos dijeron que en el año 2024, por ejemplo, Las Tunas reportó un solo caso de embarazada consumidora y fue de adicción a medicamentos; en el 2025, sumaron dos (uno resultó en un aborto espontáneo como consecuencia del consumo y en el segundo se optó por la interrupción).

Pero solo en los meses de enero y febrero de 2026, las estadísticas notifican cuatro casos de jóvenes embarazadas que son consumidoras de drogas; una de ellas tuvo un aborto espontáneo, pero las otras quieren llevar hasta el final su gestación. Lograrlo es muy complicado.

Doctor Rabiel Cárdenas Peña¿Está listo el sistema de Salud para este panorama? Eso preguntamos al doctor Rabiel Cárdenas Peña, jefe de la Comisión de Atención a la Materna Extremadamente Grave y del Grupo Provincial de Ginecología y Obstetricia.

“Cuando llega a una institución de Salud una embarazada que consume (lo sabemos si nos lo dicen allí o están controladas por los programas de adicción), el primer paso es atenderla en el Cuerpo de Guardia de Obstetricia; desde ahí se activa la interconsulta con Toxicología y los órganos competentes”.

También entra en labores la comisión que él representa, “porque las consideramos ‘extremadamente graves’ hasta que se demuestre lo contrario, ya que nuestra misión fundamental es la de evitar las complicaciones más severas y atenderlo todo con total premura”.

“En ese engranaje se interrelacionan el sicólogo, siquiatra, toxicólogo, clínico, intensivista, cardiólogo, nefrólogo y hematólogo, además de varios obstetras. La discusión de cada caso se hace de manera colectiva, y teniendo la totalidad de los elementos, que son el tiempo de embarazo, las condiciones en las que llega, el lapso de exposición a la droga y el tipo que utiliza, porque, aunque todas provocan daños en el embarazo, lo hacen de manera distinta”.

Nos habla de un seguimiento diferenciado y de complicaciones frecuentes. Las que se derivan del consumo del químico, por ejemplo, casi siempre son de tipo hemorrágico; las mujeres están expuestas a mayor hipertensión, son trombofílicas.

Abunda en otros riesgos y menciona sucesos concretos, de esos que erizan la piel y dejan el alma en vilo. Es categórico. “Nos estamos enfrentando a un fenómeno completamente nuevo, no solo aquí, sino en toda Cuba; antes la droga estaba limitada a determinados grupos y los casos que llegaban eran menos engorrosos.

“Con el aumento del consumo tenemos la responsabilidad de estar preparados para otros escenarios y trabajamos hoy para conseguirlo”.
El protocolo de salud establece esta práctica nociva, en el primer trimestre, como una de las causas de interrupción del embarazo por los riesgos a la madre y al feto; la decisión depende de cada cual.

“A la paciente que no está embarazada, pero ya identificamos como consumidora, le damos la opción de un método anticonceptivo; no para evitar que tenga hijos, sino para que, durante el tiempo de deshabituación, haya menos riesgo”.

Le escuchamos con sumo interés, porque el doctor explica con calma y compromiso el enrevesado camino de una gestante adicta; pero otras preguntas asaltan. Y los niños, ¿están listos para llegar a la vida? ¿Corren más o menos peligros que sus mamás?

Para entender el instante mágico del primer llanto, hablamos con la doctora Lenny Carbonell García, neonatóloga y jefa de ese servicio en el hospital "Guevara".

“Hemos tenido varios casos, recuerdo uno, específicamente, el bebé de una mamá alcohólica, y no lográbamos sacarlo del respirador artificial porque presentaba una irritabilidad tal, que era completamente dependiente; se encontraba en un estado de vigilia constante. Resulta que la madre nos había ocultado su adicción y fue muy arduo el proceso. Todavía pasa que nos esconden esa información.

Dra. Lenny CarbonellDoctora Lenny Carbonell García, jefa del servicio de Neonatología en el hospital "Guevara".

“Pero nunca ha nacido acá, al menos que sepamos, un bebé que sea hijo de madre consumidora del químico. Estamos estableciendo el protocolo, porque sabemos que ese momento lamentablemente llegará pronto y será nuevo para nosotros.

“Es importante explicar que los bebés no nacen adictos, sino como una persona que se está desintoxicando, lo que se conoce como síndrome de abstinencia. Se pueden presentar varios trastornos como convulsiones, irritabilidad, somnolencia, distrés respiratorio, incluso un desenlace fatal, porque, en muchas ocasiones, esa sustancia estuvo en la sangre de la mamá mucho tiempo y eso llega a ser determinante.

“Hay otro riesgo notable: para la atención a la madre en el embarazo, por los mismos cuadros sicóticos o de abstinencia que suceden, hay que usar sicofármacos; y el feto puede hacer una abstinencia a ese medicamento que es fuerte, pero que, en el necesario riesgo-beneficio, debemos utilizar.

“La hora del nacimiento es un arma de doble filo, son los niños que pueden requerir maniobras de reanimación y tener otras complicaciones”.

La doctora insiste en que es muy complejo que un recién nacido defienda un sistema inmune que aún no tiene desarrollado y mucho más difícil, cuando su sistema neurológico todavía no lo hace consciente. 

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Mientras ella, con su panza tremenda de más de 30 semanas, fue casi arrancada de las calles oscuras de la ciudad víctima de una recaída en el consumo, el sistema sanitario de la provincia se alista para acompañarla en todo lo que le es posible.

Así lo explicaron expertos a 26 y aseguraron que ya existe en estas tierras un protocolo de atención a nivel de áreas de Salud para que a esas embarazadas, sobre todo a quienes afloran desde la adolescencia, tengan seguimiento por Psiquiatría infantil, Genética y otros especialistas; en una especie de línea de trabajo que aporta a la concreción de un protocolo nacional en estas lides, algo que no tiene referentes

Nos explicaron que la adicción en la mujer, por razones fisiológicas, es mucho más difícil de manejar que en los hombres; también les cuesta más a ellas salir del consumo, una vez que lo prueban.

No es un proceso menor. La madre se droga y el bebé lo hace al mismo ritmo, por la placenta. Y sí, entre las primeras 48 a 96 horas después de la cesárea debe terminar la abstinencia del niño, pero el camino de la vida puede ser más angosto que el día en el que llegas a ella.

No existe una idea clara de cómo será el inmunodesarrollo de estos infantes, ¿caminarán en su momento?, ¿hablarán con normalidad?, ¿tendrán algún otro tipo de retraso?

Muchas preguntas de 26 quedaron con respuestas a medias; no por falta de saberes o transparencia de los médicos, sino porque nadie es capaz de tener la información exacta de lo que vendrá, ni tampoco de los dilemas que todavía les alcanzarán a estos pequeños, llegados en tiempos duros y vientres marcados por el susto de la adicción.

Un tema para mirar a fondo, abrazar desde la ciencia y la sociedad toda y atender con pasión y sabiduría; todo para que la ecuación se invierta y sean cada vez menos las historias así, tremendas, preñadas por la adicción.