Las Tunas.- Al principio sintió que perdía el control de su cuerpo. Un calor súbito le robaba el sueño y, de pronto, la irritabilidad se instalaba en sus días sin permiso. Pensó que algo andaba mal, hasta entender que no trataba de una enfermedad, sino una evolución. Su mayor enseñanza fue aprender que el conocimiento es paz: cuando supo qué le sucedía, dejó de temerle a la transformación.
Este testimonio resume el sentir de muchas que hoy atraviesan el climaterio. Más allá de albergar vida en el vientre, nacer mujer es una bendición -al menos para esta periodista. Sin embargo, tanto ellas como ellos experimentan a lo largo de la existencia alteraciones inherentes a su naturaleza. En el caso femenino, existen fases inevitables y no todas son bien recibidas.
Llegada “la hora”, el reloj biológico marca la bienvenida a un ciclo inminente, con manifestaciones incomprendidas a veces; procesos temporales cargados de incertidumbre que rondan a muchas. Conocer las características de este período es clave para transitarlo con sabiduría.
Desde 26 dialogamos sobre el climaterio.

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En busca de luces sobre el tema, nuestro medio conversó con el doctor Rabiel Cárdenas Peña, especialista de Segundo Grado en Ginecología y Obstetricia, máster en Ciencias y profesor auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas. Cárdenas, quien además es investigador agregado, se desempeña como jefe del Departamento Docente del hospital Ernesto Guevara de la Serna y lidera el Grupo Provincial de la especialidad.
Para comprender mejor este estadio, se hace imperante definir con exactitud el concepto:
“El climaterio es un proceso fisiológico normal; no una enfermedad. Es un período de transición hormonal que se prolonga por años, antes y después de la menopausia. Se divide en las etapas perimenopáusica, menopáusica y postmenopáusica. Por su parte, la menopausia es el momento específico en el que se cumplen 12 meses sin menstruación. La mujer pasa de la vida reproductiva a la no reproductiva, como consecuencia del agotamiento del proceso folicular, la disminución de la función ovárica y la caída de hormonas”.
Justo en este punto surgen dudas, pues, según Cárdenas Peña, pueden presentarse alteraciones psicológicas y trastornos del carácter. “Suelen aparecer cuadros de ansiedad o fragilidad emocional. También ocurren variaciones en el metabolismo como el aumento de la glucemia, afectaciones en la tiroides, hipertensión arterial y obesidad; pero los síntomas fundamentales, y que requieren mayor seguimiento, son los vasomotores (circulatorios)”.
De ahí se deriva el sentir “fogaje, quemazón o un calor insoportable; es común que, aun haciendo frío, ella necesite abanicarse. Asimismo, hay trastornos de la menstruación, desde variar la duración, prolongarse el sangrado en forma de manchas casi todo el mes y hacer ciclos irregulares”.

ACLARANDO DUDAS
Acerca del momento de aparición y sus implicaciones, el doctor explica que el período del climaterio es de 40 a 55 años de edad. “Cuando ocurre antes de los 40 es precoz y después de los 55 es tardía; y es en este período que se debe estudiar, ya que pueden aparecer patologías del aparato reproductor femenino. Los síntomas no son fijos, sino individuales.
“Esto se conoce como síndrome climatérico, porque comprende diferentes momentos en los que la mujer se va adaptando o climatizando. Afloran señales a corto, mediano y largo plazo, según su aparición, como el aumento de peso, falta de apetito y sequedad en las mucosas de la boca; incluso, síntomas urinarios, pues la vejiga comienza a atrofiarse al disminuir la hormona. La piel y la voz también se perciben diferentes”.
Al decir del entrevistado, es normal sufrir vértigo o náuseas, aunque aconseja realizar chequeos para descartar otros problemas de salud. Destaca que la reducción hormonal provoca sequedad vaginal y posibles sangrados, lo que suele disminuir el interés sexual. En este aspecto, subraya, es trascendental la comprensión de la pareja.
“Es posible que surjan problemas en los huesos que pueden producir osteoporosis; esto es transitorio, pero debe seguirse de cerca. Y en el caso de pacientes con factores de riesgo (fumadoras, obesas…), pueden debutar enfermedades asociadas como hipertensión, diabetes e hipertiroidismo”.
¿Existe relación entre la edad de la primera menstruación (menarquia) y la aparición de estos síntomas?
“Sí, o sea, entre más temprano ocurre la menarquia, más precoz se presenta la menopausia, ya que la función del ovario es limitada.
“En cuanto a su duración, la menopausia tardía o precoz se relaciona con la aparición de enfermedades malignas, aunque no son directamente proporcionales. Por ejemplo, si el primer ciclo fue entre los 9 y 13 años de edad, lo fisiológico es que el retiro ocurra entre los 40 y 50”.
¿Siempre la menopausia es fisiológica?
“Es fisiológica cuando llega por la edad, pero puede ser secundaria a tratamientos quirúrgicos (remoción de ovarios), quimioterapia, tratamiento hormonal por enfermedades benignas, entre otros”.
En este punto, el especialista expone los procederes establecidos: “Para hablar de profilaxis, debemos empezar desde la etapa reproductiva con una dieta adecuada para evitar desórdenes metabólicos.
“Es vital que cada paciente conozca su cuerpo y detecte el inicio de los síntomas para acudir a su médico de familia, quien indicará, de ser necesario, estudios como ultrasonidos ginecológicos para evaluar el endometrio. En dependencia del resultado se determinará realizar un legrado diagnóstico, una biopsia y otros estudios para analizar aspectos como la tiroides.
"En todos los trastornos menstruales que inicien en esta fase hay que descartar causas malignas (tumores de ovarios o útero).
“El legrado diagnóstico es muy importante, así como la mamografía, porque una menopausia precoz o tardía puede tener relación con el cáncer de mama”.
El conocimiento es esencial para evitar complicaciones, al igual que el apoyo del entorno. La mujer necesita consejería, apoyo psicológico y, de requerirlo, tratamiento para el insomnio o la ansiedad.
“A quienes tienen una menopausia quirúrgica se les aplica terapia hormonal, de reemplazo, hasta alcanzar la edad biológica correspondiente; eso se mantiene y mejoran en el tiempo. Para los síntomas vasomotores existen tabletas para mejorarlos. Es muy beneficioso practicar ejercicios y caminar bajo el sol temprano al menos 20 o 30 minutos”. El doctor también aclara la importancia de los multivitamínicos y consumir alimentos ricos en vitamina E.
“En el caso de los estrógenos conjugados, en ocasiones utilizamos tratamientos hormonales para ayudarla un poco, pero estos son transitorios, para controlar un problema de sangrado, pero no pueden darse permanentemente.
"Puede ser un tratamiento hormonal local, que se usan los estrógenos conjugados o los progestágenos, en crema, o combinados, para lubricar la vagina y así la mujer no tenga problemas en su contacto sexual. Esto le ayuda mucho a aumentar la elasticidad de la vagina y mejorar en otros aspectos que aparecen en la menopausia ligados a estas hormonas que caen. Las paredes vaginales se debilitan y pueden venir los prolapsos y las vaginas muy resecas.
“También está la terapia hormonal con progestágenos, y eso es antes de la menopausia. Su fecha de llegada es importante porque si después esa señora sangra por alguna eventualidad debe atenderse. Cualquier sangrado posterior a la menopausia, aunque puede ser causado por el estrés, debe ser investigado para pesquisar el cáncer. Luego de esta transición, los síntomas mejoran y desaparecen progresivamente”, concluye.
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Evidentemente, el climaterio debe manejarse con sabiduría. Conocer sus rasgos es la mejor manera de afrontarlo y un modo de cuidarnos y aceptarnos. Tal como descubrió la protagonista del relato, la clave no está en luchar contra el reloj biológico, sino en aliarse con él a través de la información y el afecto de quienes nos rodean. Al final, cuando las nubes grises se disipan, queda la luz de una madurez plena, saludable y consciente.