
Las Tunas.- El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió este martes a las 11:00 de la mañana un nuevo colapso total, el tercero en menos de siete días. La Unión Eléctrica informó que la salida de la unidad Felton 1, de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en Holguín, provocó una oscilación en los parámetros del sistema con un cambio brusco de frecuencia, lo que causó la desconexión total del SEN.
Con este evento, la mayor frecuencia de apagones totales en la historia reciente de Cuba, el país acumula ocho colapsos desde septiembre de 2022. La crisis energética se ha agravado en los últimos meses debido a la escasez de combustible y las limitaciones impuestas por el bloqueo económico de Estados Unidos.
¿Qué pasó esta vez? Según informó la Unión Eléctrica, la salida de la Unidad Felton 1 (en la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, Holguín) provocó una oscilación en los parámetros del sistema con un cambio brusco de la frecuencia, lo que causó la salida del SEN. Desde el momento del incidente, se trabaja para llegar con energía a las termoeléctricas del occidente del país.
DE NUEVO LOS PROTOCOLOS EN LAS TUNAS
Desde el Despacho Provincial de Carga comenzó de inmediato el protocolo para el restablecimiento del servicio. Los trabajadores eléctricos y petroleros tuneros se mantienen desplegados para garantizar el traslado de combustible y la puesta en marcha de los grupos electrógenos en la capital provincial y el municipio de Puerto Padre.
Durante toda la tarde de este martes, la Empresa Eléctrica de Las Tunas organizó y coordinó la creación del microsistema de la provincia. El sistema enlaza la batería y el Fuel de la cabecera provincial a través de la línea de 110 kV con el emplazamiento en el poblado de Delicias, en el municipio de Puerto Padre.
Una vez concluidas las manipulaciones previstas, se inició la conexión del microsistema, incorporando de manera gradual las principales cargas de la provincia. El proceso comenzó por los servicios vitales y continuó con la adición paulatina de otros en función de la disponibilidad del microsistema.
"ISLA" ELÉCTRICA EN FORMACIÓN
La Empresa Eléctrica aplicó la misma variante utilizada en anteriores desconexiones: conectar los circuitos, mantenerlos un tiempo con servicio y avanzar progresivamente en la recuperación de la carga. Hasta el momento, los circuitos que han tenido servicio eléctrico en Las Tunas son el TK 10 (Cornito), parte del TK 15 (hospitales), parte del TK 18, el TK 28 (La Guinea, municipio Manatí), el TK 106 (zona de Aeropuerto y Palancón) y el TK 26 (zonas Lácteo, Reparto La Loma, La Larga y La Pesca).
La provincia alcanza los 8 MW servidos a través de su microsistema. Las estaciones de bombeo de agua potable de Piedra Hueca, El Rincón y Cayojo se mantienen con servicio, garantizando el abasto de agua a la población. También reciben energía el Combinado de la Salud y otras instalaciones vitales. Más tarde otros circuitos pudieron ser servidos con electricidad luego de la conexión de Las Tunas con la vecina provincia de Camagüey, creándose así un microsistema ampliado conformado por los dos territorios.
RECUPERACIÓN A ESCALA NACIONAL
La Unión Eléctrica detalló que ya se encuentran en funcionamiento las islas formadas con los grupos de generación distribuida en todas las provincias del país, alimentando los centros vitales: hospitales, bombeos de agua y servicios esenciales.
Se sincronizaron las unidades 2 y 3 de Energás Boca de Jaruco con una pequeña isla, lo que permitirá posteriormente la creación del microsistema del centro occidente y el arranque de las termoeléctricas de la región. Ya se encuentra con energía la termoeléctrica Ernesto Guevara, de Santa Cruz del Norte, y la termoeléctrica Máximo Gómez, de Mariel, para preparar el arranque de sus unidades: Mariel 5, Habana 1 y 2.
Están operando cinco máquinas de Energás Boca de Jaruco. La unidad 6 de la termoeléctrica 10 de Octubre, de Nuevitas, se encuentra en línea y subiendo carga. Cerca del 10 por ciento de La Habana cuenta con servicio eléctrico en estos momentos.
El ministro de Energía y Minas afirmó que las caídas del SEN no responden a errores operacionales, sino a las condiciones extremadamente complejas que enfrenta el sistema. Estas condiciones se ven agravadas por el bloqueo económico y energético de Estados Unidos, que impide el acceso a combustible, repuestos y tecnologías necesarias para el mantenimiento y la estabilidad del sistema.
El bloqueo energético, como ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por las autoridades cubanas, limita la capacidad del país para mantener en óptimas condiciones sus plantas generadoras, muchas de las cuales superaron hace décadas su vida útil de diseño. Las restricciones financieras y comerciales obstaculizan además la adquisición de piezas de repuesto y la contratación de servicios técnicos especializados.
OCHO COLAPSOS TOTALES DESDE 2022
Con el de este martes, el SEN acumula ocho colapsos totales en menos de cuatro años. La cronología de estos eventos evidencia la fragilidad creciente del sistema eléctrico cubano:
El primero ocurrió el 27 de septiembre de 2022, cuando el huracán Ian dejó al país sin electricidad y requirió hasta una semana para el restablecimiento total. Le siguió el 18 de octubre de 2024, una avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras que llevó al gobierno a declarar emergencia energética.
El 6 de noviembre de 2024, el huracán Rafael provocó un nuevo colapso, con recuperación en zonas rurales extendida por un mes. El 4 de diciembre de 2024 ocurrió otra falla en la misma central Antonio Guiteras. El 14 de marzo de 2025, un incendio en una subestación habanera provocó el quinto evento.
El 6 de julio de 2026, un fallo en la línea de 220 kV de Santa Clara a Sancti Spíritus causó el sexto colapso. El 10 de julio, nuevamente un fallo en la misma línea dejó sin electricidad a cerca de 10 millones de personas, con un restablecimiento que se completó casi 40 horas después, el domingo 12 de julio.
Este martes, la salida de la unidad Felton 1, con la consiguiente oscilación de frecuencia, provocó el octavo colapso en la serie.
EL PESO DEL BLOQUEO
Detrás de cada colapso se esconde un factor agravante: el bloqueo económico y energético impuesto por Estados Unidos. El gobierno cubano ha denunciado en reiteradas ocasiones que el cerco energético es una de las principales causas de la fragilidad del sistema eléctrico.
En enero de 2026, la administración estadounidense adoptó medidas para sancionar a las naciones que vendan combustible a Cuba, lo que redujo drásticamente las importaciones de petróleo y derivados. Cuba produce alrededor de 40.000 barriles de petróleo diarios, pero necesita más de 100.000 para cubrir su demanda energética. La diferencia debe ser importada, aunque las sanciones han limitado la llegada de buques con combustible.
Las sanciones impiden a Cuba adquirir repuestos y equipos para el mantenimiento de sus centrales termoeléctricas, la mayoría con más de 40 años de operación y en estado crítico por falta de inversiones. La falta de combustible también complica las labores de recuperación, ya que impide el uso de generadores de respaldo que funcionan con diésel importado.