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Las Tunas.- En el silencio vigilado de una sala del Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara de Las Tunas, la vida se mide en gramos y semanas. No es un servicio cualquiera; es el hogar temporal de los más pequeños y vulnerables, un lugar donde cada suspiro es un triunfo y cada gramo ganado, una batalla.

Aquí, en el corazón de la Neonatología tunera, el equipo médico no solo cura, sino que construye futuro, abrazando a quienes llegan al mundo antes de tiempo o con el peso justo para desafiar la estadística.

La especialista en Neonatología Yadiana Maite Prado Brito lo define con claridad: "Este servicio es muy especial porque se centra en el recién nacido. Y no solo en el que llega complicado, sino también en el sano que nace en las salas de puerperio, donde muchas madres creen que quien las visita es un pediatra, cuando en realidad son neonatólogos, los encargados de estudiar al bebé desde que nace hasta los 28 días de vida".

Pero su mirada se extiende más allá de la cuna; abarca los antecedentes de la madre y el entorno familiar, entendiendo que cada bebé es el reflejo de una historia que comienza incluso antes del parto. "No se ve el recién nacido como una sola persona, sino que también se ve los antecedentes, a la mamá, la familia", enfatiza la doctora, dejando claro que la atención integral es la piedra angular de su filosofía.

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EL DESAFÍO DE LOS QUE LLEGAN ANTES DE TIEMPO

El principal reto llega en la forma más diminuta: los bebés prematuros, nacidos antes de las 37 semanas de gestación, y los de bajo peso. En Las Tunas, han logrado sacar adelante a pequeños de apenas 27 semanas, un período crítico en el que aún deberían estar en el vientre materno.

"Nuestro desafío mayor es que ellos logren llegar a un peso ideal y tener una edad gestacional corregida con la mayor salud posible", señala la doctora Prado Brito, describiendo el objetivo final: entregar un bebé sano a sus padres, que puedan disfrutarlo plenamente.

La mayoría de estos casos provienen de madres con antecedentes de hipertensión, preeclampsia o adolescentes con embarazos no planificados, lo que añade una capa de complejidad social al desafío médico. Según explica la especialista, estos pequeños suelen requerir largas estadías hospitalarias, y es precisamente durante esos días cuando el personal despliega todo su arsenal de cuidados para garantizar que cada gramo ganado sea un paso más hacia el alta.

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INNOVACIÓN Y HUMANIZACIÓN: EL SELLO TUNERO

Pero el servicio tunero no solo se distingue por su capacidad técnica, sino por su apuesta a la humanización. Una de las estrategias más innovadoras ha sido la implementación de la pulpoterapia, pequeños pulpos de croché cuyos tentáculos simulan el cordón umbilical, brindando seguridad y tranquilidad al bebé.

"Ellos se sienten más tranquilos, más confiados, descansan más", explica la licenciada Vilma Utria Peña, jefa de enfermeras del servicio de Neonatología, quien asegura que Las Tunas fue una de las primeras provincias en implementar esta técnica.

A esto se suman los cuidados en el neurodesarrollo, como el "nido", que recrea el claustro materno para favorecer el descanso y el aumento de peso, y el método piel con piel o canguro, que fortalece el vínculo con la madre y acorta las estadías hospitalarias. "Eso los aumenta de peso, están más tranquilos y evolucionando satisfactoriamente", comenta la jefa de enfermeras, destacando cómo estas pequeñas acciones, aparentemente sencillas, marcan la diferencia en la evolución de los neonatos.

Detrás de cada incubadora hay un equipo humano que trabaja por amor, aunque el contexto actual añade una carga extra de dificultad. "Mi personal tiene el mismo problema que todo el mundo, que la población en general. Es el personal que no duerme, pero viene a trabajar. Con todas esas dificultades, viene a trabajar", afirma Vilma Utria con orgullo. La mayoría son mujeres, muchas de ellas madres, que han aprendido a multiplicar su sensibilidad ante cada pequeño que llega.

"Ser enfermera neonatóloga no es una profesión, es tener un gran corazón, porque es una profesión sacrificada, pero muy gratificante, porque al entregar ese niño en las manos de su mamá, una mamá que no está aquí acompañando a su bebé, eso nos llena de mucha satisfacción", agrega la jefa de enfermeras, reflejando el sentir de todo un colectivo que encuentra su recompensa en cada alta médica.

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EDUCACIÓN Y PREVENCIÓN: EL ESCUDO CONTRA LOS MITOS

Más allá de las terapias intensivas, el servicio tiene un fuerte componente educativo. A través de charlas, se desmontan mitos sobre la lactancia materna y se alerta sobre prácticas peligrosas, como el uso de cocimientos de plantas medicinales que, aunque heredados de generaciones anteriores, pueden ser tóxicos para el sistema digestivo del recién nacido.

"Llegan muchos con intoxicaciones exógenas por estos cocimientos que antes las abuelitas decían: a mí me dieron y nunca me pasó nada, pero que sí pasa", advierte la especialista, subrayando la importancia de la consulta externa y la orientación a madres primerizas para que regresen a casa con conocimientos y confianza.

Con 14 pequeños actualmente hospitalizados, el servicio mantiene una vigilancia constante y una rutina de chequeos que busca detectar a tiempo cualquier alteración. "Son madres que no tienen experiencia, y uno realmente les da la seguridad, les explica, les da detalles para que vayan más seguras a sus hogares", añade la doctora Prado Brito, evidenciando que la labor trasciende lo puramente clínico.

UNA MIRADA AL FUTURO: FORMANDO NUEVAS GENERACIONES

En vísperas del Día de la Enfermería Neonatal, que se celebra el próximo 15 de septiembre, este servicio del "Guevara" se prepara para seguir escribiendo historias de superación. Con índices de supervivencia que posicionaron a la provincia el año pasado entre las seis mejores del país, su principal motor es la formación de nuevos especialistas.

Más de 10 residentes de segundo año y varios de primero se forman actualmente bajo la tutela de un equipo que entiende que el verdadero legado no está solo en salvar vidas, sino en multiplicar el conocimiento.

"Contamos con una alta representación de residentes, y eso es muy bueno, porque nuestro principal motivo es prepararlos y formarlos para crear nuevos especialistas, nuevos neonatólogos", sostiene la experta, convencida de que el futuro de la especialidad está en esas manos jóvenes que hoy aprenden.

En Las Tunas, cada bebé que logra irse a casa en brazos de sus padres es la prueba fehaciente de que, incluso en los comienzos más frágiles, la vida siempre encuentra la manera de florecer.