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Las Tunas.- ¿Dejarán de llegar siempre desde “arriba” todas las indicaciones para las empresas estatales de esta provincia? Las transformaciones económicas en curso parecen responder afirmativamente a esa pregunta. Se insiste en la creatividad y proactividad de quienes estuvieron demasiado tiempo más que dirigiendo, cumpliendo orientaciones. ¿Será posible semejante cambio? Lo que ocurre en tres entidades tuneras prueba que esa metamorfosis tiene muchos rostros.

En septiembre de este año entró en vigor el Decreto Ley 120, del sistema empresarial estatal cubano, que otorga mayor autonomía a las empresas públicas cubanas, las cuales podrán definir sus propios precios, salarios, inversiones y ampliar sus actividades económicas en un rango inédito.

“Se establece una categorización para clasificar las empresas estatales y en función de esa clasificación hacer regulaciones diferenciadas a partir de las características de la naturaleza de sus actividades”, explicaba hace poco Yovana Vega Matos, directora del sistema empresarial del Ministerio de Economía y Planificación (MEP).

“Hay otras cuestiones también de importancia en la norma que están relacionadas con la participación, por ejemplo, de los trabajadores en toda la toma de decisiones. Y otras cuestiones que hacen que se modernice su gestión y que tenga mayores dinámicas en la producción de bienes y servicios”, sostuvo.

copextel feria¡SE PUEDE!

Con ingresos por encima de los 370 millones de pesos, Copextel Las Tunas sería la evidencia de que apareció, por fin, la fórmula salvadora para las entidades públicas por estos lares. Su buena salud financiera le permitió adquirir e instalar 360 paneles solares en su sede, con los que se autoabastecen y venden energía a la Empresa Eléctrica.

“Ingresamos entre 40 mil y 50 mil pesos cada mes, además de ser exonerados del pago del 35 por ciento de nuestros impuestos”, destaca su gerente Juan Carlos Pérez Parra. Ahora mismo el salario medio de sus trabajadores asombra por su elevada cuantía con respecto a la media de los empleados públicos aquí.

El directivo aclara que estos éxitos comenzaron a labrarse con decisiones tomadas por lo menos desde 2022, que implicaron expandir su cartera de negocios y una apuesta seria por ser uno de los principales proveedores de equipamientos para la generación de electricidad desde fuentes renovables como el sol y, en menor medida, el viento.

Copextel ha sido un nombre recurrente en el aluvión de parques solares y paneles que se han instalado en suelo tunero. Simultáneamente, invirtieron en asegurar el transporte de sus brigadas de técnicos a cargo del montaje de esos sistemas y de la prestación de otros servicios como el mantenimiento y reparación de equipos de climatización. Su compromiso social se expresa en los donativos hechos al Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna y al pediátrico Mártires de Las Tunas.

¿Cómo es posible? “Hemos buscado encadenamientos y cooperación con formas de gestión no estatal”, responde Carlos Sosa, a cargo de las Operaciones Comerciales en la firma. “Estamos revisando la contratación con tres de ellos que nos darán garantía para vender en nuestra tienda, con precios preferenciales para que sea más accesible a la población”, añade.

No obstante, las dificultades persisten, “sobre todo con el sistema bancario”, comenta el gerente de Copextel Las Tunas. Pero la ruta, insiste, ya está marcada: “No hemos tenido miedo. Nos hemos sentado con los no estatales; discutimos, negociamos, especialmente para asegurar la garantía del equipamiento que vendemos”, sentencia.

ludemaLUDEMA Y EL TURISMO REINVENTÁNDOSE

La todavía unidad empresarial de base (UEB) Muebles Ludema basó su modelo de desarrollo en el mercado turístico. Durante años, Cuba invirtió buena parte de sus ingresos en construir hoteles que necesitaban amueblarse y allí estaba la UEB tunera para hacerlo. Ni siquiera durante la pandemia de la covid-19 se detuvieron esas inversiones, ni tampoco los pedidos que llegaban a sus oficinas al oeste de la capital tunera.

Pero el recrudecimiento de las sanciones de la Administración Trump forzó la salida de los operadores foráneos del turismo cubano, paralizó a más del 70 por ciento de la industria sin chimenea, llevándose por delante las obras en marcha. Ludema lo sufrió como pocos.

Sobrevino la paralización y tener que declarar interruptos a la inmensa mayoría de los trabajadores, cuenta Yovannis Campos Sánchez, director de la UEB. El golpe fue durísimo, admite; y eso se notó en el estado de ánimo del colectivo. Frente a eso, relata, con el acompañamiento del Partido, realizaron una ronda de negocios a la que acudieron unos 30 actores económicos.

“Un empresario privado se enamoró de Ludema y decidió invertir”, expresa. Bajo ese esquema y mientras van transformándose en empresa filial, estatus que ensanchará su autonomía, aprovecharán la materia prima disponible para reactivar sus talleres paulatinamente. Incluso, comenta, planean reabrir sus tiendas a fin de explorar las potencialidades del mercado interno.

“Ha sido un proceso complejo”, opina. “No se puede temer a encadenarse con los actores no estatales”, insiste. Eso sí, aconseja “tener un buen asesor jurídico que oriente”. Pero reitera, “son cubanos igual que nosotros”.

Lo que ocurre en Ludema es apenas la punta del iceberg de una realidad que atraviesa al sector turístico local y las empresas que de este dependían. Hablamos de una rama de la economía históricamente anclada en los mercados externos, que eran su proveedor fundamental de vacacionistas y de los principales insumos para su sostenimiento. La desaparición súbita de ese estado de cosas forzó el cambio, también en plazas de tercer orden como Las Tunas.


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 La reapertura este martes de la taberna El Baturro, uno de los emblemas de la gastronomía en esta ciudad del oriente cubano, refleja los cambios que ocurren en el entramado económico local, pues cada vez más empresas estatales y privadas se asocian para revitalizar la producción y los servicios. Operado ahora por la entidad privada RestoBar Fortuna y la extrahotelera estatal Palmares, el establecimiento apuesta por que la excelencia sea su sello distintivo.


La delegada del Turismo aquí, Lendis Ulacia Granda, explica que la respuesta fue avanzar hacia los servicios cooperados con formas de gestión no estatal. “Trabajamos en proyectos de negociación para hacer asociaciones”, afirma. En agenda, refiere, está la creación de una oficina de gestión de destino que integre a todos los actores a fin de tener en el Balcón del Oriente Cubano un turismo sostenible y atractivo.

Las transformaciones aprobadas en principio por el Parlamento cubano plantean posibilidades hasta hace poco vedadas al universo no estatal en este ramo, como las agencias de viajes y guías particulares de turismo. Para ambas, dice, ya hay propuestas concretas dentro del segmento emergente de la economía doméstica. Se demuestra de paso la capacidad de reacción a los cambios que tiene un sector catalogado por el discurso oficial como complementario para la economía cubana; aunque, quizás esté dejando de serlo para más de una porción de los engranajes productivos y de servicios acá.

Al unísono, empresas como la sucursal extrahotelera Palmares se “robaron la arrancada” con siete de sus unidades hoy operando en administración compartida con empresarios privados de este territorio. “Hemos logrado insertarlos a nosotros, al sistema de trabajo, al sistema de control, al funcionamiento estable, y eso es lo que se quiere”, manifestó a la prensa Roberto Sánchez Leyva, su director, tras la ceremonia de reapertura de la taberna El Baturro.

bodega la roca las tunas foto migueldn¿AHORA SÍ?

Para el aún Grupo Empresarial de Comercio, las transformaciones económicas son de fondo, pues implican su desaparición. Las entidades que se le subordinaban quedarán bajo el control de los gobiernos de los municipios en los que se ubican.

De hecho, a inicios de septiembre, de las 12 empresas que lo integraban, siete completaron esa transferencia, restando solo por concretarse el traspaso de Comercio en Puerto Padre; y Comercio y Gastronomía en “Jesús Menéndez” y “Amancio”, respectivamente. En paralelo, asoman nuevas formas de operar los establecimientos más allá del conocido arrendamiento de locales.

“Es prácticamente una forma nueva de hacer”, dice Eduardo Julio Pascual Campos, director general del moribundo grupo empresarial. De momento, enfatiza, han sido intensas y largas las jornadas de capacitación y estudio de las normas por decisores y trabajadores en general.

Las licitaciones, ejemplificó, involucran a la totalidad de las instalaciones que tiene el sector del Comercio en la provincia; y, asegura, “se está haciendo con transparencia. Indicamos a los directores que deben participar. Ir a la prensa y a las redes sociales para comunicarle al pueblo. Explicando qué son los mercados del barrio y de abasto; cuál es el nuevo carrito de venta de comida rápida. Todas estas novedosas modalidades que deben implementarse. Hay que explicárselo a la población para que entiendan la vía que tenemos hoy de sacar adelante el comercio”.

Pascual Campos conviene en que esta proyectada articulación entre el emprendimiento privado con la infraestructura pública abriría la puerta a un escenario en que sea la calidad, y no la forma de gestión, lo que marque en el futuro la diferencia en el ejercicio comercial entre un establecimiento u otro.

EL PORVENIR

El camino emprendido para el empresariado estatal aquí luce irreversible. La pregunta no es si lo harán sino cómo lo gestionarán. El reto, no obstante, es mayúsculo, porque si bien la tónica inclina la balanza hacia la asociación con las formas no estatales; hablamos de senderos inexplorados, sujetos a tentaciones y falsos atajos que podrían ahondar las ya evidentes diferencias sociales y terminar volviéndose en contra de su anunciado propósito: preservar el socialismo en Cuba y a la empresa estatal como su eje fundamental.