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Aunque el sistema fotovoltaico apenas garantiza entre cinco y nueve horas de servicio al día, el centro de telecomunicaciones del municipio tunero se aferra a la energía del sol para mantener esta prestación a sus más de 25 mil habitantes

Manatí, Las Tunas.- Manatí fue uno de los primeros municipios de esta provincia del oriente cubano en instalar un sistema fotovoltaico para la generación de electricidad en su centro de telecomunicaciones. La noticia generó expectativas: ¡ya estaban los paneles, ya habría teléfonos las 24 horas!, pensaron los poco entendidos en el asunto. La realidad, como suele ocurrir, es otra.

Misael Alcides Santiesteban Rodríguez, jefe del centro de telecomunicaciones del territorio, destaca que “el sol es nuestro astro mayor. Gracias a él hemos podido ir llevando el servicio”. Sin embargo, aclara, el sistema instalado tiene una capacidad de 36 kilovatios en inversor, 54 en batería y 24 en el panel solar; su servicio, lejos de ser continuo, oscila entre cinco y seis horas al día. A veces, con suerte, asciende a ocho o nueve. Por eso planean llegar al menos a 96 kilovatios en batería, para lo cual necesitarían incrementar también los paneles solares en unos 16 más. Lo óptimo serían 24 horas de servicio, mas eso, admite, hoy no es posible.

Adicionalmente, describe, uno de los inversores -equipo esencial para convertir la energía solar en electricidad utilizable- no está sincronizando correctamente con el resto del sistema. ¿Qué significa esto en la práctica? El centro necesita entre 14 y 18 kilovatios para operar todos los servicios que ofrece. Si el inversor funcionara de manera sincronizada, esa vitalidad estaría garantizada y el servicio podría extenderse. Pero al no hacerlo, el sistema queda limitado a las cinco o seis horas actuales. Algunas opciones para solucionar estos obstáculos están sobre la mesa, pero otras normas, como el necesario respeto a los plazos de garantía del equipamiento instalado, obligan a la espera. La meta más próxima es lograr las conciliaciones para resolver esos problemas definitivamente.

“Todavía no están creadas las condiciones técnicas para brindar un mejor servicio. Estamos atravesando por un momento en el que los recursos en la empresa son escasos”, comenta Santiesteban Rodríguez, al frente de un centro perteneciente a la División Territorial de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A. (Etecsa). Mientras tanto, describe, el diálogo con las autoridades locales es constante. Especialmente para precisar los momentos del día en los que deben priorizarse las comunicaciones en función de que los decisores puedan actuar a partir de recibir la información lo más rápido posible, y el municipio no se paralice.

Los planes de Etecsa para Manatí incluyen mejorar los servicios de telecomunicaciones que se prestan desde lo alto del Cerro de Caisimú. Allí se levanta una radiobase vital porque abarca casi toda la parte de los dos consejos populares, tanto de Fleitas como de Las Catalinas, este último con los peores parámetros de conectividad de esta parte de la provincia. También podrían colocarse otras radiobases, no de mucho alcance, pero mejorarán la calidad de las comunicaciones.

A pesar de las limitaciones, el simple hecho de tener una alternativa ya es un alivio. El centro de telecomunicaciones de Manatí, con su sistema fotovoltaico y sus cinco o seis horas de servicio, se sostiene como puede, aferrado al sol y a la voluntad de un colectivo que no se rinde. Porque aquí, como en toda Cuba, la comunicación no es un lujo: es una necesidad que resiste, incluso, cuando falla el Sistema Electroenergético Nacional.