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cursoescolar32Las Tunas.- Las Tunas inició el nuevo curso escolar con una cobertura docente provincial entre 90 y 92 por ciento. La Dirección de Educación en el territorio identifica que se requieren para completar los claustros más de 800 maestros en las diferentes enseñanzas, con la mayor carencia en la Secundaria Básica.

El comportamiento en ese último nivel tampoco resulta uniforme. “Jesús Menéndez”, Puerto Padre y Las Tunas presentan las dificultades más prominentes, mientras “Amancio” mantiene una situación más favorable. Jobabo, “Colombia” y Manatí también registran necesidades, aunque con condiciones que permiten sostener el servicio educativo con cierta estabilidad.

En el caso del municipio cabecera, el panorama luce enrevesado. La distribución de los profesores exige una atención particular según las características de cada centro y a las materias que deben garantizarse durante el período lectivo.

La mayor afectación introduce una particularidad, según explica Magloiris Turruelles López, directora de Educación Media Básica y Media Superior en la provincia. A diferencia de otras enseñanzas, en esta los alumnos transitan por un conjunto amplio de asignaturas que demanda profesores con preparación específica. La ausencia de un docente puede comprometer la continuidad de una materia dentro del horario escolar y eso obligaría a revisar la organización prevista para el grupo.

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VOCES IN SITU

De esas vivencias nos contaron en el recorrido de este equipo de prensa por varias escuelas secundarias básicas urbanas (ESBU) de la ciudad capital. Sus directores describieron qué alternativas aplican para garantizar el cumplimiento del currículo.

Los pasos de la “Carlos Baliño López” los guía Alexander Torrejón Ramírez. En nuestro diálogo describió la cobertura del curso como “bastante heterogénea”, pero con una mirada puesta en eliminar las insuficiencias que puedan afectar el proceso docente y la gradación curricular.

Según detalló, aplican estímulos salariales, a partir de lo dispuesto en la Resolución Ministerial 10 del 2024, la que permite que el trabajador reciba una remuneración adicional y aumente su desempeño laboral, así como su asistencia y permanencia. La norma actualiza el procedimiento para el pago del incremento de la carga docente y la relación profesor-estudiante.

A esto se suman otras alternativas, como el programa Educando por Amor, con estudiantes universitarios que asumen asignaturas según su especialidad y ámbito cognitivo; la incorporación de trabajadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que tributan a asignaturas de séptimo y octavo grados; y contratos por horas con maestros procedentes de entidades como Gelma, Citma, del Ministerio del Interior (Minint) y otras.

“Hoy la ESBU está abierta al trabajo en red con otras instituciones, mostrando el perfeccionamiento que se realiza en el sistema educativo nacional”, afirmó.

“En apoyo, el plantel recibió recientemente toda la bibliografía correspondiente al perfeccionamiento de noveno grado, que ya está en manos de los estudiantes. Los tres grados cuentan con material bibliográfico para el desarrollo de la docencia.

“Un mérito adicional dentro de la cobertura es la incorporación de estudiantes de cuarto año de la escuela pedagógica Rita Longa, quienes complementan su formación en Didáctica, metodología de las asignaturas y dominio de documentos jurídicos”, refirió Torrejón Ramírez.

Mientras, en la “Jesús Suárez Gayol”, su directora, Itavis Marrero Martínez, quien lleva cinco años al frente del colegio, ofreció las singularidades de su realidad. “Nuestro centro, con una matrícula de 412 estudiantes, hasta este momento tiene completo el claustro, a partir del empleo de variantes”, aseguró Marrero Martínez.

Al pormenorizar, mencionó un contrato por horas que imparte la asignatura de Español y Literatura, vigente desde hace varios años; y profesores acogidos a la Resolución 10. No cuentan con estudiantes de la “Rita Longa” ni con universitarios colaboradores.

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UNA MIRADA MÁS ALLÁ 

La falta de maestros no apareció de un curso para otro. Es el resultado de varios factores que terminaron encontrándose en las aulas. Entre ellos están las dificultades económicas que atraviesa el país, que transversalizan otros elementos básicos como el éxodo de profesionales y la insuficiente incorporación de jóvenes a las carreras pedagógicas; este último con un peso enorme en tal lienzo de tonos grises.

“Cuando estamos en condiciones de incorporar a estudiantes que opten por el magisterio y no sucede, y a eso se suma el éxodo, no solo migratorio, sino de cambios a otros sectores…, ¿qué tenemos? Un gran bache”, explica Turruelles López.

La expresión resulta precisa, porque un maestro que abandona el aula deja una necesidad inmediata, al tiempo que un joven que no elija impartir clases deja una necesidad futura. Cuando ambas situaciones coinciden, la brecha crece y la escuela debe resolver el presente mientras intenta garantizar quién estará en el futuro tiza en mano.

La provincia trabaja en la formación desde edades anteriores al ingreso universitario. Los egresados de noveno grado cuentan con dos escuelas pedagógicas donde pueden, durante cuatro años, alistarse como técnicos de Nivel Medio en Formación Pedagógica. Cerca de 200 estudiantes de cuarto año ya están incorporados al trabajo docente y reciben más de seis mil pesos por esa labor antes de graduarse.

Esos jóvenes constituyen una fuente de cobertura para las primarias y secundarias básicas. Su presencia alivia las urgencias actuales, pero a la vez revela cuánto depende el sistema de conseguir que las nuevas generaciones encuentren en la profesión docente una opción posible y atractiva.

El territorio cuenta con 18 preuniversitarios y desarrolla junto con la Universidad de Las Tunas (ULT) acciones de formación vocacional y orientación profesional. A ello se suman los colegios pedagógicos, donde estudiantes captados desde onceno grado reciben preparación dirigida hacia la profesión.

Sin embargo, la dirección de Educación reconoce que la matrícula universitaria de las disciplinas pedagógicas todavía resulta insuficiente. “Nuestros jóvenes no optan por estas carreras y muchas veces en su decisión interviene la familia con su negativa”, admite la directora de las enseñanzas Media Básica y Media Superior en el Balcón de Oriente.

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           CUIDAR A LOS PROFESORES

El problema obliga a mirar las condiciones de quienes ya están dentro del sector. Para contener la pérdida de educadores y aprovechar mejor los recursos disponibles, se ampliaron las posibilidades de contratación y organización del trabajo.

El pluriempleo constituye uno de los caminos conciliadores. Un maestro que tenga disponibilidad puede asumir más de una carga dentro de su propia institución o prestar servicios en otro centro y recibir remuneración por ese trabajo. La normativa permite, asimismo, que profesores de diferentes niveles e instituciones puedan cubrir necesidades en otros espacios educativos.

La flexibilidad alcanza los horarios, las escuelas disponen de la prerrogativa de adaptar los turnos a las condiciones de traslado de estudiantes y docentes. Un profesor que vive lejos puede ser ubicado en horarios que faciliten su llegada al centro, mientras un alumno con dificultades de transporte puede incorporarse cuando arribe a la institución.

A estas posibilidades se suma Educando por Amor, que incorpora a estudiantes universitarios de diferentes carreras al trabajo en las escuelas, incluso cuando no cursan estudios pedagógicos.

La comunidad se convierte así en otro recurso para los planteles. Padres con conocimientos pueden realizar aportes a las distintas asignaturas, del mismo modo que bibliotecas, museos y centros productivos están llamados a participar en actividades de formación vocacional. El propósito es ampliar las fuentes de conocimientos disponibles alrededor del educando. Ese es un nicho que debe explotarse más.

La ULT también extendió posibilidades para la superación de los docentes. Las carreras pedagógicas pueden acercarse a las sedes universitarias de los municipios, una opción que reduce los desplazamientos de quienes viven lejos de la sede central. Y la formación de posgrado se mantiene abierta, con posibilidades de acceder a maestrías y doctorados.

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                          FRAGOR DIARIO

Mientras se intenta corregir el problema de fondo, las escuelas tienen que resolver el curso que ya comenzó. En el municipio cabecera, debido a la complejidad presente, la Dirección de Educación, según confirmó a 26, revisa cada semana la cobertura y las asignaturas para mover los recursos disponibles, en la medida de las posibilidades, allí donde hagan falta.

La estrategia pretende llegar al punto de reorganizar la secuencia de las materias. Si una escuela dispone de un profesor de Matemática y otra necesita cubrir esa asignatura, se puede adelantar el trabajo en un centro y después trasladar al maestro cuando exista disponibilidad. La intención es evitar que la ausencia de un docente termine convirtiéndose en la ausencia de una asignatura.

“A toda costa estamos defendiendo que no haya estudiantes que en un período de tiempo no reciban Física o Matemática, por ejemplo”, afirma Turruelles López.

Aunque ese esfuerzo se impulsa con denuedo, la realidad social, familiar y escolar delata vivencias, sucesos contrarios a ese ánimo. De varios 26 conoció y nadie puede negar que hubo y, lamentablemente, persisten casos de esa ausencia prolongada, porque con la carencia palpable es imposible una solución total en la actualidad.

La provincia enfrenta, además, el problema del transporte. Se tuvo el combustible para trasladar a más de dos mil estudiantes internos al inicio del curso y las autoridades del sector trabajan para mantener ese servicio. En los centros rurales, donde las dificultades pueden ser mayores, se sostienen acciones dirigidas a garantizar la alimentación.

Ninguna de estas medidas resuelve por sí sola el dilema mayor. Son acciones para mantener funcionando un sistema que necesita, al mismo tiempo, recuperar su capacidad de forjar y retener docentes.

“Hay una sola vía de formar maestros y es lograr que nuestros estudiantes quieran ser maestros”, afirmó Magloiris Turruelles.

Y, sin dudas, se puede reorganizar horarios, contratar y mover profesores entre centros, incorporar estudiantes en formación y buscar apoyo en la comunidad. Pero esas disposiciones solo permiten ganar tiempo. La solución que determinará cuánto durará el problema está en conseguir que ese lapso alcance para adiestrar a quienes mañana ocuparán las aulas.