Jueves, 24 Mayo 2018 06:47

Llueve sobre mojado en Las Tunas

Escrito por José A. Fernández Salazar

Las Tunas.- En el 2015 el nivel de la presa Juan Sáez llegó a ser tan bajo que quedaron al descubierto los cimientos de las viviendas de la comunidad Los Alfonsos, ubicada en parte de los terrenos de lo que después sería el mayor embalse de la provincia de Las Tunas.

Así lo pudo constatar un equipo de prensa de 26 Digital; sin embargo, el paisaje del extenso reservorio de agua hoy es distinto. La intensidad de las precipitaciones en el comienzo de este período húmedo ha provocado que las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos procedan a desembalsar la "Juan Sáez", como medida de prevención hidrológica.

Un recorrido por varias comunidades del lugar mostró ahora campos verdes y canales llenos, algunos de los cuales necesitaron ser desobstruidos, luego de la falta de uso por años de sequía. Son buenas noticias para la agricultura, pero llaman la atención sobre la necesidad de mantenerse alertas ante el riesgo de inundaciones.

Según explica Mirtha García, delegada de Recursos Hidráulicos en la provincia, para evitar riesgos, la "Juan Sáez" ha comenzado a desembalsar, esto es la salida controlada de volúmenes de agua para que no se sobrepasen los 80 millones de metros cúbicos previstos a acumular como prevención hidrológica. En el oriental territorio otros tres espejos de agua se encuentran en igual situación: Gramal, en Manatí, Ojo de Agua, en Puerto Padre y Las Lajas, en Jobabo. Vertiendo ya están Charco Largo, Mijial y La Siguaraya, en Puerto Padre y la derivadora de Sevilla, en "Amancio". Mientras, están próximas a abrir sus compuertas Copo del Chato, en "Jesús Menéndez", y Ortiz y Breñosa en la Villa Azul.

Al cierre de esta información, el agua acumulada en los embalses de Las Tunas ascendía a más de 240 millones de metros cúbicos, lo que representa el 69 por ciento de la capacidad total de llenado.
Históricamente, mayo ha sido el segundo mes más húmedo en la temporada de lluvias en Las Tunas, pero en el 2018 tuvo registros muy significativos. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, la lluvia caída aquí hasta el 22 de mayo representa el 136 por ciento de la media histórica, lo que lo va convirtiendo al quinto mes del año en uno de los más pluviosos desde que se llevan registros.

Alexey Moreno, subdirector técnico del Centro Provincial de Meteorología, dijo a 26 Digital que estas precipitaciones están relacionadas con la presencia de una hondonada o vaguada (situación que no ocurría hace varios años), que unida a altos valores de humedad, condiciones favorables en todos los niveles de la atmósfera, poca ventilación y el calentamiento diurno provocan inestabilidad y favorecen los procesos de lluvia, principalmente, en horas de la tarde. El experto pronostica que tal situación meteorológica se mantendrá por varios días más.

Según Moreno, en el "vecindario" atmosférico del actual año "la circulación oceánica Pacífico ecuatorial se ha caracterizado por el desarrollo de un evento La Niña Oscilación del Sur (AENOS) en el inicio del 2018, el cual está actualmente en su fase de debilitamiento. La mayoría de los modelos prevén la transición hacia condiciones neutrales en el contexto de los dos próximos meses y una probabilidad moderada de que un evento El Niño Oscilación del Sur (ENOS) débil se desarrolle durante el resto del almanaque.

Lo ocurrido ahora parece dar crédito a la tradición de las cabañuelas, toda vez que en enero cayó tanta agua como en 1983, comportándose al 542 por ciento de la media histórica para esa etapa. Luego de un febrero y marzo típicos de temporada seca, en abril otra vez se rompió un récord de lluvia, para el 220 por ciento con respecto a la media histórica.

Lo acontecido parece poner fin al intenso período de sequía que desde el 2014 se hacía sentir en la provincia. Además de la recuperación de los niveles de los embalses, las cuencas subterráneas, especialmente la de La Cana, en la zona norte, han comenzado a incrementar sus niveles. Sin embargo, las 12 comunidades afectadas por la depresión de sus reservorios acuosos, todavía se mantienen en esta situación porque sus fuentes de abasto subterráneas están fuera de las cuencas y el tipo de rocas de esos lugares no son acuíferas.

Para que esa realidad cambie debe hacerse más evidente el proceso de saturación del manto acuífero, algo que ya ocurre en varias zonas de la provincia, lo que ha provocado el inconveniente de las denominadas inundaciones súbitas o repentinas.

Una investigación periodística publicada por nuestro medio en el 2017, dio cuenta del incremento de las vulnerabilidades a inundaciones de varios asentamientos del territorio ante la ocurrencia de lluvias locales intensas. El incumplimiento de los planes de ordenamiento territorial y la depauperación de la infraestructura para el desagüe de ríos y zanjas se encontraban entre las principales causas de este fenómeno, cuyo riesgo era mayor ante las nuevas evidencias de las manifestaciones del cambio climático en el territorio.

Las crecidas que han ocurrido en estos días en repartos como Buena Vista, Velázquez y Primero, en la ciudad capital, denotan las consecuencias de la problemática, cuyas soluciones todavía no han mostrado la efectividad esperada.

En el imaginario cubano la llegada de la lluvia se asocia con fertilidad, bendiciones y buenos augurios; sin embargo, la realidad nos muestra que este fenómeno requiere de una mirada crítica para evitar daños por las crecidas imprevistas o para disponer de los medios precisos que permitan darle un valor de uso adecuado a las aguas.

Visto 2781 veces Modificado por última vez en Jueves, 24 Mayo 2018 07:32

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found