A mediados de septiembre se supo que por lo menos ocho cubanoamericanos que apoyan la mejoría de las relaciones entre su país de origen y los Estados Unidos fueron entrevistados e investigados por agentes federales, quienes hurgaron en centros de trabajo y cuentas bancarias. “Me parece que el propósito es intimidación. Esa es mi opinión, ya que en ningún momento fueron claros ni transparentes en cuanto a los propósitos o razones”, aseguró a Cubadebate Elena Freyre, de 70 años, quien fue sondeada por el FBI con respecto a sus nexos con Cuba.
Sobre el particular, Andrés Gómez destacó la índole política de semejantes acciones a poco tiempo de los comicios, en los cuales el electorado del sur de la Florida escogerá a los ocupantes de un puesto en el Senado, cuatro en la Cámara de Representantes y así como la gubernatura del Estado. En todos, señaló, los candidatos demócratas se enfrentan a los aspirantes republicanos que tienen el apoyo de la extrema derecha, partidaria de una política de agresión contra el pueblo antillano.
“Se debe saber, dijo el también líder de la Brigada Antonio Maceo, que a pesar de una campaña de desinformación mantenida en los medios, incluyendo las redes sociales, por esa derecha sobre tal cuestión, casi o más de la mitad del electorado de origen cubano en el sur de la Florida ha respaldado durante las más recientes elecciones a candidatos que prefieren una política sensata con Cuba, al estilo de la comenzada por el presidente Obama. Una que respete sus derechos de viaje a la Isla así como el fin del bloqueo, hecho principal que impide el desarrollo económico de Cuba y así las posibilidades del pueblo cubano de desarrollarse y vivir en paz. Pueblo del que en gran medida forman parte las familias y otros seres queridos de los cubanos residentes en el sur de la Florida. Es tan sencillo como eso”.
De este modo, insistió, las acciones del FBI buscan atemorizar a los potenciales votantes favorables a la normalización de las relaciones entre la Mayor de las Antillas y EE.UU. que, tras los progresos vistos con la Administración Obama, se deterioraron con la presencia en la Casa Blanca de Donald Trump.
El activista recordó que mientras el Buró Federal de Investigaciones se muestra extremadamente diligente en esas medidas coercitivas, todavía no ha resuelto el caso del asesinato en Puerto Rico, en abril de 1979, de Carlos Muñiz Varela, miembro de la Brigada Antonio Maceo. Los autores del hecho, concluyó Gómez, “actualmente viven -se pudiera suponer con el conocimiento del FBI- en el sur de la Florida, ya que por este repudiable crimen ninguno de sus asesinos hasta la fecha ha sido arrestado”.






















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