Domingo, 03 Febrero 2019 07:32

Una familia y su historia de tres constituciones

Escrito por Esther De la Cruz e István Ojeda

Las Tunas.- La familia de Esperanza Sánchez Mastrapa, una de las dos mujeres firmantes de la Constitución de 1940, está unida con celo a la historia constitucional cubana. Y, aunque son oriundos de Gibara, en Holguín, desde los años 50 del pasado siglo una rama de tan legítima prole se trasladó a Las Tunas buscando horizontes laborales. Eran los tiempos en que el esposo cristalero entró en negocios con un lugareño de por acá y avizoró un futuro de más ventura en estas tierras.

Todavía conversan con nostalgia de Gibara, el sitio del corazón al que regresan siempre para abrazar a los suyos y redescubrir la fuerza del mar. Claro, también quieren a Las Tunas, la tierra donde les han crecido los hijos y los sueños de una vida completa. Y por todo eso junto, y más, estarán desde aquí diciendo Sí en el referendo constitucional del próximo 24 de febrero.Floralis Constitución  Esperanza Sánchez fue una de las dos mujeres que firmó de puño y letra la Constitución de  1940, lo hizo como representante del Partido Unión Revolucionaria Comunista que tuvo seis delegados en aquella Asamblea Constituyente.

Así me lo cuenta Floralis Sánchez, desde la sala de su amplia casona tunera, con la sinceridad que dan sus 88 años y la convicción de ser “comunista hasta que muera”, porque es certeza que le acompaña de cuna y formación. Mientras lo hace, los ojos le brillan. Tal vez porque recuerda sus días de infancia; al padre, enterrado en el panteón de los mártires de Gibara, y los tiempos en que él estuvo preso por comunista, cuando el “cartelito de serlo” podía costarle la vida.

También las fechas aquellas en que iba, desde su morada en la calle Maceo de la preciosa Villa Blanca de Cuba hasta los sitios más increíbles para citar a la gente. Bien oculta, con cierto recelo, porque sabía que eso significaba que había alguna reunión y no podía contarle a nadie. Y después, entre juegos, escuchaba al pasar por el patio palabras sueltas que se le quedaron en algún lugar de la cabeza: abusos, derechos, Cuba, libertad...

O tal vez le brillen tanto los ojos porque le vino a la mente uno de sus nombres más queridos: el de la tía Esperanza Sánchez. La mujer buena, presumida como pocas, que murió en La Habana, ya vieja, y dejó listo hasta el dinero de su propio entierro. Humilde y sincera, como siempre fue.

Muchos en su pueblo natal la conocían como “la doctora”, porque era doctora en Farmacia. Entonces Floralis alza los ojos, cuaja la sonrisa y cuenta:

“Mi tía fue de las dos mujeres que firmó de puño y letra la Constitución de 1940, lo hizo como representante del Partido Unión Revolucionaria Comunista, que tuvo seis delegados en aquella Asamblea Constituyente. Nosotros somos una familia que ha vivido siempre con ese orgullo. Allá en Gibara la casa era el centro de muchas actividades.

firmantes Constitucion190“Venían compañeros de Fray Benito, Potrerillo, Santa Lucía y de otros sitios cercanos para reunirse con ella y escuchar sus puntos de vista. Recuerdo que igual la tía se movía mucho por todo el oriente cubano con misiones así. Acá en el poblado de Delicias (Puerto Padre) y en otras zonas distantes y a veces peligrosas.

“Especialmente tengo en la memoria su amistad cercana con Jesús Menéndez, el líder obrero, siempre nos hablaba con cariño de él. Lo mismo guardaba con celo en la casa proclamas, porque teníamos una imprenta que funcionaba allí, que los documentos más importantes. Pasamos algún que otro susto por todo eso y recibimos alguna que otra vez la visita de hombres como Juan Marinello, Blas Roca y César Vilar, que llegaban a conversar con la doctora sus asuntos”.

Entonces Floralis comienza a hablar bajito y le llegan las tristezas. Cuenta de cuando Esperanza, en uno de esos viajes, se enamoró y de cómo pesó más esa pasión que cualquier otra cosa. Y entonces la educación, la vida, el amor…. Lo dejó todo y sí, cree que la historia ha sido un poco injusta al medir el legado de aquella mujer. Pero de pronto la voz le cobra fuerza y retoma su brío.

“Ella cuando conversaba con nosotros nos decía que teníamos que cuidar esto, defenderlo siempre, no importaba el precio, ni el sacrificio personal. Nos enseñó a ser comunistas. Lo hemos cumplido y lo vamos a seguir haciendo.

“Somos una familia grande, tenemos médicos, ingenieros, arquitectos y obreros de otras ramas. Hemos vivido el nacimiento, hasta ahora, de dos constituciones (la de 1940 y la de 1976). Te aseguro que estudiamos esta, dimos nuestro criterio y vamos a decir Sí el 24 de febrero. Que nadie dude eso”.

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